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O Carabel, los cestos 'eco' hechos en Ferrol que dan un giro de tuerca al Patrimonio

Esta firma gallega lleva cinco años elaborando cestos con materiales autóctonos con la intención de recuperar este oficio tradicional y han logrado exportar sus productos a países como Alemania
Cestos elaborados en Ferrol con materiales autóctonos.
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Cestos elaborados en Ferrol con materiales autóctonos.
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Aprender el oficio de los que saben, esa fue la clave para O Carabel, un ferrolano que llevaba toda su vida vinculado a la artesanía y hace 5 años se propuso darle una vuelta de tuerca a la cestería tradicional con el objetivo de adaptarla a la sociedad actual y conservar esta parte del Patrimonio de Galicia.

"Aprendín dos maiores que facían os cestos de toda a vida, os paxes das patacas", detalla este emprendedor que, tras realizar un curso en Lugo, comenzó a "darlle caña", investigando el amplio abanico de materiales que se utilizan en la elaboración de un cesto.

"Antes de que chegara o plástico todo eran cestos" y en otras partes del mundo no se ha perdido esta cultura y en O Carabel han trabajado en insuflarle una vida nueva a los cestos con el objetivo de buscar relevo generacional entre los consumidores de los productos de cestería y desde su taller de Ferrol, "entre o mar e o monte", encuentran todo lo que precisan.

Material autóctono

"Na cestería ir dar un paseo polo monte ou cultivar permiten que teñas todo o necesario", relata este cestero que tiene claro que lo más bonito del oficio es recoger esas ramas de loureiro tan nuestras y elaborar un producto final que hace que la casa "arrecenda a Galicia".

"A cestería está moi vinculada á horta, a un estilo de vida máis sostible" y los cestos de O Carabel están basados en lo autóctono y en los nuevos usos que se le pueden dar a este producto.

Preguntamos por el proceso de selección de materiales y desde O Carabel explican el arte que se esconde detrás de esta práctica. "Os materiais só se poden recoller no inverno, cando as árbores están en estado vexetativo e resulta moi importante atender á lúa", reflexiona el cestero.

En luna menguante la savia del árbol baja y esto permite que el material sea más flexible y no tenga polilla, detallan desde O carabel. Este tipo de aprendizajes, "son cultura popular, do máis vellos" que, según ha podido comprobar con su trabajo este ferrolano, "sempre teñen razón".

"Hai que estar atento a ese material" y estas infinitas combinaciones forman parte del proceso creativo que es la mayor de las satisfacciones de este cestero que no deja de aprender e innovar en su trabajo.

Los neocestos se internacionalizan

Una de sus primeras creaciones, "o bolso-cesto", nacía precisamente como una alternativa sostenible para poder hacer las compras del día en el comercio de proximidad sin tener que recurrir al uso de plásticos y esto ha motivado que las tiendas 'eco' de la comarca de Ferrolterra se interesasen por sus creaciones y se decidiesen a incorporarlas a sus stands de venta.

La durabilidad de este tipo de productos artesanos, elaborados con mimo y horas de trabajo, hacen de estos cestos una posesión exclusiva que, además, tiene infinidad de usos: para ir a recoger setas, de elemento decorativo en el hogar, como cesta de la compra e incluso como complemento de moda.

Las redes sociales le han servido de altavoz para dar a conocer sus productos y, aunque al principio este cestero se confesaba reacio, es ahora uno de sus principales canales de venta y le han permitido exportar los cestos a distintas partes de Europa.

Además, según expone este cestero, el cesto tiene gran aceptación entre hombres y mujeres y permanece como un producto para todos. Moda sin género, de la de toda la vida, que ha recuperado su vigencia gracias al aire fresco de O Carabel.

Cestos con nombre propio

O Carabel recibe su nombre de la tradición familiar de su creador y es que en su casa había un cesto que era denominado precisamente por ese nombre.

"A canta xente coñeces que lle poña un nome a un cesto?", pregunta este emprendedor que tenía claro que quería incluir ese guiño a su propia cultura familiar.

Estos cestos con nombre propio no solo han hecho que gente de todo tipo se interese por el oficio, sino que han recuperado tradiciones comarcales como un trueque que se producía en la zona de Fene entre una propietaria de bimbieiras y un antiguo cesteiro.

En O Carabel, detectaron las posibilidades que esas ramas podían aportar a sus cestos y se decidieron a preguntar al propietario de la finca que se mostró encantado de volver a ese ritual que practicaba su madre con un artesano. "Apañamos as bimbieiras e levámoslle a cambio un cestiño", explica este emprendedor con gran emoción.

Esta práctica ha permitido recuperar no solo un oficio, sino toda una plantación. Estas pequeñas cosas aumentan el valor y la personalidad de O Carabel que, además, detectan un elevado grado de interés entre la población por todo el proceso que hay detrás de la fabricación de un cesto.

"Colexios e asociacións queren aprender as curiosidades do oficio" y esto es fundamental para evitar que esta parte tan importante de la cultura gallega se pierda. O Carabel ha conseguido encargos de cestos para bodas y eventos y, sobre todo, hacer que sus productos sean rápidamente identificables.

"É un eco-cesto", escuchaba su creador en un evento en la provincia de Lugo. Detalles como este hacen pensar que podamos decir sin miedo a equivocarnos eso de: "Longa vida ao cesto galego".

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