Imagen de una de las bateas gallegas.
El temporal golpea al mejillón en las bateas gallegas: "Es nuestro sustento, pero necesita cuidados"
El sector alerta de desprendimientos del molusco y advierte de que los daños se suman a una crisis estructural que ya no da tregua
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Los últimos episodios de fuerte temporal registrados en la costa gallega han tenido un impacto directo en la cosecha de mejillón en bateas, una actividad estratégica para la economía marítima de Galicia.
El oleaje intenso y las condiciones adversas del mar han provocado desprendimientos del mejillón de las cuerdas de cultivo, reduciendo de forma notable la producción y generando nuevas pérdidas para un sector que atraviesa desde hace años una situación especialmente delicada.
Según explican desde las organizaciones del sector, el principal efecto del temporal no es tanto la destrucción de las infraestructuras como la pérdida de producto, ya que el movimiento continuo del mar y la fuerza de las olas hacen que el mejillón se desprenda antes de alcanzar el tamaño comercial.
"A las bateas les afecta sobre todo provocando desprendimientos del mejillón", señala Xaquin Rubido, portavoz de la Plataforma en Defensa da Ría de Arousa (PDRA), una de las entidades que viene alertando de forma reiterada sobre el deterioro progresivo de las condiciones de producción en las rías gallegas.
Aunque en términos generales las bateas resisten estos episodios, desde el sector reconocen que en algunos casos puntuales pueden producirse desplazamientos de las propias estructuras, normalmente asociados a la rotura de amarres. Se trata de situaciones menos frecuentes, pero que evidencian la vulnerabilidad de un sistema productivo cada vez más expuesto a temporales intensos y recurrentes.
"A las bateas les afecta sobre todo provocando desprendimientos del mejillón"
Más allá del impacto inmediato del mal tiempo, el sector subraya que estos daños no pueden analizarse de forma aislada. Los episodios de temporal se suman a una caída prolongada de la productividad, a la pérdida de rentabilidad y a la incertidumbre que viven miles de familias que dependen directa o indirectamente del mar. "Cada temporal supone un nuevo golpe sobre una base ya muy debilitada", advierten desde las organizaciones.
Reclamaciones desde hace años
Desde una perspectiva global, la situación afecta al conjunto del litoral gallego, ya que el cultivo del mejillón en bateas se extiende por buena parte de las rías y constituye uno de los pilares de la acuicultura en Galicia, con un peso clave en el empleo, la industria transformadora y la exportación.
Cualquier reducción significativa de la cosecha tiene un efecto en cadena que va más allá de los productores, alcanzando a depuradoras, comercializadoras y al tejido económico de las zonas costeras.
En este contexto, la PDRA y otros colectivos del sector recuerdan que llevan años denunciando la falta de un plan público integral que aborde de manera seria los problemas estructurales del mar gallego. Las protestas impulsadas por la plataforma no se centran únicamente en los efectos del clima, sino en la ausencia de medidas de regeneración, saneamiento y protección de las rías, que consideran imprescindibles para garantizar la viabilidad futura de la actividad.
Desde la plataforma se insiste en que el cambio en los patrones meteorológicos y oceanográficos está agravando una situación ya crítica, con temporales más frecuentes y violentos que impactan directamente en los cultivos. A ello se suma, según denuncian, una menor capacidad de recuperación de los ecosistemas, lo que hace que cada episodio adverso tenga consecuencias más duraderas.
Imagen de la rueda de prensa de la plataforma PDRA este lunes.
El sector también alerta de que la pérdida de mejillón por desprendimientos no siempre es visible a corto plazo, pero se traduce en menos producción disponible en los meses siguientes, justo en un momento en el que muchas explotaciones ya arrastran dificultades económicas. Esta reducción de la cosecha afecta a la planificación, a los ingresos previstos y a la estabilidad laboral de quienes trabajan en el mar.
Las organizaciones del sector reclaman mayor implicación de las administraciones para afrontar una problemática que consideran estratégica para Galicia. Insisten en la necesidad de invertir en investigación, en mejora de las infraestructuras y en políticas de protección ambiental, así como en adaptar la gestión del mar a un escenario climático cada vez más exigente.
En paralelo, las protestas impulsadas por la PDRA buscan llamar la atención sobre un modelo que, según denuncian, está llegando a su límite. La plataforma ha advertido en reiteradas ocasiones de que, sin medidas urgentes, el marisqueo y la acuicultura tradicional corren el riesgo de perder su papel central, con consecuencias sociales y económicas difíciles de revertir.
"El mar es nuestro sustento, pero también necesita cuidados"
El temporal de estos días vuelve así a poner el foco sobre la fragilidad del sector mejillonero y marisquero gallego, que afronta un presente marcado por la incertidumbre y un futuro lleno de interrogantes. Para quienes viven del mar, cada episodio de mal tiempo no es solo una cuestión meteorológica, sino una amenaza directa a su medio de vida.
Mientras se evalúan los daños reales provocados por el último temporal, el sector insiste en que la solución no pasa únicamente por resistir, sino por actuar de forma decidida.
"El mar es nuestro sustento, pero también necesita cuidados", recuerdan desde las organizaciones, que piden que las advertencias de hoy no vuelvan a convertirse mañana en titulares repetidos.