Pedro Sánchez durante una rueda de prensa en Moncloa.

Pedro Sánchez durante una rueda de prensa en Moncloa. Javier Lizón EFE

Columnas SIN SOLTAR AMARRAS

Las reglas de la democracia no van con Sánchez

Faltan cincuenta días para las elecciones y, si le viene bien, Sánchez no va a respetar ni una sola de las normas que impiden que esto sea una selva.

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Cuando escuchó que se convocaban las elecciones, el alcalde de Villatempujo se dio cuenta de que tendría que anular la inauguración del parque infantil, con su tobogán nuevo, sus columpios y hasta sus máquinas de calistenia para los mayores del pueblo.

Abriría el recinto, claro está, pero no habría corte de cinta, ni discursos, ni tampoco foto para el periódico local.

Es la ley electoral, explicó a los suyos.

Por eso el alcalde de Villatempujo alucinó en colores cuando salió Pedro Sánchez a despacharse contra la oposición después del Consejo de Ministros, y alucinó un poco más cuando la vicepresidenta insinuó que se viene subida del salario mínimo, o cuando Sánchez, con esa mala cara que se le ha puesto, prometió a los jóvenes un préstamo de 50.000 euros para comprarse una casa.

Y el alcalde de Villatempujo, que renunció a celebrar la instalación de los columpios, se dio cuenta de que el problema de este país es que la mayoría respeta las reglas, y unos cuantos, que siempre son los mismos, se las saltan a la torera.

Por eso Sánchez seguirá dando mítines en entornos institucionales, usando los aviones oficiales para ir a conciertos y usando el BOE para hacer campaña electoral: porque siente que las leyes no van con él.

Pedro Sánchez preside la reunión de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE.

Pedro Sánchez preside la reunión de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE. Diego Radamés Europa Press

Su reino no es de este mundo, y en el mundo de Sánchez, la calle (o los que están en la calle) tienen que mandar más que el Parlamento.

Y cuando la mayoría del Congreso te tumba un decreto, lo llevas a otro lado para que te lo aprueben por la mínima.

Faltan cincuenta días para las elecciones, y me temo que, si les viene bien, Sánchez y sus secuaces no van a respetar ni una sola de las normas que nos hemos dado entre todos para que esto no sea una selva.

Prepárense para cualquier cosa.

Sánchez indultará al fiscal general del Estado, no sea que el hombre se impaciente y empiece a cantar La Traviata, y aprobará decretos leyes como quien recita la tabla de multiplicar, prometerá becas, pensiones al alza, helados de postre y ayudas a porrillo para comprar viviendas.

No consta de dónde va a sacarlas. Quizá de esas ciento ochenta mil que él mismo se comprometió a construir hace tres años, y ahí están algunos panolis, esperando que se las saque de la manga en la jornada de reflexión como otros sacan un conejo de la chistera.