Una batea de mejillón en Galicia.
El 96% de las bateas de Galicia, cerradas por una toxina: el pico llegará en una semana
Los niveles elevados de toxinas lipofílicas obligan a cerrar la mayor parte de los polígonos bateeiros debido a que podrían causar problemas gastrointestinales a las personas. Mientras, los mejillones siguen creciendo a la espera de que sea segura su comercialización, algo que monitoriza y garantiza el Intecmar
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Solo 142 de las 3.437 bateas que hay en Galicia están abiertas. Esto implica que el 96% permanecen cerradas debido a la presencia de toxinas lipofílicas, que pueden causar problemas gastrointestinales como diarrea. El mejillón, sin embargo, sigue creciendo durante este episodio porque el causante de estas toxinas es su alimento: el fitoplancton.
Solo los polígonos de Sada están abiertos para la extracción de mejillón. El oeste y sur de Galicia, sin embargo, permanecen cerrados debido a los niveles elevados de toxinas, tal y como refleja el informe semanal elaborado por el Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño de Galicia (Intecmar), en el que pueden comprobarse los niveles de Dinophysis acuminata que hay.
Este informe concreta que se ha producido un "incremento significativo" en muchas de las estaciones de muestreo, lo que ha llevado al cierre de la mayor parte de las bateas de Galicia. Esto es así porque, pese a que no afectan al molusco, sí podrían causarle problemas a las personas: provocan molestias gastrointestinales como náuseas, diarreas, vómitos o dolor abdominal.
¿Por qué están cerradas el 96% de las bateas?
"Las toxinas marinas son fenómenos totalmente naturales, están muy unidos a la fuente de alimentación de los moluscos bivalvos, que son los que tienen dos valvas como el mejillón, el berberecho o el longueirón. Se alimentan por filtración, van bombeando el agua que les rodea hasta su cavidad paleal. Se van alimentando de fitoplacton, que son microalgas, y van creciendo", explica la directora del Intecmar, Covadonga Salgado.
Este conjunto de microalgas está formado por especies muy variadas, algunas de las cuales producen toxinas. "Las que están legisladas por la Unión Europea son de tres tipos: paralizantes, amnésicas y lipofílicas, antes llamadas diarreicas. Estas son las más frecuentes en Galicia. Suele haber un episodio en primavera y otro en otoño, a veces incluso un tercero al año", concreta la directora del Intecmar.
La especie de microalga que lo provoca se llama Dinophysis acuminata, y desde mediados de abril su presencia en las rías gallegas ha ido en aumento: la concentración de células por litro crece, por lo que también aumenta la cantidad de toxinas que hay en los moluscos. Esto es lo que obliga a realizar cierres de zonas de producción para garantizar la seguridad de la ciudadanía.
Gráfico que muestra la elevada presencia de 'Dinophysis acuminata'.
La extracción de mejillones se restringe de esta forma desde que los niveles de toxinas detectados están por encima del límite legal o se acercan a él. "Supongo que en una semana llegaremos a la cima y luego estas especies tóxicas, que son la fuente de alimentación del molusco, van desapareciendo porque hay una renovación de especies", explica Covadonga Salgado.
La población tóxica para el ser humano desaparece y los moluscos siguen filtrando, alimentándose para crecer. El resto de las especies y los propios mejillones metabolizan y degradan las toxinas, haciendo que los niveles bajen hasta que son seguros para el consumo humano, momento en el que se reabren los polígonos bateeiros.
"Las rías gallegas son la mayor zona de producción de moluscos de Europa porque se da un fenómeno que se llama afloramiento costero. En todas las rías desembocan ríos de agua dulce que, con la circulación del mar y en épocas de viento norte , suben, afloran en la superficie, y desplazan el agua dulce que sale por el norte de la ría en superficie", señala Covadonga Salgado.
"Galicia es una zona puntera de moluscos bivalvos, que tienen riesgos por la naturaleza intrínseca de su alimentación. Que Galicia sea una potencia tan grande de acuicultura y marisquera hace que tenga un centro como Intecmar que, con controles diarios, información puntual, transparente y pública, garantiza que este oro negro llegue a los mercados con total garantía sanitaria"
Covadonga Salgado, directora del Intecmar
Esto hace que las rías de Galicia sean muy fértiles, con una gran riqueza de fitoplacton. Algo muy positivo para la cría de moluscos como los mejillones y que no supone un problema para su consumo gracias a los controles que realiza el instituto gallego para evitar que las pocas toxinas perjudiciales para el ser humano lleguen al plato.
"Galicia es una zona puntera de moluscos bivalvos, que tienen riesgos por la naturaleza intrínseca de su alimentación. Que Galicia sea una potencia tan grande de acuicultura y marisquera hace que tenga un centro como Intecmar que, con controles diarios, información puntual, transparente y pública, garantiza que este oro negro llegue a los mercados con total garantía sanitaria", añade Covadonta Salgado.
El Intecmar tiene un programa de control que permite monitorizar el estado de las rías gallegas y, por tanto, la presencia de toxinas. Así, si los niveles son elevados en alguno de los análisis realizados, intensifica los controles para evitar que pueda generar problemas en la salud de las personas, decretando el cierre cuando es necesario.
La extracción del mejillón se vuelve a autorizar cuando se obtienen dos resultados por debajo del límite legal en cuanto a la presencia de toxinas. Estos resultados deben corresponderse con sendos muestreos realizados con 48 horas de diferencia, tal y como establece la normativa europea.
La comercialización del mejillón
Las toxinas no le causan ningún daño al mejillón, para el que son alimento: "Se alimenta de fitoplancton, y que haya mucho es fantástico". Estos moluscos, por tanto siguen creciendo y engordando mientras las bateas permanecen cerradas y, una vez es seguro, se procede a su extracción y venta.
"Es verdad que si se prolongan en el tiempo, de cara a la comercialización, es un problema porque la cosecha queda sin comercializar ocupando espacio en la batea. Y se crece mucho, puede haber un desplome por el peso"
Covadonga Salgado, directora del Intecmar
"La comercialización tiene que adaptarse a estos periodos de cierre", señala Covadonga Salgado, que añade: "Es verdad que si se prolongan en el tiempo, de cara a la comercialización, es un problema porque la cosecha queda sin comercializar ocupando espacio en la batea. Y se crece mucho, puede haber un desplome por el peso. Esto puede tener un impacto según la duración".
Los mejillones que están zonas clasificadas microbiológicamente como A, pueden llegar al mercado el mismo día de su extracción a través de un centro de expedición; si la zona es B, tiene que pasar por una depuración y estaría al día siguiente en los mercados.