Manu Sanchez junto a su mascota Oso tras regresar del partido del ascenso a Primera División.

Manu Sanchez junto a su mascota Oso tras regresar del partido del ascenso a Primera División. RC Deportivo.

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Dépor femenino

Así nació el Dépor femenino (II): del proyecto sobre el papel a una realidad en el césped

El primer entrenador, los responsables deportivos y los impulsores del proyecto recuerdan cómo fueron los primeros pasos de un equipo que comenzó jugando en Arteixo y acabó haciendo historia

Más información: Así nació el Dépor femenino (I): el acuerdo impulsado por Tino Fernández que cambió el panorama gallego

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Una vez sellado el acuerdo entre el Deportivo y el Orzán SD, comenzaba la parte más complicada: convertir una idea en un equipo competitivo. Había que construir una plantilla desde cero, encontrar un campo donde jugar, convencer a las mejores futbolistas gallegas de sumarse al proyecto y levantar una estructura que hasta entonces nunca había existido en el club. Algunas jugadoras procedieron del Orzán, otras no y eso provocó fricciones públicas.

La primera llamada llegó incluso antes de que el proyecto fuera público. El encargado de liderarlo desde el banquillo sería Manu Sánchez, que recuerda perfectamente el momento en el que todo empezó.

"El primer contacto surge en noviembre de 2015 tras una llamada de Tino Fernández donde me ponía de manifiesto que quería cumplir su promesa electoral de crear el primer equipo femenino del Dépor", explica. "Anteriormente había existido el Karbo Deportivo, pero no era un equipo propio del club".

Desde ese instante comenzaron meses de trabajo para levantar un proyecto que, según reconoce, también encontró importantes dificultades fuera del terreno de juego.

"Tuvimos que desechar la idea de jugar en A Grela, pero muchas veces las cosas pasan por algo"

Manu Sánchez, primer entrenador del Dépor femenino

"El Dépor se encontró con muchos obstáculos por parte de ciertos dirigentes del fútbol aficionado de la ciudad e incluso desde el área de Deportes del propio Ayuntamiento. Algunos que presumían de deportivistas solo se les veía por Riazor cuando los invitaban al palco y quedaron en evidencia", afirma.

Aquellas dificultades obligaron a modificar uno de los planes iniciales. La intención era que el nuevo equipo jugara en A Grela para acercarlo a la ciudad, pero finalmente esa posibilidad no salió adelante. La alternativa apareció en Arteixo.

"Tuvimos que desechar la idea de jugar en A Grela, pero muchas veces las cosas pasan por algo", recuerda Sánchez. "La enorme ayuda del Ayuntamiento de Arteixo facilitó muchísimo las cosas y generó un ambiente especial con la afición que todavía hoy se mantiene".

El estreno en Ponte dos Brozos continúa siendo uno de los recuerdos imborrables de aquella primera temporada. "El primer partido de Liga contra el Oviedo, con más de mil personas en las gradas, es para no olvidarlo en la vida", asegura.

Mientras se resolvían los aspectos logísticos, el trabajo deportivo avanzaba a toda velocidad. La prioridad era reunir en un mismo vestuario a buena parte del talento joven que estaba repartido por diferentes clubes gallegos. "La idea era apoyarse en el enorme conocimiento que tenían las personas que trabajaban diariamente en el Orzán para reunir a las jóvenes promesas del fútbol femenino gallego, que entonces estaban desperdigadas por toda Galicia", explica el técnico.

La primera futbolista en incorporarse fue una joven centrocampista llamada Tere Abelleira, destinada a convertirse años después en campeona del mundo con España.

"Teresa Abelleira fue el primer fichaje de aquel equipo y meses más tarde, junto con Raquel Béjar, se convirtió en una de las primeras futbolistas profesionales de la historia de Galicia", recuerda. De hecho, Abelleira fue la primera profesional en Galicia, un hito que ahora se ha normalizado con la creación de LaLiga F, su propio convenio colectivo y el avance de la estructura de competiciones, pero que en aquella época rompía una barrera de desigualdades.

Junto a ellas llegaron otras jóvenes como Rosalía Muíño, Nuria Rábano, María Corral, Malena Mieres o Patri López, que compartieron vestuario con jugadoras más veteranas como Miriam, Tamy o Estefi.

"Aquello creó un vestuario mágico", resume Sánchez. "Entre aquellas primeras 21 futbolistas también estaba Cris Martínez, que formó parte del equipo muchas temporadas.

"Las licencias de fútbol femenino aumentaron y, paralelamente, crecieron también los equipos y los clubes dedicados a la formación de jugadoras. Ese era precisamente uno de los objetivos que perseguíamos cuando nació el proyecto"

Albert Gil, exdirector de cantera del Dépor

Una de las personas que vivió todo ese proceso desde los despachos fue Pablo Pereiro, primer responsable de la gestión deportiva del proyecto.

"Tuvimos que adaptarnos al fútbol femenino y que todo el mundo, el primer yo, interiorizada sus necesidades. Se consiguió desde el primer momento y se hizo con el apoyo del club", admite. "Disfruté muchísimo y con Manu hicimos un gran equipo de trabajo".

Pereiro recuerda que el crecimiento del equipo fue mucho más allá del aspecto deportivo. "Conseguimos un acuerdo con Abanca que nos aportó un pequeño apoyo económico, pero también becas y la posibilidad de incorporar talento internacional". Al mismo tiempo, la apuesta seguía siendo clara. "Queríamos construir el equipo alrededor del talento gallego y conseguimos hacer una gran piña".

La propuesta original de Pereiro era que la entidad bancaria aportada becas para poder captar talento joven, en ese momento venezolano, pero la entidad prefirió aportar una cantidad económica. En el equipo llegó a jugar Michelle Clement Escotet, vicepresidenta del actual consejo de administración, sobrina de Juan Carlos Escotet, y persona de máxima autoridad en la directiva blanquiazul e incluso otro familiar de Escotet, Alejandro, también completó un proceso en funciones técnicas en la estructura.

"Se intentó y se consiguió que el Dépor femenino fuese uno más en el club, que el resto de equipos, y eso es la muestra de que era querido y aceptado", resalta Pereiro.

Los problemas de instalaciones marcaron los primeros años del proyecto. "No pudimos jugar ni entrenar en la ciudad y tampoco era sencillo hacerlo en la Ciudad Deportiva. Empezamos dos temporadas en Arteixo y nos adaptamos perfectamente. Después llegamos a Abegondo y allí ya construimos nuestro hogar".

El responsable deportivo insiste en que el objetivo nunca fue crear un equipo para competir únicamente a corto plazo. "Construimos un proyecto, no un equipo para un año. Eso las jugadoras lo notaban perfectamente".

"Tuvimos que adaptarnos al fútbol femenino y que todo el mundo en el club, el primero yo, interiorizara sus necesidades. Se consiguió desde el primer momento"

Pablo Pereiro, exresponsable deportivo del Dépor femenino

Aquella filosofía también permitió dar un paso histórico. "Firmamos los primeros contratos profesionales del fútbol femenino en Galicia".

Además, vuelve a poner en valor el papel desempeñado por el Orzán SD. "La base la tuvimos de la mano del Orzán. Fue un trabajo coordinado casi perfecto".

Quien también vivió muy de cerca el nacimiento del proyecto fue Pablo Barallobre, asesor de Tino Fernández durante aquella etapa. Recuerda que la idea existía incluso antes de ganar las elecciones a la presidencia del Deportivo.

"Lo hablábamos muchas veces antes incluso de empezar la campaña electoral. Creíamos que era una necesidad social y deportiva", explica. "De hecho, durante la campaña había mucha gente que le pedía a Tino que el Deportivo tuviera un equipo femenino, aunque realmente ya era una idea que estaba incluida en nuestro proyecto".

Según Barallobre, dentro del Consejo de Administración apenas hubo debate. "Éramos doce o trece personas trabajando y todos defendíamos aquella idea con muchísima ilusión. Fue probablemente el punto del programa electoral sobre el que hubo más unanimidad".

También recuerda que una de las primeras decisiones importantes fue elegir al entrenador. "Conocía a Manu y sabía la gran persona y entrenador que era. Hubo más candidatos e incluso algunas presiones, pero Tino nunca dudó de que tenía que ser él quien liderara el proyecto. Creo que aquella decisión fue trascendental".

El entonces asesor también rememora los problemas para jugar en A Coruña y cómo aquella dificultad terminó convirtiéndose en una oportunidad. "La idea era empezar jugando en la ciudad, pero no pudo ser. Al final apareció Arteixo y aquello fue una suerte porque tanto el Ayuntamiento como la gente del municipio se volcaron de una manera espectacular. Todo salió redondo".

"Conocía a Manu y sabía la gran persona y entrenador que era. Hubo más candidatos e incluso algunas presiones, pero Tino nunca dudó de que tenía que ser él quien liderara el proyecto. Creo que aquella decisión fue trascendental"

Pablo Barallobre, presidente del Ural Español CF y exasesor de Tino Fernández en el Dépor

Desde la dirección de la cantera en aquel momento, Albert Gil considera que el objetivo iba mucho más allá de crear un nuevo equipo. "La creación del fútbol femenino en el Deportivo nació con la misión de formar un equipo que sirviera de referente para las niñas y para todos los clubes de fútbol femenino de Galicia", resume.

A su juicio, el impacto de aquella decisión todavía sigue siendo visible una década después. "Las licencias de fútbol femenino aumentaron y, paralelamente, crecieron también los equipos y los clubes dedicados a la formación de jugadoras. Ese era precisamente uno de los objetivos que perseguíamos cuando nació el proyecto".