Adolfo Tejero durante el golpe de Estado del 23-F.

Adolfo Tejero durante el golpe de Estado del 23-F.

Tribunas

Los documentos del 23-F: una decepción previsible

Entre los documentos desclasificados por el Gobierno hay algunos de cierta relevancia, pero sólo tienen valor para aquellas personas con un conocimiento profundo del golpe de Estado del 23-F.

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El anuncio de la desclasificación de un conjunto de documentos vinculados con el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 levantó una gran polvareda mediática y despertó un enorme interés por un acontecimiento que parecía olvidado.

Pero, sobre todo, impulsó la ilusión de determinados sectores, que soñaban con que estas fuentes pudieran arrojar luz definitivamente sobre el supuesto gran enigma de esta operación involucionista: el papel de Juan Carlos I.

No obstante, y más allá del hecho, corroborado por el sumario y el acta de la vista oral (documentos no desclasificados), de que el entonces monarca ni animó ni participó en el 23-F, la sensación que producen los 167 documentos que han visto la luz es la de decepción.

Este conjunto de escritos se divide en seis grandes bloques.

1. El primero corresponde a la información custodiada en el Ministerio del Interior. En este grupo se incluyen conversaciones recogidas en el sumario, como las que Tejero sostuvo con su amigo Juan García Carrés, falangista y antiguo presidente del Sindicato de Actividades Diversas durante el franquismo, en la noche del 24 de febrero.

También se conocía otro informe que, bajo el título Panorámica de las operaciones en marcha, había elaborado el Centro Superior de Información de la Defensa (CESID, ahora CNI). En él se recogían todas las acciones civiles, cívico-militares y militares puestas en marcha en 1980 para derribar a Suárez.

El teniente general Gutiérrez Mellado se enfrenta a los golpistas en presencia del presidente del Gobierno Adolfo Suárez.

El teniente general Gutiérrez Mellado se enfrenta a los golpistas en presencia del presidente del Gobierno Adolfo Suárez.

De este documento, el presidente del Gobierno, el vicepresidente Manuel Gutiérrez Mellado, el ministro de Defensa Agustín Rodríguez Sahagún, el del Interior Juan José Rosón y el mismo monarca recibieron una copia en noviembre de 1980.

No obstante, lo interesante es que ahora podemos conocer su primera versión manuscrita.

También merece la pena reseñar dos documentos que aparecen en este bloque. El primero es el interrogatorio al que fue sometido Tejero por el teniente coronel Andrés Cassinello, jefe entonces del Servicio de Información de la Guardia Civil, el 16 de noviembre de 1978, como consecuencia de la desarticulación de la Operación Galaxia, la primera intentona golpista de la Transición.

2. El segundo es un escrito que, bajo el título de Oficio zona País Vasco que expresa una comunicación del teniente coronel Tejero sobre la posible situación de tensión por la presencia de ETA (1975), refleja la preocupación del entonces jefe de la 513 Comandancia de la Guardia Civil (Guipúzcoa) por el incremento de las actividades de ETA.

Si bien ambos escritos no están vinculados directamente con el 23-F, pueden tener interés para conocer el proceso de radicalización del entonces teniente coronel, que culminaría con el asalto al Congreso de los Diputados y donde el aumento de los atentados terroristas jugó un papel fundamental.

El segundo bloque corresponde a la Dirección General de Policía. En este bloque no hay nada reseñable, ya que no se incluye ningún informe específico sobre la situación del orden público durante las horas que duró la intentona golpista.

Por su carácter anecdótico, se puede citar la recogida de fondos para las familias de los detenidos y la mención a la preocupación de Santiago Carrillo, secretario general del Partido Comunista de España (PCE), de que la extrema derecha intentase culpabilizar al rey del golpe de Estado.

"En el Informe Jáudenes queda explicitada la participación de agentes del CESID en la dirección de las columnas de guardias civiles que asaltaron el Congreso"

3. El tercer bloque tampoco destaca por las grandes novedades que aporta, más allá de reflejar un hecho conocido: las tensiones existentes en el seno de la oficialidad española como consecuencia del fracaso del 23-F y las campañas iniciadas a partir de esa fecha contra la figura de Juan Carlos I.

4. El cuarto bloque es, con diferencia, el más interesante, ya que se refiere al CESID. El informe del secretario de S.M. el Rey, el general Sabino Fernández Campo, al coronel Emilio Alonso Manglano, director entonces de este servicio de inteligencia y fechado el 14 de diciembre de 1981, es de gran importancia para conocer la posición del jefe del Estado ante las tensiones militares existentes en las Fuerzas Armadas.

No obstante, los tres documentos más importantes son los siguientes.

En primer lugar, el Informe Jáudenes (ya conocido con anterioridad), elaborado por el teniente coronel Juan Jáudenes, donde queda explicitada la participación de agentes del CESID en la dirección de las columnas de guardias civiles que, a las órdenes de Tejero, asaltaron el Congreso de los Diputados.

En segundo lugar, otro escrito de ocho páginas y sin firma, titulado Informe sobre la participación de miembros de la AOME (CESID) en los hechos del 23 de febrero de 1981, que hace referencia a la misma dinámica: la participación de miembros del servicio de información en los hechos.

En tercer lugar, una carta del comandante José Luis Cortina Prieto, imputado por su participación en el golpe de Estado, al coronel Manglano, con fecha de 3 de octubre de 1981. Su contenido resulta revelador de la actitud que mantuvo este jefe durante el proceso penal, que terminó con una sentencia absolutoria para él.

En este bloque también se encuentra un documento, bajo el título de Relato de los sucesos de los días 23 y 24 de febrero, donde se incluye una descripción cronológica de la actuación del monarca durante el golpe de Estado.

Por su parecido con la declaración sumarial del general Sabino Fernández Campo, debe tener la misma autoría.

Igualmente, se deben citar otros escritos situados al final del bloque, que hacen referencia a diferentes aspectos relacionados con el CESID y la Causa 2/81, instruida para juzgar el golpe de Estado, así como al capitán Gil Sánchez Valiente, implicado en los hechos y que huyó de España el 24 de febrero de 1981.

Estos documentos pueden resultar de cierto interés para los historiadores.

Juan Carlos en el discurso tras el 23-F.

Juan Carlos en el discurso tras el 23-F.

Por el contrario, todos los escritos que presentan el encabezado de Vista oral son perfectamente prescindibles, ya que no son transcripciones de las jornadas del juicio oral, sino resúmenes de las mismas.

Tal vez el aspecto más interesante de estos textos es que, entre ellos, se intercalan Notas Informativas sobre la actitud de los grupos de extrema derecha y el impacto que el proceso tuvo en su seno.

Por último, en este bloque hay un documento que, bajo el título Sobre entrevistas de S.M. el Rey con militares implicados en el 23-F (5 de febrero de 1982), ha provocado un gran impacto, ya que recoge una supuesta entrevista entre Juan Carlos I y el teniente general Jaime Milans del Bosch.

Sin embargo, no se trata de una información verificada y contrastada, ya que la categoría es B2 y no A1.

Es más, la actitud del militar durante la vista oral demostró que este encuentro nunca se produjo…

5. El quinto bloque, bajo la denominación de Archivo general e histórico del Ministerio de Defensa, tampoco arroja mucha luz sobre el golpe de Estado, ya que está integrado por un conjunto de documentos que, salvo la hoja de servicios del capitán Sánchez Valiente, son simples procedimientos judiciales.

La mayoría de ellos están recogidos en el sumario de la Causa 2/81.

6. El sexto y último bloque está constituido por los documentos del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, donde los escritos más interesantes son los referidos a la actitud de Estados Unidos durante el golpe de Estado.

Si bien parte de su contenido era conocido, resulta interesante cotejar el sentido de las declaraciones del secretario de Estado Alexander Haig con la información contenida en el bloque referido al CESID y, más concretamente, en el documento Informe sobre la participación de miembros de la AOME (CESID) en los hechos del 23 de febrero de 1981, porque puede arrojar luz sobre las mismas.

A modo de conclusión, podemos decir que, si bien existen documentos que presentan cierta relevancia, sólo tienen valor para aquellas personas que tienen un conocimiento profundo del golpe de Estado, ya que su contenido puede ampliar el conocimiento sobre algunas cuestiones del 23-F.

Sin embargo, para una persona neófita en el tema, estos documentos no proporcionan una visión estructurada de lo ocurrido los días 23 y 24 de febrero, y mucho menos de lo que fue el golpe de Estado.

Por esta razón, han supuesto una enorme decepción.

*** Roberto Muñoz Bolaños es profesor de la Universidad del Atlántico Medio y del Centro de Educación Superior de Enseñanza e Investigación Educativa (CEIE), adscrito a la Universidad Camilo José Cela (UCJC). Es autor del libro '23-F y los otros golpes de Estado de la Transición'.