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¿Por qué está el agua del mar más caliente este verano en A Coruña? La AEMET explica lo que ocurre

Alejandro Andrade, meteorólogo de la delegación de AEMET en Galicia, señala que una de las claves de lo ocurrido este año se encuentra en la escasa presencia del característico viento del nordeste

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Quienes se hayan bañado este verano en las playas de A Coruña probablemente hayan percibido algo poco habitual: entrar en el agua está costando menos de lo normal. La sensación tiene detrás datos que apuntan a temperaturas superiores a las habituales durante buena parte del verano, pero también una explicación meteorológica.

Alejandro Andrade, meteorólogo de la delegación de AEMET en Galicia, señala que una de las claves de lo ocurrido este año se encuentra en la escasa presencia del característico viento del nordeste, que desempeña un papel fundamental en la temperatura del agua de las costas gallegas.

"Este año el viendo del nordeste ha sido muy flojo", explica Andrade. La posición del anticiclón de las Azores ha favorecido además una mayor presencia de vientos del sur y suroeste, especialmente en la costa occidental.

¿Qué tiene que ver el viento con la temperatura del mar?

El meteorólogo explica que el viento del norte favorece un fenómeno conocido como afloramiento costero. A través del denominado transporte de Ekman, el agua superficial se desplaza mar adentro y permite que ascienda desde las profundidades agua considerablemente más fría.

Es uno de los procesos que explica por qué las aguas de la fachada atlántica gallega acostumbran a mantenerse frescas incluso durante los meses de verano.

Este año, sin embargo, el mecanismo ha perdido fuerza. "Como el viento del nordeste ha soplado muy flojo, no ha tenido suficiente intensidad como para separar la capa superficial del agua y se ha calentado", resume Andrade.

El resultado se ha podido percibir durante agosto. La temperatura media habitual del agua del mar en A Coruña durante este mes se sitúa aproximadamente en 18,1 grados, según los datos consultados por el meteorólogo.

Sin embargo, durante buena parte de 2026 los registros han estado por encima. "Prácticamente todo agosto ha estado entre los 19 y los 20 grados", señala. Los primeros días del mes rondaron los 17 grados, mientras que posteriormente se produjo el ascenso. Desde aproximadamente el día 16, la temperatura ha vuelto a descender e incluso se ha situado por debajo de la media.

Agosto, además, suele ser el momento del año en el que el océano alcanza sus valores más elevados. Andrade recuerda que el mar responde más lentamente que la tierra al calentamiento solar y que sus máximas llegan aproximadamente dos meses después del peiodo de mayor insolación, situado a finales de junio.

Un junio de récord en el puerto de A Coruña

Las cifras de este verano ya habían llamado la atención antes de agosto. Los datos de Puertos del Estado reflejaron en junio un valor máximo de 23,1 grados en las aguas superficiales del puerto interior de A Coruña, alcanzado el pasado 4 de junio.

Se trata del valor más alto para un mes de junio desde el inicio de esta serie de registros en 2016. La diferencia respecto a los primeros años resulta considerable: entre 2016 y 2022, únicamente junio de 2020 había superado los 18 grados, con 18,29.

En 2023 se alcanzaron los 18,69 grados y en 2025 se marcó un nuevo máximo, con 20,43 grados. Apenas un año después, el registro volvió a superarse hasta alcanzar esos 23,1 grados.

No obstante, hay que poner el dato en contexto. La medición corresponde a las aguas superficiales del interior y se obtiene mediante teledetección con el sistema de satélites Sentinel-3, por lo que no implica que todas las playas y aguas de A Coruña alcanzasen esa misma temperatura.

¿Es consecuencia del cambio climático?

Andrade introduce aquí otro matiz importante. Aunque existe una tendencia global de calentamiento de los océanos, la excepcionalidad de lo ocurrido este verano en Galicia no puede atribuirse directamente al cambio climático.

"El 90% del calentamiento global se lo lleva el océano", explica el meteorólogo, que apunta a un incremento de aproximadamente 0,4 grados en las temperaturas globales oceánicas durante los últimos 30 años, especialmnete perceptible en el Atlántico Norte.

Sin embargo, considera que el comportamiento concreto de las aguas gallegas durante 2026 está relacionado principalmente con la variabilidad climática de este año y la debilidad del nordeste. Para poder realcionar un comportamiento de estas características directamente con el cambio climático tendría que observarse su persistencia durante más años.

De hecho, las proyecciones climáticas añaden una particularidad para la fachada atlántica de la Península. Andrade explica que no apuntan a un debilitamiento del anticiclón de las Azores, sino a su fortalecimiento, circunstancia que podría reforzar los afloramientos y, por tanto, ejercer un efecto de enfriamiento sobre las aguas costeras del oeste de Galicia y Portugal.

Ese fenómeno no consigue, sin embargo, compensar por completo el calentamiento general del océano. "El efecto global es de calentamiento en cualquier caso", apunta.

Así, las aguas atlánticas de Galicia también se están calentando, aunque a un ritmo menor que otras zonas como el golfo de Vizcaya, el Cantábrico o el Mediterráneo occidental gracias, precisamente, al efecto de los afloramientos.

Este verano, la ausencia de uno de los grandes responsables de mantener fría el agua gallega ha permitido comprobar qué ocurre cuando ese mecanismo pierde intensidad: menos nordeste, menos agua profunda ascendiendo hacia la superficie y un Atlántico bastante más agradable para quienes se atreven a darse un baño en A Coruña.