27 diciembre, 2021 03:19

"No le des de probar champán al niño". "Es sólo para que se moje los labios, que ya es mayor". Esta conversación podría darse estos días en casi cualquier hogar español. Bueno, este año quizás algo menos debido al aumento de los casos de coronavirus tras la llegada a nuestro país de la variante ómicron que amenaza las celebraciones navideñas. Pero se entiende. Los españoles somos sociales: nos gusta relacionarnos y juntarnos. Sobre todo juntarnos para celebrar, comer y beber. Y ni siquiera está mal visto (o no del todo) dar de probar alguna bebida alcohólica a los niños en una ocasión especial como las Navidades.

De hecho, en Navidades bebemos más. Este mes de noviembre, con las fiestas ya a la vuelta de la esquina, en Mercamadrid se comercializaron 52.360 kilos de licores de importación de otros países. En octubre se distribuyeron sólo 35.650: un 31,91% menos. La diferencia con los licores nacionales es aún superior. En octubre: 38.380 kilos. En noviembre: 98.680 (en torno a un 160% más, por tanto, en el caso de licores nacionales).

Los datos de Mercamadrid reflejan lo que ocurre en la capital pero esos datos son trasladables al resto de España.

¿Pero realmente bebemos más que en otros países? La respuesta es sí. Europa es la región del mundo donde más alcohol se consume, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Entre los países que están a un nivel similar se encuentran Canadá, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. El alcohol se consume sobre todo en el primer mundo. Estos cuatro países se quedan cerca del consumo de 10 litros de alcohol puro por persona y año, pero ninguno alcanza la cifra. La media de los ciudadanos de la Unión Europea (UE) en 2019, los últimos datos disponibles en la estadística de la OMS, es de un consumo de 10,11 litros per cápita.

Los españoles bebemos 10,73 litros de alcohol al año, más de medio litro por encima de la media europea

Los españoles bebemos 10,73 litros de alcohol por cabeza al año, algo más de medio litro por encima de la media europea. Es decir: los europeos somos los que más bebemos y los españoles estamos por encima del consumo de la UE. Los datos certifican que los españoles bebemos más que la media, tanto mundial como europea.

Aún así, tenemos otros países por delante. En 2019 acabamos justo en la mitad de la tabla de los Estados de la UE. Hubo 13 países de la Unión donde se bebió más alcohol y 13 donde se bebió menos. Letonia y República Checa fueron los que más consumieron, con una media de más de 12 litros per cápita. Por contra, Grecia y Suecia cerraron el ránking con valores cercanos a los 7 litros por habitante.

En 2014 bebimos menos

De todos modos, hasta hace bien poco los españoles bebían menos de 10 litros de alcohol al año por persona. Por contra de lo que se pueda pensar, la crisis económica de 2008 no nos hizo ahogar las penas en alcohol.

Año 2007. Época de las vacas gordas en nuestro país. Bonanza económica general en Occidente. En Lehman Brothers ni se huelen que vayan a acabar quebrando. En España se bebieron 11,05 litros de alcohol por cabeza. A partir de ahí el consumo fue bajando año a año. Tocó suelo en 2014, cuando el consumo fue de 7,85 litros per cápita. Los españoles nunca habían bebido tan poco. Al menos desde 1962, primer año en los registros de la OMS para nuestro país.

Ese mismo 2014 España comenzó a recuperarse de la crisis, cerrando por primera vez desde 2008 el año con un incremento del PIB y un descenso de la tasa de paro. Esa recuperación se reflejó también en el consumo de alcohol. En 2015 los españoles bebieron ya 10,35 litros de media. Un 31,85% más que el año anterior. Y a partir de ahí el consumo se ha estabilizado en esos algo más de 10 litros por cabeza anuales. Datos similares a los de la España precrisis.

Tres millones de muertes

Lo que parece que a veces se olvida es que el alcohol, aunque legal, es una droga. El Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad lo define como "una droga depresora del Sistema Nervioso Central que inhibe progresivamente las funciones cerebrales. Afecta a la capacidad de autocontrol, produciendo inicialmente euforia y desinhibición, por lo que puede confundirse con un estimulante".

Y, como droga que es, se desaconseja su consumo. La OMS asegura que no hay un límite de alcohol que se pueda beber de forma segura "ya que las evidencias demuestran que lo mejor para la salud es no beber nada en absoluto". Así que la famosa frase de que una copita de vino de vez en cuando es buena (o que al menos no hace daño) es falsa.

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De hecho, cada año se producen tres millones de muertes en el mundo debido al consumo de alcohol, según la OMS. El alcohol puede causar adicción y su consumo, aún sin llegar a convertirse en alcoholismo, hace que las personas sean más propensas a padecer determinadas enfermedades, como cáncer, enfermedades digestivas o circulatorias.

¿Cerveza o vino?

Pero esto no quiere decir que no bebamos. Una monografía realizada este mismo 2021 por el Plan Nacional sobre Drogas concluye que la sustancia psicoactiva más consumida en España es el alcohol. Por encima de otras como la nicotina, la marihuana o ciertos medicamentos. El 93% de los españoles han bebido alcohol alguna vez en su vida. Y ocho de cada 10 lo han consumido al menos en una ocasión en el último año.

Además, los españoles bebemos de todo. Nos da igual vino, cerveza o bebidas destiladas, lo que se conoce en la calle como 'alcohol duro': ginebra, ron, whisky, vodka, brandy, pacharán, orujo... En 2019 bebimos por cabeza 4,67 litros de cerveza, 3,52 de vino y 2,34 de bebidas destiladas. El reparto es mucho más homogéneo que en otros países.

Julio Iglesias lanzó en 1977 su canción Soy un truhan, soy un señor, donde cantaba aquello de "me gustan las mujeres, me gusta el vino". Pero parece que el vino no es realmente la bebida alcohólica favorita de los españoles. Bebemos más cerveza que vino, pero ninguna destaca sobremanera dentro del alcohol que consumimos. Además, en los últimos años las bebidas destiladas han perdido peso respecto a la cerveza y el vino. Los españoles durante la crisis redujeron su consumo de estos tres tipos de alcohol, pero el que menos se ha recuperado es el de destilados.

Quienes sienten verdadera devoción por el vino son nuestros vecinos: tanto los franceses como los portugueses. En 2019 en Francia se consumieron un total de 11,44 litros de alcohol por cabeza: 6,44 de vino. Más de la mitad de lo que bebieron. En Portugal los datos fueron similares, 10,37 litros per cápita: 6,04 de vino. En España el alcohol más bebido fue la cerveza, pero sólo representó un 43,52% del total.

Las mujeres beben menos

Quizás nos cueste imaginar que en el 77 en lugar de Julio Iglesias quien hubiera entonado lo de "me gustan las mujeres, me gusta el vino" hubiera sido una cantante. Pero, a pesar de que distintos estudios indican que la brecha de género en el consumo de alcohol se ha ido reduciendo en los últimos años, ellas siguen bebiendo menos. Y se emborrachan menos que los hombres.

La OMS considera como emborracharse tomar seis unidades de alcohol (el equivalente a seis copas de vino o tres-cuatro combinados). El 13,5% de las españolas se habría emborrachado una vez en el último mes, según los últimos datos de la OMS sobre "episodios de consumo excesivo de alcohol" (de 2016). El porcentaje en el caso de los españoles se eleva hasta el 45,8%.

Pero la tendencia es global. En el primer mundo es donde más se ha reducido la brecha, pero sigue existiendo. Para muestra: la UE. El país donde un mayor porcentaje de mujeres había tenido un episodio de borrachera en los últimos 30 días es Lituania: un 38,2%. El país donde menos hombres habían tenido un episodio de ese tipo es Italia: un 39,7%; un punto y medio por encima de la tasa de las mujeres lituanas.

¿Y en pandemia?

Lo que no sabemos aún por falta de datos es qué ha pasado a raíz de la pandemia.
¿Consumimos más alcohol debido a los estragos de la crisis causada por el coronavirus o ha habido un efecto similar al de 2008 y bebemos menos? ¿La brecha en el consumo entre mujeres y hombres sigue reduciéndose o se ha ampliado?

Un estudio científico publicado en enero de este año en la Revista Española de Salud Pública concluía que durante el confinamiento los consumidores de riesgo de alcohol en nuestro país habían descendido. Especialmente entre los más jóvenes, donde el consumo suele estar más ligado a salir de fiesta, algo que durante las restricciones y los primeros meses de la pandemia fue imposible hacer.

Pero aún habrá que ver cómo hemos estado bebiendo en estos últimos meses con los bares y discotecas ya abiertos y la gente volviendo a reunirse y salir con los amigos. Y, sobre todo, qué pasa tras la pandemia. Ya ha habido quién apunta a la vuelta de otros felices años 20, con la gente consumiendo más, saliendo más y bebiendo más. Pero los datos aún no muestran nada en claro. Por ahora, la llegada de ómicron en España nos ha sumido en una sexta ola, récord en contagios, que no parece que vaya a permitir que la gente vuelva a salir, beber... El rollo de siempre.

METODOLOGÍA

Para la elaboración de esta información EL ESPAÑOL | Porfolio ha partido de la base de datos del 'Observatorio de la salud global' de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se ha consultado y analizado especialmente el apartado 'Sistema de información global sobre alcohol y salud'. Y dentro de este los indicadores 'Consumo de alcohol registrado per cápita' y 'Episodios de consumo excesivo de alcohol'.

En el indicador 'Consumo de alcohol registrado per cápita' se han utilizado los datos de 2019, los últimos registrados por la OMS. Estos datos son los que reflejan el mapa y gráfico de consumo de alcohol en los países de Europa. Aunque en el caso de España se ha utilizado toda la serie histórica, que va desde 1962 a 2019. Todos estos datos registran el consumo de alcohol medio por habitante en cada país en ese año, pero únicamente para los mayores de 15 años. Además, el consumo se expresa en litros de alcohol puro. Los datos de tipo de alcohol consumido (cerveza, vino, bebidas destiladas y otros alcoholes) también se han extraído de esta estadística.

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"El indicador sólo tiene en cuenta el consumo que se registra a partir de los datos de producción, importación, exportación y venta, a menudo a través de los impuestos", según indica la OMS. El consumo real en cada país, por lo tanto, sea posiblemente algo mayor. La propia OMS lo recoge también en sus estadísticas. Esa infraestimación en el consumo se podría dar en mayor medida en países con más economía sumergida.

En el indicador 'Episodios de consumo excesivo de alcohol' se han utilizado los datos de 2016, los últimos registrados por la OMS. En este caso se recoge el porcentaje de población, también a partir de los habitantes mayores de 15 años, que "ha consumido al menos 60 gramos o más de alcohol puro en al menos una ocasión en los últimos 30 días". "Un consumo de 60 gramos de alcohol puro corresponde aproximadamente a 6 bebidas alcohólicas estándar", según aclara la OMS, y sirve para identificar "la proporción de la población que consume altos niveles de alcohol en ocasiones puntuales".

Para la población de los países de la Unión Europea se han utilizado los datos de Eurostat (perteneciente a la Comisión Europea, es el símil al INE español). Los datos de población de Eurostat corresponden a 2020 y se han usado también para poder calcular la media de consumo en la UE. Esa media se ha hecho de forma ponderada teniendo en cuenta la población de cada país y su peso dentro de la población total europea.

Sobre el consumo de alcohol también se han utilizado otras informaciones y datos de la OMS y del Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad. También se han analizado datos de la 'Monografía de Alcohol del Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones', elaborada por la propia Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.

Los datos de comercialización de alcohol y licores de Mercamadrid se han extraído de la propia web de la institución donde se publican sus estadísticas y que permite seleccionar distintos productos y periodos para ver cuántos kilos se han comercializado durante ese tiempo.

Para la elaboración de esta información también se han utilizado datos de otras fuentes como estudios y literatura científica, como 'Consumo de alcohol y género: diferencias desde la perspectiva de los profesionales de enfermería' de Víctor Fernández (King’s College Hospital) e Inmaculada Corral (Universidad Rey Juan Carlos) publicado en 2018 en Nure Investigación o 'Impacto de las medidas de confinamiento durante la pandemia de Covid-19 en el consumo de riesgo de alcohol' de diversos autores publicado en 2021 en la Revista Española de Salud Pública.