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Carles Sans se despide de los escenarios en el FIOT de Carballo (A Coruña): "Sigo con las ganas como el primer día"

El fundador de Tricicle presenta este sábado ¡Por fin me voy!, un espectáculo en el que convierte su retirada y los tópicos sobre la jubilación en material para el humor

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Después de 45 años de profesión, Carles Sans afronta su última gira sobre los escenarios. Uno de los fundadores de Tricicle ha elegido el humor para decir adiós con ¡Por fin me voy!, su segundo espectáculo en solitario, que este sábado 26 de septiembre hará parada en el Festival Internacional Outono de Teatro (FIOT) de Carballo. La función comenzará a las 20:00 horas en el Auditorio del Pazo da Cultura.

La actuación se enmarca en la 35ª edición del FIOT, que se celebra del 23 de septiembre al 31 de octubre y reúne este año 43 espectáculos, ocho estrenos absolutos y nueve estrenos en Galicia. Por Carballo pasarán durante estas semanas nombres como Alba Flores, El Brujo, Chévere, Mofa e Befa, Andrés Lima, Gloria Muñoz o Titzina.

Sans llega con una trayectoria que está cerca de alcanzar el medio siglo, primero como integrante de Tricicle y posteriormente en solitario. Su anterior montaje, ¡Por fin solo!, reunió a más de 150.000 espectadores, según la web del propio artista, y fue el punto de partida de una nueva etapa en la que incorporó la palabra a una forma de hacer humor históricamente ligada al gesto. ¡Por fin me voy!, estrenado en Cullera en noviembre de 2025, continúa ese camino y está codirigido por Sans y José Corbacho.

¿Por qué retirarse entonces si continúa disfrutando del escenario? Pues porque "hay un momento en el que uno tiene que tomar decisiones de punto final", explica Sans.

El cansancio, reconoce, está más relacionado con todo lo que rodea a una gira que con la interpretación. "Sigo con las ganas como el primer día. Delante de una función me entrego y soy feliz de seguir haciéndolo, pero con los años uno acaba cansándose un poco de las largas giras y del tiempo de estar fuera de casa".

Reírse de la jubilación

Esa aparente contradicción entre abandonar las giras y seguir disfrutando de actuar constituye precisamente el punto de partida de ¡Por fin me voy!. Sans convierte su despedida en una reflexión humorística sobre todo aquello que supuestamente debe hacer una persona cuando deja de trabajar.

"Voy desgranando toda una serie de ideas que te van dando cuando dices las actividades que puedes hacer: que si yoga, que si meditación, que si golf, que si pádel, que si viajar. Tantísimas cosas, y me las voy cargando una tras otra", explica.

El propio artista reconoce que juega con los códigos asociados a la jubilación. "Al final cada uno encuentra sus estímulos para cuando deja de trabajar, pero hay como una especie de tópicos que te dicen que tienes que hacer".

El montaje, de unos 80 minutos de duración, está planteado como un espectáculo teatral de un único intérprete y no como un monólogo convencional. El FIOT destaca precisamente la combinación entre la gestualidad característica de Sans y un mayor protagonismo de la palabra.

La función está dividida en dos grandes partes. Tras abordar la retirada, Sans se adentra en experiencias mucho más personales. Son "historias absurdas, muy divertidas y muy locas". Según Sans, "es como una especie de diálogo entre el público y yo, en la que la gente puede disfrutar de cosas que realmente sienten muy suyas".

La vida cotidiana convertida en humor

Buena parte del material nace precisamente de situaciones aparentemente insignificantes. Después de décadas buscando la comicidad de lo cotidiano, Sans asegura que la clave continúa estando en observar.

"Se trata de ver cómo situaciones que vives pueden saltar a un escenario", señala. Eso sí, la realidad necesita después pasar por el filtro del humorista: "Siempre tienes que ponerles la sal y la pimienta necesarias para que una anécdota coja vuelo y sea digna de poder ser hecha en un escenario".

Para construir el espectáculo ha vuelto a contar con José Corbacho, con quien ya colaboró en ¡Por fin solo!. Ambos codirigen ¡Por fin me voy!, cuyo guión firman Sans, Corbacho, Germán Aparicio y Rafel Barceló.

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Sans considera fundamental disponer de alguien capaz de observar desde fuera aquello que él ha construido. "Cuando haces un espectáculo, aunque lo tengas en la cabeza, aunque lo tengas ideado, necesitas siempre una mirada externa, porque no tienes la perspectiva necesaria".

La relación personal entre ambos facilita el trabajo. "Con José me une una amistad de hace muchos años. Hay mucha sintonía y él es un humorista con una solvencia y una experiencia muy grandes. Creo que hacemos un equipo perfecto", explica Sans.

El gesto de Tricicle sigue presente

Hablar sobre un escenario supone un cambio evidente para alguien que convirtió junto a Joan Gràcia y Paco Mir el humor gestual en la gran seña de identidad de Tricicle. Sin embargo, Sans considera que aquel lenguaje continúa siendo perfectamente reconocible en sus espectáculos en solitario.

"Queda bastante, porque viendo el espectáculo cualquier persona triciclera, por decirlo así, distingue perfectamente que la gestualidad va conmigo, va en mi ADN", afirma.

Aunque en ¡Por fin me voy! prácticamente no deja de hablar, el gesto continúa desempeñando un papel esencial a la hora de construir personajes y situaciones. "Es lo que te distingue de cualquier otra persona que pueda hacer humor: cómo represento a los personajes y las situaciones a través del gesto y la palabra al mismo tiempo".

Después de una carrera de más de cuatro décadas, Sans no habla de premios ni de grandes hitos cuando se le pregunta qué le gustaría que permaneciese en el público una vez termine esta última gira. Su respuesta vuelve al propósito más elemental del humor: "El objetivo principal de mi espectáculo, y cuando estaba con Tricicle también, es que el público se divierta, se entretenga y salga más feliz de lo que había entrado".