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¿Es nuestro cerebro como un músculo?

Un estudio publicado en la revista Cell Metabolism nos revela cómo crece nuestro cerebro cuándo practicamos deporte, siendo de lo más parecido a un músculo.

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Un estudio publicado en la revista Cell Metabolism nos revela cómo crece nuestro cerebro cuándo practicamos deporte.

Gracias a la ciencia sabemos cada vez con más detalle que beneficios aporta el deporte a nuestro organismo. Pero hoy no nos toca hablar de nuestro físico, sino más bien de nuestra psique, pues cómo se ha sabido desde la última década, la actividad física nos ayuda a tener una mente más sana.

Podemos decir que con el deporte crece nuestro cerebro, pero la forma y el por qué no lo conocíamos. Los investigadores del National Institutes of Health nos acercan este misterio con un enorme estudio que abarca a diferentes especies, cómo ratones, primates y humanos.

Cerebro y deporte, dos grandes amigos

cerebro_deporte

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Los investigadores aislaron células musculares procedentes del ratón en una placa petri, y las expusieron a un péptido que tiene una peculiar función: afectar a nuestro metabolismo simulando el ejercicio aeróbico. Puede que suene extraño, pero así consiguieron “poner a correr” las células.

Gracias a una técnica de espectrometría de masas (que analiza las muestras en base a una relación masa-carga) analizaron los compuestos que liberaban las células musculares de ratón durante el ejercicio físico simulado, concentrándose en los compuestos que tienen como propiedad atravesar la barrera sangre-cerebro.

Tras esta especie de control de seguridad típico de los aeropuertos, los investigadores lo tuvieron más fácil para encontrar el compuesto que hace crecer nuestro cerebro.

Una molécula en particular llamó la atención de los investigadores. Se llama catepsina B, y entre sus funciones conocidas está la de ayudar en la recuperación de músculos doloridos o limpiar los restos celulares. Pese a saberse todo esto, no se consideraba cómo un participante de la relación cerebro-ejercicio.

Descubriendo cómo crece nuestro cerebro

proyecto_cerebro_humano

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A partir de ahí, los investigadores tomaron un poco de la catepsina B y la añadieron a una neurona viva en otra placa petri. Los resultados fueron sorprendentes; se encontró que la neurona producía más proteínas relacionadas con la neurogénesis al añadírsele la catepsina B. La chispa que encendía la mecha de la vida neuronal, un paso esencial en el crecimiento del cerebro.

Fuera de la placa petri, los resultados también corroboraron esta idea. En las muestras de sangre tomadas de primates, ratones y personas que estaban realizando ejercicio se encontró altos niveles de catepsina B.

Para probar si esta proteína iba bien encaminada en el objetivo de la investigación, sometieron a los voluntarios a varios test de memoria y lógica antes y después de la actividad física. Los resultados hablaron por sí solos, pues se encontró que hombres y mujeres que realizaron más actividad física tenían más catepsina B y mejor puntuación en las pruebas de memoria.

Podemos concluir que la presencia de catepsina B en nuestro cerebro gracias a la actividad física explica una parte de los beneficios que tiene el deporte. Queda aun un largo camino por delante para conocer la totalidad de factores que intervienen en la relación cerebro-deporte, pero por ahora podemos estar tranquilo que los beneficios están más que presentes.