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Cuando al frente de la manifa están los delegados del Gobierno
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La canibalización de las instituciones por parte de Pedro Sánchez no tiene límites. Su manipulación de las Delegaciones del Gobierno es muy peligrosa.
Los delegados deberían ser particularmente exquisitos, neutrales y no involucrarse en la lucha partidista.
Herederos de los antiguos gobernadores civiles, de ellos depende la coordinación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, garantía del orden público y la seguridad ciudadana.
Pues bien, hasta seis delegados del Gobierno ha incorporado Sánchez como candidatos para las elecciones del 29 de noviembre. No hay precedente en Democracia. A fe que se han ganado ir en las listas del PSOE, visto su desempeño.
En Madrid, Comunidad Valenciana, Cataluña o Andalucía amparan concentraciones supuestamente sociales contra la política de vivienda —en realidad dirigidas contra la oposición— al tiempo que se facilitan escraches a Isabel Díaz Ayuso o Javier Milei.
Al de Ceuta lo han convertido en el antagonista de Juan Jesús Vivas.
Particularmente grave es lo ocurrido este miércoles en La Coruña. Se autorizó una protesta para reventar un acto político de precampaña.
El boicot lo sufrió Santiago Abascal. El episodio terminó con lanzamiento de piedras, agresiones a los agentes, cargas policiales, mobiliario urbano destrozado...
La autoridad gubernativa convertida en cómplice del alboroto.
Quien es capaz de sentar en el Tribunal Constitucional a su exministro de Justicia, Juan Carlos Campo, y a una exalto cargo de Moncloa como Laura Díez; quien colocó a su exministra Dolores Delgado al frente de la Fiscalía General del Estado; quien nombró gobernador del Banco de España a su ministro José Luis Escrivá o puso el CIS en manos del secretario de Estudios y Programas de la Ejecutiva del PSOE, José Félix Tezanos, no quiere desaprovechar la oportunidad de calentar la calle. Porque le interesa la tensión.
Lo admitió su padrino Zapatero, el gurú de este nuevo PSOE, cuando aún no se sabía que coleccionaba joyas.
Y como avisó la portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, la consigna es clara: "No habrá paz en las calles".
¿Tampoco después del 29-N? ¿Hasta cuándo piensan incendiar la convivencia?