Beatriz Gil, fiscal de menores del Cantón de Argovia en Suiza y Medalla de Ouro 2026.
Beatriz Gil, Medalla de Ouro 2026 a la emigración: "Mi casa en Suiza siempre fue una casa gallega"
La fiscal de menores del Cantón de Argovia recibe este viernes el reconocimiento de la Xunta junto a Claudia Álvarez, Carla Angola y Camila Fernández. Hija de emigrantes de Arbo y Cualedro en Suiza, siempre mantuvo la vinculación con su tierra de origen: el gallego es su idioma "de corazón" y su hijo ha heredado la gaita que ella tocaba
Más información: Las Medallas de Ouro de la Xunta homenajean este 2026 a la emigración gallega con cuatro premiadas
Creció en una casa gallega. Pero no en Galicia, sino en Suiza. Beatriz Gil es hija de un emigrante de Cabeiras, en el municipio pontevedrés de Arbo, y de una emigrante de Carzoá, en el concello ourensano de Cualedro. Ambos se marcharon de casa con el objetivo de construir un futuro mejor, siempre con la mirada puesta en regresar, y ahora tienen raíces en los dos países.
Beatriz Gil es una de las cuatro gallegas que recibirán este 24 de julio la Medalla de Ouro, con la que la Xunta homenajea este 2026 a la emigración gallega. A su nombre se suman el de la empresaria argentina Claudia Álvarez, la periodista venezolana Carla Angola y la odontóloga brasileña Camila Fernández. Cuatro mujeres referentes en su ámbito que crecieron fuera de Galicia, pero que llevan a la comunidad por bandera.
"Pilloume de sorpresa. É unha grandísima honra, pero tamén o recibo con moito respecto porque considero que non é para a miña persoa, senón que represento a un colectivo que é a quen realmente se quere recoñecer con estas medallas", explica Beatriz Gil, que aprovechará para visitar a su familia este fin de semana, ya que el viernes son las fiestas de Cabeiras.
La fiscal de menores del Cantón de Argovia está muy agradecida a la Xunta por haberse acordado de los emigrantes. "É unha inspiración e un aprecio moi grande ser visto por parte da Xunta", señala una de las cuatro homenajeadas: "Coma nós hai moitos en tódolos países. Hai moitas maneiras de chegar, non todo o mundo chega, e hai detrás un sacrificio e unhas renuncias que se valoran con recoñecemento así".
Vivir en un "provisorio"
La fiscal de menores del Cantón de Argovia nació en 1977 en Zúrich, aunque vivió hasta los 4 años con sus abuelos en Galicia. Como muchos hijos de emigrantes, pasó los primeros años de su vida lejos de sus padres, viéndolos cuando ellos regresaban de vacaciones o cuando podían llevarla por temporadas. Una dura realidad muchas veces olvidada, pero todavía sentida en miles de familias.
"Tiven sorte, viñemos aos 4 ou 5 anos. Os que tiveron menos sorte, viñeron aos 13 ou aos 15. E despois inda están os que viñeran antes, cando non existía a reagrupación familiar, pero traían igual aos fillos, que acababan escondidos nun armario, onde non foran vistos", relata Gil sobre la situación que miles de personas atravesaban en busca de un futuro mejor.
"Vivín toda a vida nun provisorio. Había que manter as cousas sempre ben porque cando marchemos para alá... Sempre íamos marchar durante cinco anos e ao final levan aquí toda a vida, e nós tamén. Teño un irmán moito menor que tivo agora unha filla, e os meus nenos empezan a ser grandes. É complicado separarse a estas alturas"
Beatriz Gil, fiscal de menores del Cantón de Argovia y Medalla de Ouro 2026
El padre de Beatriz se fue a Suiza con un contrato en el sector de la construcción y posteriormente comenzó a trabajar en casas privadas, hasta convertirse en el responsable de logística primero de una empresa de informática y posteriormente de la Unión de Bancos Suizos, donde estuvo muchos años.
La construcción era una salida muy común entre los emigrantes gallegos al país, al igual que lo fueron los hoteles. "Miña nai veu para un hotel no que xa traballaba miña avoa, que despois regresou a Galicia. Miña nai quedou, e tamén traballou en casas privadas", explica la homenajeada este viernes.
"Vivín toda a vida nun provisorio. Había que manter as cousas sempre ben porque cando marchemos para alá... Sempre íamos marchar durante cinco anos e ao final levan aquí toda a vida, e nós tamén. Teño un irmán moito menor que tivo agora unha filla, e os meus nenos empezan a ser grandes. É complicado separarse a estas alturas", continúa Beatriz Gil.
La finalidad de los padres de la fiscal de menores del Cantón de Argovia ha sido siempre regresar a Galicia, al igual que la de miles y miles de emigrantes que antes o después de ellos se arriesgaron a dejar su casa para emprender la aventura de su vida. El futuro, sin embargo, es siempre incierto y hay tantas historias como maletas.
Beatriz Gil, por su parte, creció y estudió en Zúrich, donde se licenció en Derecho en 2003. Tras hacer prácticas y adquirir lo que en Suiza se conoce como "la patente de abogada" en 2005, empezó a trabajar en la Fiscalía de Menores, que dirige desde hace cinco años.
"Tirábame o Dereito Penal e a través da asociación na que estiven sempre traballei con rapaces novos como monitora ou profesora. Sabía que me interesaba, e a Fiscalía de Menores combina ambas partes: é un traballo moi pedagóxico e psicolóxico por un lado, e por outro lado é Dereito Penal", explica.
Su vocación la mantiene por ahora en Suiza, ya que la carrera de Derecho está muy vinculada al lugar en el que se estudia y ejerce. Beatriz Gil, sin embargo, no descarta venir a Galicia "nos próximos 40 años", ríe mientras les propone a sus hijos pasar una temporada en la comunidad gallega para estudiar. "Non sabemos como vai ser o futuro. Hai que ser flexibles", indica la fiscal de menores.
Un fuerte vínculo con Galicia
Beatriz Gil regresó a Suiza a vivir con sus padres cuando era muy pequeña, pero siempre mantuvo vivo el vínculo con Galicia. "A miña casa sempre foi unha casa galega. Sempre falamos galego, é a miña lingua materna, de corazón, a primeira que falei. Cando cheguei aquí aprendín alemán e castelán, porque había españois non galegos", explica la homenajeada.
Algo que se intensificó con su participación en la Asociación Cultural As Xeitosiñas de Zurich, en la que entró con 5 años. La entidad, que acaba de cumplir 45 años, es un nexo de unión entre los gallegos emigrados, así como para sus hijos, nietos y bisnietos. Los eventos gastronómicos, culturales, musicales o deportivos que organiza permiten que aquellos que están lejos puedan sentirse cerca de Galicia.
"O meu fillo toca na miña gaita. Iso é algo bonito. Puiden pasarlle á próxima xeración o amor e o coñecemento sobre Galicia, o ter unha idea de cal é a base cultural e histórica, cales son os vínculos que temos con Galicia. Os meus nenos xa son terceira xeneración"
Beatriz Gil, fiscal de menores del Cantón de Argovia que recibe la Medalla de Ouro
"Pasei nela moitísimo tempo libre e estaba entre galegos", explica Beatriz Gil, que formó parte de la entidad hasta que cumplió los 30, cuando sus hijos tomaron el relevo. Ahora, la fiscal de menores del Cantón de Argovia sigue vinculada a la Asociación Cultural As Xeitosiñas como madre, ayudando con aspectos administrativos y de organización de eventos.
La asociación celebra una fiesta al mes con comida y baile, normalmente de la mano de Antonio Barro y Bea. "Moita xente daquela non saía por non gastar. Aquí tiñamos uns prezos asequibles, a idea era que a xente poidera vir e gozar como familia aínda que só fose unha vez ao mes", explica Gil, sobre el carácter ahorrador de los emigrantes.
Las celebraciones se paralizan en los meses de verano, pero en octubre se retoman por todo lo alto. No faltan eventos como los Reyes Magos, el Entroido, el aniversario de la asociación en abril o el Día das Letras Galegas. Una forma de mantener la conexión con Galicia de generación en generación, algo que se siente en casa de Beatriz Gil.
Beatriz Gil con su hijo, en una foto de hace unos años.
"O meu fillo toca na miña gaita. Iso é algo bonito. Puiden pasarlle á próxima xeración o amor e o coñecemento sobre Galicia, o ter unha idea de cal é a base cultural e histórica, cales son os vínculos que temos con Galicia. Os meus nenos xa son terceira xeneración", explica la homenajeada con la Medalla de Ouro.
Un vínculo que va más allá de las celebraciones en la Asociación Cultural As Xeitosiñas: el hijo de Beatriz Gil disfruta sus vacaciones en Galicia. "Saíu moi galego", ríe la homenajeada, que señala que su hija prefiere hacer las visitas acompañada.
Una decisión consciente
Las entidades juegan un papel fundamental en la relación Galicia-Suiza: "É a maneira de quedar conectados. Na miña xeración, na casa falábase galego e no tempo libre movíamonos entre galegos. En Zúrich tamén estivemos vinculados á Misión Española. Pero a nosa xeración crece, a veces casa con non galegos e iso leva a que cambien as realidades nas casas".
La opción de asociarse, o de relacionarse con personas del mismo lugar de origen, es una elección personal por la que apostaron (y siguen apostando) miles de personas en todo el mundo. "É necesaria unha decisión consciente por manter ese vínculo e mostrarlles aos nenos cales son as raíces. Hai familias que deciden que non, que viven aquí e que o galego forma parte dunha xeración que pasa", indica Gil.
No es el caso de esta familia con raíces en las provincias de Ourense y Pontevedra que ha encontrado en Suiza otro hogar. Ahora, la Medalla de Ouro reconoce los sacrificios y esfuerzos no solo de Beatriz Gil y los suyos, sino de los miles de gallegos que un día decidieron emprender el viaje de su vida con la mirada y el corazón en Galicia.