Edificio principal del club social

Edificio principal del club social Quincemil

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A Coruña

El sueño roto de una Moraleja cerca de Feáns, en A Coruña, que terminó en ruina

Lo que nació como un exclusivo club social en los años 70, con piscina, biblioteca y hasta establos, se vino abajo cuando uno de los inversores cogió todo el dinero y se marchó a Brasil

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A finales de los años 70, cuando las viviendas de Feáns se podían contar con los dedos de las manos, un grupo de propietarios decidió apostar por una idea de lo más ambiciosa: levantar un club social que abasteciera a sus familias sin necesidad de salir de su pequeño núcleo.

La urbanización Breogán prometía ser la nueva urbanización de lujo en las afueras de A Coruña. "Querían cerrarlo todo y convertirlo en una zona residencial estilo La Moraleja de Madrid", recuerda Juan José Esteban, uno de los primeros vecinos en llegar y que más adelante levantó su propia asociación en las instalaciones.

Depósitos de gasoil, biblioteca, salón de actos, restaurante, cafetería, discoteca, saunas, duchas e incluso pistas de pádel: 17.500 metros cuadrados divididos en tres edificaciones a las que no les faltaba de nada. Una de ellas situada en la propia entrada de la zona residencial.

"La gente se apuntó para hacerlo. Empezaron a invertir e incluso pidieron préstamos", relata Esteban. Sin embargo, cuando estaban a un paso de hacerlo realidad, "uno cogió todo el dinero y se marchó a Brasil". Así, sin más.

Después de todo lo invertido, los vecinos decidieron abandonar el proyecto y las tierras cayeron en manos del banco. Con el paso de los años, y cuando ya se daba todo por perdido, llegó una constructora de Madrid y compró los terrenos donde estaban las tres edificaciones, y empezó a construir viviendas por fases.

Vistas desde el edificio principal

Vistas desde el edificio principal Quincemil

"Hablé con ellos y decidí crear una Asociación: Brigantium", cuenta Esteban. Durante un par de años, la asociación trató de dar vida al complejo principal -el que estaba situado a la entrada de la urbanización- con talleres de terapia para personas en riesgo de exclusión social: "Llegamos a colaborar, incluso, con la universidad".

Tenían hasta un establo con caballos donde los niños realizaban sus actividades. De hecho, llegaron a contactar con el Concello para su municipalización. Pero las dificultades económicas y personales lo llevaron al cierre.

Nombres de caballos en el establo

Nombres de caballos en el establo

El presente: ruinas y preocupación vecinal

La mayoría de los vecinos que llegaron después desconocen aquella historia. Lo que ven ahora son dos edificios en ruinas que les genera inseguridad. Y es lógico. Nada más entrar a la urbanización, lo primero con lo que te encuentras es con este complejo que se cae a cachos, y unos cuantos metros al otro lado una edificación aún peor. Lo único que lograron conservar es un inmueble que ahora ocupa una empresa de restauración de muebles.

El más grande de todos se refieren a él como "la hípica", porque aún quedan restos de las perchas donde se ataban los caballos con sus nombres grabados. El complejo se encuentra a apenas diez metros de viviendas en construcción, frente a una parada de autobús y justo enfrente de una guardería.

Interior del edificio principal

Interior del edificio principal Quincemil

"Vemos entrar y salir gente", advierte Alejandro Pereira, vecino de la zona. Dentro del edificio, pese al deterioro, se han encontrado colchones que hacen pensar en usos clandestinos. Ahora, Pereira y otros vecinos piden la demolición del inmueble. Todo ello sin saber que este pertenece a manos privadas.

Así, lo que un día fue soñado como una pequeña Moraleja gallega, es hoy un paisaje de abandono. Muchos de los que viven ahí no saben lo que se perdieron. Y ya no es solo que cuenten con esas dos ruinas a escasos metros de sus casas, es que, al estar en un punto limítrofe del concello de A Coruña, muchas veces, la gente, se olvida de que están ahí.