Miguel Couto con la ganadora de la estatua de Valentina

Miguel Couto con la ganadora de la estatua de Valentina Quincemil

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La escultura de Valentina llega a la estantería de una coruñesa: "Se la voy a llevar a mis alumnos"

Esta profesora de un Centro de Educación Especial fue la ganadora del sorteo de Quincemil de la obra de Miguel Couto con una fotografía de la escultura

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No cualquiera puede tener en la estantería de su casa una escultura de bronce elaborada por el artista Miguel Couto. Y mucho menos, la primera versión física de la Valentina, la que el artista creó en su taller para presentar su propuesta al Concello y que finalmente fue la elegida para presidir el paseo Marítimo de A Coruña, a la altura de la esquina de los Golfiños.

Y es que, para ganarse esta escultura, Irene Yáñiez tuvo que enfrentarse a otras decenas de personas. Quincemil sorteó el pasado mes esta versión única de Valentina entre quienes enviaran una foto de la escultura al Instagram de nuestro medio.

Finalmente, la de Irene fue la favorita. "El mismo día que vi la publicación tenía que hacer unos recados por el centro y supe que no podía volver a mi casa sin sacarle una foto", confesó al propio artista. Y eso hizo. Aun con las prisas por llegar antes de que se hiciera de noche, llegó en el momento perfecto: al atardecer.

Y la fotografía no solo gustó entre los seguidores de Quincemil, también al propio artista, que antes de irse le pidió a Irene que se la mandara.

Imagen de Valentina en Riazor de la ganadora del concurso

Imagen de Valentina en Riazor de la ganadora del concurso Irene Yáñiez

Desde que Miguel inauguró la estatua este mismo verano, en compañía de los Golfiños y de la alcaldesa, asegura que no para de recibir muy buen "feedback". Y esto era justo lo que buscaba.

Valentina, tal y como le explica el propio artista a Irene, es el reflejo de "una persona que afronta la última etapa de su vida con valentía e ilusión". La estatua representa a una mujer de avanzada edad en una pose como para lanzarse al mar, con cierta dificultad, pero dispuesta a hacerlo.

Justo lo que son los Golfiños, que, haga frío o calor, ahí ves al grupo de jubilados en la esquina de Riazor que da a las Esclavas, tomando el sol y dándose sus baños rutinarios. Incluso puedes encontrar a alguno haciendo pesas con las piedras que encuentra por el suelo.

De Riazor a las aulas

Una idea que llama especialmente la atención a Irene, que, como tutora en un centro de Educación Especial, está deseando llevarles la estatua a los niños a clase para explicarles la historia que hay detrás.

"Muchos de ellos no saben quién está detrás de una obra. Ellos ven la obra y ya. Por eso a mí me gusta contarles todo lo que la rodea", explica. Su siguiente objetivo es llevarlos de excursión a la estatua. Y, si fuera posible, incluso podrían coincidir con los Golfiños para que los conozcan.

Por el momento, les mostrará a Valentina a través de esta escultura única, elaborada en bronce y que pesa lo suyo. Una obra que fue la primera versión física de la propuesta que presentó el artista al Concello. Obviamente, el Ayuntamiento dio el visto bueno a la escultura. La misma que hoy ocupa un espacio muy especial en el paseo Marítimo, a la altura del estadio de Riazor, desde donde podemos ver dos versiones de los Golfiños: aquellos que nadan en el agua y el reflejo de lo que son desde ahí arriba.