Ángel Olivares, presidente de Feindef

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Tribunas

Industria de defensa: una apuesta de futuro

Apoyada en una industria sólida y puntera, la defensa se afianza como un pilar estratégico para proteger los valores democráticos y construir el futuro en un mundo cada vez más complejo.

Ángel Olivares
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En los últimos años, la percepción social española sobre la defensa y su industria ha experimentado una profunda transformación. Un proceso que, a pesar de venir germinando durante un amplio periodo, se ha visto acelerado tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia.

Lo que durante décadas se entendió como un ámbito vinculado estrictamente a lo militar, hoy se reconoce también como un pilar de innovación tecnológica, de progreso económico y de seguridad compartida.

Y es que garantizar la soberanía y proteger los valores democráticos son objetivos que requieren una estrategia de defensa sólida.

Avanzar hacia una sociedad más justa y segura en un mundo como el actual requiere repensar detenidamente nuestras prioridades, pues la inversión en defensa y seguridad, cuando se entiende como una herramienta estratégica al servicio de las personas, es una apuesta que genera estabilidad, bienestar y desarrollo.

También es una declaración de máxima responsabilidad, pues en un sistema global cada vez más interconectado, los estados tienen el deber de proteger los valores democráticos frente a amenazas como el ciberterrorismo, la desinformación o las presiones geopolíticas de cualquier índole. Es aquí donde contar con una defensa moderna y preparada se posiciona como herramienta indispensable para salvaguardar las libertades individuales y colectivas.

En este marco, la defensa no puede entenderse sin la industria que la sustenta. Las capacidades de un país para garantizar su seguridad y su autonomía estratégica dependen en gran medida de contar con un tejido industrial sólido, innovador y competitivo.

La industria de defensa es la base material y tecnológica que hace posible disponer de unas Fuerzas Armadas modernas, preparadas y adaptadas a los retos del siglo XXI. Sin una industria fuerte no hay defensa eficaz, y sin defensa eficaz no es posible proteger aquello que queremos preservar como sociedad.

"Hablar de defensa hoy es hablar de ciencia, de capacidades y de tejido productivo. Es hablar, en definitiva, de futuro".

Volviendo a la transformación de la percepción social a la que hacía mención al comienzo, la industria de defensa española ha sabido adaptarse y crecer, integrándose en una sociedad que cada vez entiende mejor el valor de contar con capacidades propias y competitivas. Esta evolución no es casual, sino que responde a la realidad de que nuestra industria de defensa es mucho más que un proveedor de equipamiento militar.

La industria de defensa española es un motor de innovación, un generador de empleo cualificado en todo el territorio y un aliado necesario para garantizar la autonomía estratégica de España en un mundo cada vez más incierto. Hablar de defensa hoy es hablar de ciencia, de capacidades y de tejido productivo. Es hablar, en definitiva, de futuro.

La industria de defensa española es un sector estratégico que impulsa el tejido productivo nacional de manera destacada, dando lugar a más de 200.000 empleos directos e indirectos, muchos de ellos en áreas de alta cualificación. Esta industria aporta casi 20.000 millones de euros al PIB nacional, además de una contribución fiscal a las arcas públicas en torno a los 7.000 millones.

Su papel como agente generador de innovación transversal también es un punto a su favor. Desde la inteligencia artificial hasta la ciberseguridad, las innovaciones desarrolladas en defensa tienen un impacto directo en otros sectores estratégicos como la sanidad, la energía o las telecomunicaciones. Todos estos son sectores que sostienen el bienestar, la estabilidad y el progreso de nuestras sociedades.

Un aspecto a destacar es cómo la colaboración entre el sector público y el privado ha impulsado a la industria española en los últimos años, permitiendo a España convertirse en uno de los principales países del mundo a la hora de desarrollar productos y soluciones innovadoras.

La industria de defensa española es un sector estratégico que impulsa el tejido productivo nacional de manera destacada, dando lugar a más de 200.000 empleos

Las empresas de defensa españolas son reconocidas en la actualidad en todo el mundo, fruto de su apuesta por la calidad, la especialización y la excelencia. La calidad de nuestra industria queda reflejada en hitos como el SPAINSAT NG1, el proyecto del Paz 2, las fragatas F110 o los submarinos S80, todos ellos símbolos de la excelencia tecnológica española.

La Feria Internacional de Defensa y Seguridad de España (FEINDEF) nos ha permitido este año mostrar todas nuestras capacidades en la construcción de la Europa de la defensa del futuro. Los sistemas más vanguardistas presentados y los acuerdos cerrados son un claro ejemplo de un país preparado para afrontar los retos que están por llegar.

Nuestro país tiene una oportunidad única para consolidarse como un referente industrial en Europa, desarrollando capacidades propias, fomentando la cooperación internacional y atrayendo inversión en sectores estratégicos. Sigamos impulsando para ello una industria vanguardista que nos protege, nos impulsa y nos permite abrir nuevos horizontes.

*** Ángel Olivares, es presidente de Feindef (Feria Internacional de Defensa y Seguridad de España)