Mario, estudiante de la USC que ha encontrado piso.
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El "alivio" de Mario (19 años) tras encontrar piso para estudiar en Santiago: "Hemos tenido suerte"
Cientos de estudiantes se afanan estos días en buscar una vivienda en la que residir el próximo curso. Mario y dos amigos ya tienen el suyo: un apartamento de 110 metros cuadrados y tres habitaciones al que se mudarán en septiembre
Más información: Encontrar piso para estudiar en Santiago, tarea complicada: "Los precios son caros para lo que es"
Encontrar piso en Santiago de Compostela es, cada verano, una ardua tarea para miles de estudiantes. Tanto los que comienzan sus estudios en la Universidade de Santiago de Compostela (USC) o en cualquier otro centro como los que ya viven en la ciudad pero quieren cambiar de apartamento o residencia se afanan en encontrar la opción que mejor se ajuste a sus necesidades.
Cercanía al centro de estudio, una habitación individual para cada persona que vaya a vivir en el piso, servicios cerca, ascensor... Cada persona marca las exigencias de una búsqueda que tiene su mayor exponente en las colas que se forman cada 1 de julio en las inmobiliarias compostelanas, con gente que llega de madrugada para poder acceder a las listas de reserva en primer lugar.
No ha sido este el caso de Mario, que se considera afortunado por haber encontrado un piso de 100 metros cuadrados que compartirá con dos amigos. Vivirán cerca de El Corte Inglés, algo alejados de la zona en la que a priori buscaban, pero ya respiran con alivio después de que les hayan confirmado que el apartamento es suyo.
Los tres se conocieron en la residencia en la que vivían el pasado curso. Mario continuará este 2026-27 con sus estudios en Inteligencia Artificial, mientras que uno de sus compañeros tiene previsto empezar un máster y el otro cursará un ciclo de Formación Profesional. Cada uno de ellos, por tanto, estudiará en puntos distantes en la ciudad, por lo que la búsqueda de vivienda era amplia.
"El Campus Norte no nos convencía tanto porque no está tan cerca. El requisito mínimo era que tuviera tres habitaciones, y a poder ser dos baños, pero nada más", explica el joven, natural de La Rioja. Él se encargó de hacer la búsqueda a través de Idealista y Fotocasa, enviando mensajes cada vez que encontraba algo que se adecuaba a lo que necesitaban.
El rango de precios en el que se movían era de unos 1.000 euros por el piso completo, de forma que cada uno de ellos no tuviese que pagar más de 300-400 euros, a los que hay que sumar los gastos mensuales, desde la luz hasta la compra y todo lo que implican los estudios. Un coste habitual para cualquier estudiante que viva en la capital gallega.
"Alivio" tras encontrar el piso
Los tres amigos empezaron a mirar pisos a finales de mayo y en junio intensificaron la búsqueda, aunque no pudieron visitarlos en la mayor parte de los casos porque todavía había gente dentro y las inmobiliarias los emplazaron a regresar el 1 de julio. El hecho de que sea este mes en el que más reservas se cierran provoca ya la habitual imagen de las colas a las puertas de las oficinas.
"Mandamos muchos mensajes, al final conseguimos una visita y ayer nos dijeron que teníamos el piso, que habíamos tenido la suerte de quedárnoslo", explica Mario, que añade: "Hemos tenido mucha suerte, es un piso que está muy bien. Vamos a pagar 850 euros entre los tres y es enorme, de 110 metros cuadrados".
"Hemos tenido mucha suerte, es un piso que está muy bien. Vamos a pagar 850 euros entre los tres y es enorme, de 110 metros cuadrados"
Mario, estudiante de la USC que ha encontrado piso
El apartamento no está céntrico, pero los jóvenes caminarán o usarán el bus para poder desplazarse desde septiembre. Mario reconoce sentirse "aliviado" de poder dejar de hacer la búsqueda: "Estaba tanto en Idealista como en Fotocasa. En Fotocasa no me contestó nadie, y en Idealista poca gente".
El joven lamenta que los anuncios no tengan más información de cara a poder concretar mejor la búsqueda y hacer que sea más ágil. "Los pisos sí que están muy bien detallados pero nunca ponen horarios, ni si son para estudiantes o no. Falta un poco de información", añade el estudiante de la USC.
Colas en las inmobiliarias
Las colas en las inmobiliarias de Santiago de Compostela se repitieron este 1 de julio, al igual que ocurrió otros años. Muchos estudiantes madrugaron para poder llegar los primeros a las oficinas y acceder a buenos puestos en las listas de reserva de los apartamentos.
Los estudiantes explican que las inmobiliarias anotan a los que están interesados en una vivienda en concreto en una lista por orden de llegada a la oficina, agrupándolos según el número de habitaciones que necesiten.
"Después, por orden de prioridad, eliges tú el que quieras; si somos los primeros, ese piso queda para nosotros", señalan. Los agentes inmobiliarios organizan en algunos casos "excursiones" grupales para enseñar las viviendas disponibles a los jóvenes que esperan en la cola.