Pura Villar, con flores que le regalaron los vecinos de A Falperra por su jubilación.

Pura Villar, con flores que le regalaron los vecinos de A Falperra por su jubilación. Quincemil

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A Coruña

A Falperra, en A Coruña, despide a su confitera más querida: "Di todo lo mejor que pude"

Medio centenar de vecinos regalan flores y una placa por su jubilación a Pura Villar, dueña de La Vienesa, un negocio de 1954 al que llegó en 1997

Más información: Los pasteles que endulzan A Coruña desde 1954 enfilan la despedida: "Siempre calidad artesanal"

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El calor de un barrio y el cariño a sus vecinos se manifiestan con pequeños gestos, detalles que se convierten en grandes muestras de reconocimiento y amor. A Falperra ha ofrecido este jueves una lección de inmenso aprecio a una de sus comerciantes más queridas, Pura Villar, que este domingo se jubila y cierra la panadería y confitería La Vienesa, abierta desde 1954.

Una planta y flores y una placa fueron los obsequios que los vecinos del barrio entregaron esta mañana a Pura en su propio establecimiento. Se juntaron medio centenar a unos pasos de la confitería, en el número 33 de la calle Pla y Cancela, convocados por la asociación vecinal días antes. Pasadas las 13:30, todos comenzaron a aplaudir y a llamar a la panadera desde la calle.

Sus hijos José y Gema conocían la sorpresa y Pura se abrazó a ellos en el local mientras se quitaba el delantal y las lágrimas le empezaban a caer por las mejillas. Las palabras no le salían mientras se secaba los ojos y no cesaban los aplausos. "Gracias a todos, a todo el mundo", acertó a decir.

Jaime Suárez junto a Pura, en el centro, y Lourdes.

Jaime Suárez junto a Pura, en el centro, y Lourdes. Quincemil

Jaime Suárez, presidente vecinal, tomó la palabra delante de Pura. "Para cualquier cosa que te pedíamos estabas siempre ahí. Fuiste una trabajadora que atendiste muy bien a todo el barrio y...". Muy emocionado, Suárez no pudo continuar y Villar lo abrazó entre nuevos aplausos del grupo.

La inscripción de la placa, leída en alto por Pura, causó más lágrimas, más emoción ante unos vecinos que se despidieron uno a uno de la mujer con besos, caricias y abrazos. Te extrañaremos, nos alegramos por ti, te lo mereces... proclaman las letras sobre la plata de la placa. "Viva La Vienesa", "viva Pura", gritó el vecindario.

Pura Villar lee la placa de regalo junto a sus hijos Gema y José.

Pura Villar lee la placa de regalo junto a sus hijos Gema y José. Quincemil

"Gracias a todos", repitió. "Lo dio todo y lo hice lo mejor que pude", dijo humilde sin dejar de llorar. Y les recordó a los presentes que el próximo martes a las siete de la tarde los invitará en su despedida frente a su negocio, en la bodega O Bebedeiro.

Los pasteles de Pura desde 1997

María Pura Villar Manteiga empezó a trabajar en La Vienesa en 1997, cuando ella y su marido se hicieron con el traspaso de un bajo que había abierto 43 años antes. Él era el repostero del negocio, falleció unos años después, y Pura, con ayuda de su hijo, se puso al frente encargándose del obrador y de atender al público.

Los vecinos aplauden a Pura Villar delante de la confitería La Vienesa.

Los vecinos aplauden a Pura Villar delante de la confitería La Vienesa. Quincemil

Por sus manos han pasado el pan, las empanadas, las pastas y los pasteles que han salido de La Vienesa. El edificio va a ser reformado y la obra afecta al bajo, por lo que la confitería llega a su fin con la jubilación de su dueña. "Toca descansar, quizá viajar".