El ministro de Transporte y Movilidad, Óscar Puente.

El ministro de Transporte y Movilidad, Óscar Puente. Rocío Ruz / Europa Press

Tribunas

La Renfe de Óscar Puente: muchas excusas y poca puntualidad

El mayor exponente del deterioro de los servicios públicos en estos siete años de gobierno de Sánchez es nuestro sistema ferroviario, antes ejemplo en toda Europa y que hoy ya no funciona.

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Esta legislatura inviable sólo ha servido para amnistiar a los separatistas a cambio de mantener en la silla a Pedro Sánchez, mientras la clase media desaparece asfixiada por la depreciación de sus salarios y los servicios públicos sufren un gravísimo deterioro.

El mayor exponente del deterioro de los servicios públicos en estos siete años de gobierno de Sánchez es nuestro sistema ferroviario, antes ejemplo en toda Europa y que hoy ya no funciona.

El caos ferroviario de estos años es hoy tan evidente que huelga explicarlo.

Lamentablemente, miles y millones de españoles padecen en sus carnes, cada día, los retrasos, los incidentes, cuando no los accidentes.

Los sufren por horas, por días.

Los sufren teniendo que aguantar además la soberbia de los responsables ministeriales y de las empresas públicas ferroviarias, que no dan la cara en el Congreso.

Lo sufren teniendo que aguantar, además, las incontables excusas del mal gestor: "Señora, esto se ha parado horas y horas porque sabotean al gobierno progresista".

O "Es que es culpa de nuestros competidores"

O "Mire, señor, no se queje, que lo hacemos por las mejoras, porque estamos invirtiendo muchísimo".

Excusas.

Personas afectadas por el retraso en Chamartín.

Personas afectadas por el retraso en Chamartín. Europa Press

Óscar Puente es el buque insignia de la España que no funciona en que han convertido a nuestro país. El buque insignia del progresivo deterioro de los servicios públicos en estos siete años.

Renfe alcanzó en 2023 la mayor cifra histórica de retrasos, muy por encima de sus competidoras. Y en 2024, la satisfacción de los viajeros ha empeorado. La puntualidad de los trenes Renfe pasa del 8,1 al 6,8, y la información que se da cuando hay retrasos pasa del 7,3 al 5,3.

Mientras que en Cercanías, en 2020, el 52% de los usuarios se mostraba satisfecho o muy satisfecho con la puntualidad, en 2024 ya sólo lo hacían el 38%, una bajada de 14 puntos.

En los trenes AVE, si en 2020 se mostraban satisfechos o muy satisfechos con la puntualidad el 82%, hoy sólo lo hace el 67%, una bajada de 15 puntos.

La última excusa es que todo este caos es fruto de la falta de inversión anterior a la llegada de Puente. Puede ser, desde luego, dedicados como estuvieron los antecesores de Puente, en los cinco años anteriores, a presuntamente medrar y apañar adjudicaciones.

Pero es preciso también recordar a Zapatero en la tribuna del Congreso, en mayo de 2010, anunciando recortes en inversión pública por valor de 11.045 millones de euros. Y a José Blanco, a la sazón ministro de Fomento, reconociendo que el grueso de los recortes recaía en su departamento.

En fin, este es el panorama del permanente caos ferroviario de cada día durante estos siete años de gobierno de Sánchez.

"El Gobierno ha respondido muy mal al reto de atender los beneficios de la liberalización del ferrocarril, que ha supuesto un incremento muy significativo de pasajeros"

Y ante este caos, ante los retrasos generalizados y la incapacidad de dar respuestas razonables, a los gestores de Puente sólo se les ocurre recortar los compromisos de puntualidad. Es decir, como si un futbolista que no atinase a marcar gol acabase por mover la portería.

Este es el nivel.

Nosotros no decimos que todo sea fácil. Hemos gobernado y sabemos que nada lo es. Pero como país teníamos el reto de atender los beneficios de la liberalización del ferrocarril, que ha supuesto una bajada importante en el precio de los billetes y un incremento muy significativo de pasajeros (en alta velocidad, un 79% más que antes de 2019).

Y hay que decir que no es que el Gobierno lo haya hecho regular, es que lo ha hecho rematadamente mal.

Ante la ausencia de políticas claras y eficaces, ante la resignación que nos propone Puente de estar tres años más en este caos ferroviario, el Partido Popular ha propuesto e incluido en la Ley de Movilidad Sostenible medidas dirigidas a paliar el caos con urgencia.

Medidas como la elaboración de un Plan de atención urgente a pasajeros desde Adif; la implantación de un protocolo público de análisis de las incidencias que provoquen retrasos superiores a los 20 minutos; un plan de choque para eliminar la mayoría de las limitaciones de velocidad; un plan de choque de inversiones extraordinario provincializado; y revertir los recortes en los compromisos de puntualidad de Renfe.

Respecto de esto último, Puente y sus malos gestores han venido a decir que volver a los compromisos de puntualidad e indemnizaciones por retrasos que Renfe tenía en vigor hasta julio de 2024 (hace sólo año y medio) es, nada más y nada menos, inconstitucional. Que vulnera los reglamentos europeos. Que Europa sancionará a España por vulnerar las normas de competencia. Etcétera.

"Hay que exigir a los gestores públicos y al responsable ministerial más trabajo, más respeto a los viajeros y a los trabajadores del ferrocarril, menos polémicas y menos mentiras"

Solo les ha faltado decir que vulnera la Carta de Naciones Unidas o el Concordato con el Vaticano.

Fígurense si es inconstitucional y antieuropeo que, estos días, para justificar su rebeldía ante la Ley, Puente nos ha anunciado un informe de Abogacía del Estado que dice, presuntamente, que para cumplir con la ley sólo hay que adaptar una norma de rango reglamentario.

Es decir, ni es inconstitucional, ni vulnera nada.

Para nosotros, en cambio, nunca será perjudicial poner al viajero en el centro de la gestión.

Mejorar los compromisos de puntualidad, que son la mejor muestra de un trato de respeto y consideración a los viajeros, y adoptar el resto de medidas que hemos introducido en la Ley de movilidad sostenible en relación al tren nos permitirá empezar a salir del caos. Y seguro que pueden constituir una ventaja competitiva para la operadora pública.

Sólo hay que tener la disposición y la voluntad de trabajar en ello.

Hace falta exigir a los gestores públicos y al responsable ministerial más trabajo, más respeto a los viajeros y a los trabajadores del ferrocarril, menos polémicas y menos mentiras.

Mientras nos toque pedir explicaciones, lo haremos. Pero, al mismo tiempo, nadie podrá decir que en el PP nos escondemos. Estaremos aquí, con humildad, sin excusas, para pasar página, para conformar mayorías alternativas a este desgobierno en beneficio de los españoles, y para que los servicios públicos y nuestro sistema ferroviario vuelvan a funcionar en nuestro país.

*** José Vicente Marí Bosó es coordinador nacional de Infraestructuras, Transportes y Turismo y portavoz adjunto del Grupo Popular en el Congreso.