Pedro Sánchez junto a Cristina Narbona y María Jesús Montero.

Pedro Sánchez junto a Cristina Narbona y María Jesús Montero. EFE Efe

Columnas EL PANDEMONIUM

Sánchez nos acaba de dar a los españoles un motivo para votar por él

En las democracias, los ciudadanos se manifiestan contra el Gobierno. En las dictaduras, el Gobierno se manifiesta contra los ciudadanos.

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Decía este lunes un periodista español que Pedro Sánchez ha convocado elecciones con "absoluta normalidad democrática".

Me pregunto cuál era la alternativa. ¿No convocarlas?

Con qué poco se conforman algunos en el caso de Pedro Sánchez.

Como dice Ignacio Varela, el hecho de que nadie en España, ni siquiera sus partidarios más ciegos, crea que Sánchez ha convocado elecciones en interés de los ciudadanos es indicativo del crédito moral que le concedemos: Sánchez hará siempre lo más beneficioso para él, en todas las circunstancias, independientemente de cuánto debamos pagar por ello los españoles. Y no hay más.

Otra cosa, claro, es que eso ya nos vaya bien porque no creemos merecer más. La autoestima del español medio no da para grandes gestas, como la de votar fuera del marco mental del PSOE.

Por eso dice Rafa Latorre que el español es ese ser humano que se pasa el día esperando a que el PSOE le dé un pretexto para votarle.

Ocurre que, con el paso del tiempo y la evolución del PSOE de partido a banda, esos pretextos han sido cada vez más leves.

En los años ochenta, ese pretexto era la conversión de la España de la Transición en una democracia funcional y la integración en Europa.

Luego, la creación de un millón de puestos de trabajo.

Cuando el PSOE creó un millón, pero de parados, el pretexto pasó a ser la no-creación de dos millones de parados. Ese fue el momento en el que empezamos a conformarnos con hitos negativos. Por ejemplo, que el PSOE no nos llevara a los niveles de paro de Somalia. Que no organizara más bandas parapoliciales terroristas. Que no robara más de lo ya robado.

Ahora, el pretexto es que Sánchez convoque elecciones. "¡Tan malo no será Sánchez si convoca elecciones!".

Pronto, el pretexto será que el líder del PSOE tenga metabolismo. "Respira, parpadea y parece tener actividad cerebral. Se ha ganado mi voto".

Por supuesto, el mantra del periodismo este lunes fue que vamos a unas elecciones limpias en las que no quedará ni el menor asomo de duda sobre la voluntad de los españoles.

Quedan por tanto refutadas las viejas sospechas sobre la posibilidad de que Pedro Sánchez amañara las elecciones, se atornillara al poder, alargara la legislatura más allá de julio de 2027 o llevara a los españoles a una situación de extrema tensión callejera que incluso pudiera desembocar en un órdago contra la monarquía, la forma del Estado o la soberanía nacional.

Pero… ¿tan locas eran esas sospechas? ¿Tan irracionales?

Vamos por partes.

Que Pedro Sánchez y su círculo han amañado votaciones no es el invento paranoico de ninguna fantasmagórica extrema derecha.

Ahí está el vídeo de Susana Díaz en el Comité Federal del PSOE del 1 de octubre 2016 en la sede de Ferraz suplicando por favor que "se vote lo que quieran [Pedro y su camarilla], pero que salga la urna aquí y que haya transparencia".

¿Estaba Susana Díaz paranoica? No, sólo se hacía portavoz de una sospecha generalizada. Porque muchos en ese Comité Federal sospechaban de la limpieza del proceso. En 2016, sospechar de la ética de Pedro Sánchez no era todavía, como hoy, un delito de lesa conspiranoia fascista.

Luego, en ese mismo Comité Federal, Josep Borrell insistió: "Hay que votar con las debidas formas y garantías; por lo tanto, Pedro, creo que debemos votar en secreto, pero con la urna visible y todo el mundo votando como Dios manda".

Como buen moderado que no comprende la fiereza del egocéntrico patológico al que se está enfrentando, Borrell suplicaba, pobre de él, un punto medio entre la vida y la muerte, que es la enfermedad: "Votemos en secreto como tú quieres, Pedro, pero a la vista de todos".

A esas peticiones, Pedro Sánchez respondió que de eso nada y que ahí, en su PSOE, se votaba como a él le daba la gana: "Pasad a votar, compañeros". A tomar viento la transparencia. El voto secreto y las urnas escondidas detrás de una cortina. Y al que no le guste, puerta.

"Las votaciones son libres cuando son secretas, así que se vota en urna", dijo luego Sánchez, con Susana Díaz al borde del llanto.

Con qué naturalidad se suele escudar Sánchez en la democracia para acabar con la democracia, ¿verdad? Se ha convertido en un clásico suyo.

Rueda de prensa de Ábalos en Ferraz.

Rueda de prensa de Ábalos en Ferraz. J.J.Guillen EFE

No era esta la primera votación que amañaba Pedro Sánchez en el PSOE. Según la UCO, Ábalos y Koldo ya habían amañado en 2014 las primarias del PSOE. En favor, claro, de Pedro Sánchez, que las ganó contra Eduardo Madina y José Antonio Pérez Tapias.

Luego, Sánchez, Ábalos, Koldo y Cerdán amañaron de nuevo las primarias de 2017 con votos falsos, cambiando actas y alterando censos. Las pruebas están en el móvil de Koldo, al que tuvo acceso EL ESPAÑOL en febrero de este año.

Y ahora llegamos a 2026 y se nos dice que sospechar de la limpieza de unas elecciones en las que participa Pedro Sánchez es poco menos que un delirio.

Hombre, ni que esas sospechas salieran de nuestra febril imaginación.

Y si esos amaños no son una prueba del carácter de Pedro Sánchez, de su naturaleza depredadora, de su nula cultura democrática, ¿qué otra prueba hace falta? ¿Qué debería hacer Pedro Sánchez para que esos periodistas que le atribuyen "normalidad democrática" se convenzan de que no tiene límites éticos y morales?

¿O es que superadas las 157 líneas rojas anteriores Pedro Sánchez ha llegado por fin al final de su escapada? A esa línea roja 158 que no cruzará jamás.

¿Cuántas veces puede engañar Sánchez a los crédulos hasta que estos comprendan a qué nos enfrentamos en realidad?

Y ya lo siento, pero la tesis de que "Sánchez no amañará las elecciones porque es técnicamente imposible hacerlo" no me sirve de nada.

En primer lugar, porque eso no es verdad. Técnicamente, es posible amañar el voto. En especial, el voto por correo.

Y en segundo lugar, porque el que dice esa frase lo que está diciendo en realidad es que la limpieza de las elecciones depende de un obstáculo técnico. Lo que está diciendo es que Sánchez amañaría los resultados si supiera o pudiera hacerlo técnicamente. Y eso le da la razón, para empezar, a Ayuso cuando pide que no se vote por correo, sino presencialmente.

Hay más. La Ley de Nietos es un intento evidente de alterar el censo electoral en beneficio de Pedro Sánchez. Es debatible si esa gente merece la nacionalidad española y si la nacionalidad debe llevar aparejado siempre el derecho al voto. Pero lo que no es debatible es que Sánchez ha intentado alterar el censo sabiendo que el voto exterior beneficia en una abrumadora mayoría de los casos a la izquierda.

Y si el hecho de que la hermana del ministro Óscar Puente haya manipulado la literalidad de una norma aprobada por el Parlamento español para ampliar su alcance en beneficio del PSOE no levanta sospechas, entonces es que los españoles somos los pájaros dodo de la política: animalillos alelados sin instinto de supervivencia que son exterminados en cuanto llega a su isla un ser humano que destruye su hábitat, introduce en él cerdos que se comen sus huevos y los caza sin piedad.

Un pájaro dodo.

Un pájaro dodo. Imagen de archivo

Que Sánchez pidió informes para estirar la legislatura más allá del límite natural de julio de 2027 tampoco es un invento. "Según diversas informaciones, el Gobierno habría solicitado informes para analizar si el límite de la legislatura podría computarse desde la constitución del Parlamento y no desde la fecha de celebración de las elecciones generales" publicaron Carmen Morodo en La Razón y otros medios en julio de este año.

¿Es esto ilegal? No está claro. Precisamente por eso Pedro Sánchez pidió informes jurídicos. Lo que sí está claro es que es inusual, especialmente teniendo en cuenta que esta es la primera legislatura de la democracia en la que el presidente gobierna sin Presupuestos Generales y que alargar unas semanas una legislatura estéril no beneficia en nada a los ciudadanos.

Sobre la presunta maldad de suponerle a Pedro Sánchez I El Pacificador el "querer llevar una tensión máxima a la sociedad", ¿qué decir?

¿Que sólo unas horas después de la convocatoria de elecciones, UGT y CCOO convocaron una huelga general, la primera de la era Sánchez, de la mano de un Sindicato de Inquilinas al que no ha votado nadie pero que okupa la plaza de Sol desde hace semanas frente a la pasividad del delegado del Gobierno del PSOE?

¿Que miles de radicales se enfrentaron este lunes a la policía en Barcelona e incendiaron la ciudad como no lo habían hecho desde 2019, cuando se hizo pública la sentencia del procés?

¿Que Pedro Sánchez utilizó su comparecencia de este lunes en la Moncloa para lanzar una arenga profundamente tóxica contra la oposición y la mitad de los españoles?

¿Que acusó al Parlamento de pisotear los derechos de los ciudadanos después de haber acusado durante tres años al Poder Judicial de prevaricador, algo que deja al Poder Ejecutivo, es decir a él, como autócrata plenipotenciario y usufructuario en exclusiva de la democracia española?

Si un presidente que acusa al Poder Judicial de prevaricador y al Parlamento de pisotear los derechos de los españoles no está buscando un conflicto institucional, ¿qué está haciendo?

Si un presidente que convoca elecciones mientras permite la okupación del espacio público por los radicales, y que lanza a sus organizaciones afines a una huelga general contra la oposición (lo ha dicho María Jesús Montero), no está buscando un conflicto civil, ¿qué está buscando?

¿La paz social? ¿La normalidad democrática?

En las democracias, la gente se manifiesta contra el Gobierno. En las dictaduras, el Gobierno se manifiesta contra los ciudadanos. Conviene comprender la diferencia y saber cuándo estamos frente a uno u otro caso.

En cuanto a los referéndums, ahí le he de dar la razón a los defensores de la total normalidad democrática del gobierno de Pedro Sánchez. Porque es cierto que Sánchez no ha puesto en marcha esos órdagos contra la soberanía nacional que tantos sospechaban.

Porque, ¿cómo imaginar que alguien que ha amañado votaciones en su propio partido?

¿Que ha gobernado de la mano de Podemos, EH Bildu, ERC y Sumar?

¿Que ha indultado y amnistiado a golpistas y corruptos?

El presidente de Junts, Carles Puigdemont, en una comparecencia en Perpiñán en enero de 2026.

El presidente de Junts, Carles Puigdemont, en una comparecencia en Perpiñán en enero de 2026. Glòria Sánchez Europa Press

¿Que ha manipulado los sondeos del CIS a su favor?

¿Que ha convertido al Tribunal Constitucional en una delegación de la Moncloa cuya única función es anular las decisiones del Tribunal Supremo que no le convienen a su Suma Sanchidad?

¿Que ha diseñado una financiación a la carta que privilegia a Cataluña en detrimento de todas las demás comunidades?

¿Que ha contactado con un clan de narcotraficantes para "darle un susto" a la juez que investigaba a su hermano?

¿Que ha intentado alterar el censo electoral en su beneficio?

¿Bajo cuyo liderazgo ha brotado en su partido una trama mafiosa cuyo objetivo era acosar, chantajear y amenazar a fiscales, jueces, periodistas y policías incómodos para él, para su familia o para sus intereses particulares?

¿Que ha destruido el mercado de la vivienda en España?

¿Que ha visto cómo los tribunales condenaban a su hermano, su ex número dos y su fiscal general?

¿Cuyo partido está al borde de la imputación por financiación ilegal y por la organización de las mencionadas cloacas?

¿Que ha permitido la invasión de Ceuta por Marruecos y que se ha ido de vacaciones durante un mes abandonando a los ceutíes a su suerte?

¿Que le ha entregado el Sáhara a Marruecos sin explicar por qué?

¿Que se desentendió de las consecuencias de la dana al grito de "si quieren ayuda que la pidan"?

¿Que huyó de Paiporta dejando al rey solo frente al enfado de las víctimas de la dana?

¿Que no ha dado todavía explicaciones por el mayor apagón de la historia de España?

¿Que ha visto a cuarenta y seis personas morir en un accidente de tren por el que nadie de su Gobierno ha asumido la responsabilidad a pesar de la evidente decadencia y falta de mantenimiento de las infraestructuras públicas?

¿Que ha elevado la presión fiscal hasta extremos confiscatorios?

¿Que ha llevado el absentismo laboral y la productividad de los españoles a cotas africanas?

¿Que ha embrutecido a los escolares españoles hasta convertirlos en los más ignorantes de la historia de España?

¿Que se ha enfrentado al rey hasta el punto del conflicto institucional?

¿Cuyo Gobierno y cuyos ministros han insultado a ciudadanos, periodistas y empresarios en las redes sociales y allí donde se les ha antojado?

¿Que ha okupado la inmensa mayoría de las instituciones del Estado?

¿Que ha crispado e intoxicado la sociedad española hasta extremos guerracivilistas?

¿Cómo imaginar, en fin, que este hombre podría mercadear con la soberanía nacional a cambio de su permanencia en el poder?

Habría que ser mal pensado. Y es más: hasta conspiranoico. ¡A quién se le ocurre tamaña barbaridad!

¡Sánchez, dame normalidad democrática y llámame tonto!