Foto: Nuria Prieto

Foto: Nuria Prieto

Cultura

El pleno de A Coruña avanza en la recuperación de la Casa Cornide a titularidad pública

La corporación municipal ha aprobado por unanimidad la no caducidad del procedimiento de revisión de oficio de los acuerdos de 1962 que derivaron en la venta del palacete a la familia Franco

Más información: El proceso para recuperar la Casa Cornide de A Coruña "no es fácil ni inmediato", pero sigue en marcha

Publicada
Actualizada

A Coruña continúa dando pasos adelante para que la Casa Cornide, propiedad de la familia Franco, regrese a manos públicas. El pleno que se está celebrando esta mañana en María Pita acaba de aprobar por unanimidad la declaración de no caducidad del procedimiento por el cual se revisan de oficio los acuerdos de 1962 que resultaron en la compra del edificio por parte de Pedro Barrié de la Maza, quien lo vendió a la esposa de Francisco Franco, Carmen Polo.

En el salón de plenos, el concelleiro de Cultura, Gonzalo Castro, defendió el "interese xeral" de recuperación de este inmueble como motivo fundamental para declarar la no caducidad del proceso abierto que busca declarar nulos los acuerdos municipales del año 1962. En ellos se aprobó entonces la venta mediante subasta libre de la Casa Cornide y facilitó la posterior adquisición por parte de la familia Franco.

Este interés general se sostiene, como destacó Castro, "tanto pola importancia da volta ao patrimonio municipal dun inmoble cunha simboloxía moi importante como pola gravidade dos motivos para declarar nulos os acordos" de compraventa del edificio que, recordó, se tramitaron de manera irregular.

La propuesta contó con el voto a favor tanto del BNG como del PP.

En la bancada nacionalista, Francisco Jorquera reiteró la importancia de este acuerdo como "un paso necesario para facer posible a restitución do patrimonio público". Además de citar varios informes históricos y jurídicos —como el del profesor de la UDC Carlos Aymerich—, el portavoz del BNG leyó una carta del secretario personal del dictador, Ricardo Catoira, al entonces subsecretario de Hacienda, Juan Sánchez-Cortés y Dávila, que prueba que "a Casa Cornide é un ben expoliado polos Franco, froito dunha operación fraudulenta".

Pese al apoyo, Jorquera quiso expresar su preocupación por "a laxitude coa que está tomando este asunto o goberno municipal", instando a una mayor celeridad y una mejor aplicación de la Ley de Memoria Democrática.

También sobre la lentitud en los procesos se refirió el popular Miguel Lorenzo, que recordó que el primer acuerdo sobre el procedimiento de recuperación de la Casa Cornide se dio en un pleno de septiembre de 2019.

El portavoz municipal del PP defendió su apoyo a la propuesta de hoy al poner "los intereses de la ciudad por encima" pero recordó que "los jueces determinarán si está o no caducado y si al final la Casa Cornide vuelve al patrimonio municipal o en cuánto se debe indemnizar. No sabemos cuánto puede costar. No va a ser gratis". En el mismo pleno de hoy, el Concello aprobó su personamiento judicial ante un recurso presentado por Jaime Martínez-Bordiú Franco sobre la recuperación de este inmueble.

Además, Lorenzo calificó el trabajo del gobierno municipal como una "chapuza", criticando que el expediente caducase, algo que considera "ya normalizado en este gobierno".

En su turno de respuesta, Gonzalo Castro afirmó que "o expediente non caducou" y defendió el compromiso con la democracia y la memoria histórica por parte del gobierno local, citando como ejemplo el homenaje a Francisco Miguel.

Con esta aprobación, el Concello da un paso más en la vía para recuperar la Casa Cornide.

La Casa Cornide

Este inmueble situado en el corazón de la Ciudad Vieja de A Coruña todavía es propiedad de la familia del dictador. La vuelta a manos de una titularidad pública es, para el historiador Emilio Grandío, responsable de su informe histórico, algo fundamental en materia de memoria histórica, tal y como recordaba el pasado mes de agosto tras la apertura al público de la Casa Cornide.

El inmueble data del siglo XVIII, concretamente de entre 1750 y 1760, y es obra de Francisco Llobet a petición del intelectual coruñés José Cornide.

Este fue el primer palacete urbano de estas características de la ciudad. Tras ser la residencia de los Cornide, ya en el siglo XX, el edificio llegó a acoger un cine y a ser el local social de la agrupación religiosa de los tomasinos. Con la llegada de la Guerra Civil y en las décadas posteriores el inmueble fue abandonado e incluso utilizado como vertedero.

No fue hasta los años 50 cuando, con Alfonso Molina como alcalde, se reactivó en 1957 el proceso de permuta con la Dirección General de Bellas Artes, la propietaria del inmueble desde 1948, a cambio de terrenos para construir el conservatorio de música. El interés en él de Carmen Polo, esposa de Franco, favoreció que la subasta libre de 1962 fuera a parar a Pedro Barrié de la Maza, quien lo vendió por un importe inferior al de compra a Polo.