Decenas de cangrejos en las rocas al lado del paseo de O Parrote la pasada noche
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Invasión nocturna en A Coruña: ¿Por qué hay tantos cangrejos en la zona de O Parrote?
Los "queimacasas" toman las rocas de esta zona de la ciudad cuando desaparece el sol. Todo ello después de pasar por un proceso de supervivencia hasta llegar a la costa
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Quien se haya acercado a O Parrote al caer la noche estos días de verano probablemente se haya llevado una sorpresa. Donde apenas unas horas antes había gente bañándose, cuando el sol desaparece comienza a producirse una pequeña "invasión". Cientos de cangrejos salen y se concentran entre las rocas, a apenas unos metros del paseo.
Da igual que la marea esté baja. De hecho, casi mejor para ellos. Entre las piedras de O Parrote, los llamados en Galicia "queimacasas" parecen haber encontrado estos días su sitio. Y la cantidad no pasa precisamente desapercibida. Desde lejos solo se ve una mancha negra que al acercarse se empieza dividir en pequeños crustáceos.
Ayer mismo, al caer la noche, nos pasamos por la zona y pudimos comprobarlo. Cangrejos por todas partes. Decenas y decenas moviéndose entre las rocas. Pero, ¿por qué hay tantos? ¿Y por qué aparecen, precisamente, de noche?
La explicación no está tanto en una "invasión" repentina como en la propia vida de estos crustáceos y en el momento en el que llegan a la costa. Así lo explica Andrés Martínez Lagen, investigador del CICA y decano de la Facultad de Ciencias de la UDC.
"Una hembra de Pachygrapsus marmoratus, el nombre científico de estos queimacasas, puede poner una cantidad enorme de huevos. Una pequeña, como mínimo, unos 10.000. Una más grande puede llegar a los 150.000. Lo normal puede ser una media de unos 50.000", explica.
Claro que de todos esos huevos sobreviven muy pocos. Realmente podrían ser muchos más de los que son, pero no todos sobreviven hasta llegar a la costa. "Es una lotería", resume el investigador.
De 50.000 huevos a las rocas de O Parrote
Pero para explicar porqué hay tantos es necesario hablar de la vida de estos animales. Y es que, antes de llegar hasta O Parrote, pasan por "un proceso de metamorfosis", explica Martínez. Cuando el huevo eclosiona, comienza una serie de fases hasta convertirse en un pequeño cangrejo de apenas uno o dos milímetros.
Durante buena parte de ese proceso, viven en alejados de la costa, donde se alimentan de plancton. Y ahí empieza una auténtica carrera por sobrevivir. Son muchos los animales que pueden comérselos antes de que lleguen a convertirse en cangrejos. Pero los que lo consiguen, cuando realizan esa muda final, se acercan a la costa.
Si bien, aunque esto suceda todos los años, cabe la posibilidad de que cada vez haya más. "Las temperaturas más altas del agua pueden hacer que los animales crezcan más rápido, siempre hasta determinados límites, y facilitar así que un mayor número de ellos consiga superar las distintas fases".
Un lugar nuevo y con pocos depredadores
Pero la presencia de tantos cangrejos en este punto también podría deberse a otro motivo. Aquí el investigador deja claro que es una hipótesis. Y es que, en su opinión, al haberse levantado recientemente la nueva plataforma de O Parrote, "todavía puede no haberse establecido en ella la misma cantidad de mejillones y otros invertebrados que en otras zonas".
Pero, sobre todo, podría haber menos depredadores. "Supongo que no habrá muchos pulpos ni calamares, que suelen ser depredadores de este tipo de cangrejos", apunta. Y ese puede que sea el motivo por el que les es más fácil llegar a O Parrote. En definitiva, menos obstáculos.
¿Y por qué salen todos de noche?
La respuesta a la otra gran pregunta es bastante más sencilla. ¿Por qué solo los vemos al caer la noche? "Seguramente para evitar las altas temperaturas del día. La mayor parte de los animales tienen su actividad fuera de las horas de fuerte calor", explica Martínez Lagen.
Y es que una cosa es estar en el agua y otra muy distinta permanecer sobre las rocas cuando el sol aprieta.