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Tecnología

Cómo el GPS está matando nuestra capacidad para orientarnos

¿Es el uso del GPS tan bueno como nos parece? Un estudio nos confirma que puede ser perjudicial para nuestro sentido de la navegación.

1 abril, 2016 20:34

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El sistema de navegación GPS ha revolucionado la conducción cómo la conocíamos.

Y es que, gracias a él, podemos desplazarnos a lugares para los que necesitaríamos leer minuciosamente una guía de carreteras y mantenernos atentos a las indicaciones de carretera con tan sólo seguir las indicaciones de un sofisticado dispositivo, que incluso por voz nos ofrece orientación que nos permitirá llegar a nuestro destino.

Pero, ¿es esta comodidad buena para nuestro cerebro? Ya sabemos que la conducción es realmente beneficiosa para nuestro cerebro, pues nos plantea día a día retos para nuestro cerebro (interpretar señales, ser conscientes de nuestra velocidad, vigilar el resto de coches…) que nos ayudarán a mantener la salud cerebrovascular.

Transhumanismo al volante

Hombres-y-robots.jpeg

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El impulso por facilitarnos las tareas cotidianas (y no tan cotidianas) ha permitido a la ciencia desarrollar innovadores productos generosamente recibidos por toda la población. Así, tenemos un aparato que prácticamente nos hace la comida (thermomix), un móvil que además de llamadas y mensajería nos mantiene entretenidos en el autobús y, por supuesto, dispositivos de navegación que nos facilitarán acceder a casi cualquier lugar. Toda esta transhumanización, está mellando áreas del cerebro que se mantenían activas para ejecutar tareas, que poco a poco están perdiendo su utilidad en el conjunto práctico del organismo.

El presidente del Royal Institute of Navigation en Reino Unido Roger Mckinlay, nos advierte que el GPS está acabando con nuestra concepción de la navegación, siendo necesario volver al anticuado pero interactivo mapa de rutas.

¿Cómo afecta a nuestro cerebro el uso del GPS?

hipocampo

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Empezando en 2009 con un estudio realizado con conductores de taxi, demostró cómo estos mismos obtenían una menor puntuación en pruebas de navegación y orientación frente a meros conductores activos.

Ahora, enfrentando las capacidades para navegar y conducir de taxistas y conductores de autobús londinenses, han resultado en la conclusión que ha permitido su publicación en la prestigiosa revista Naturelos conductores de autobús poseen un hipocampo menor que el de los taxistas.

Para entender este concepto, debemos conocer el papel del hipocampo, esa pequeña área en nuestro cerebro que bien ilustra la figura y que se encarga de procesar emociones y está involucrada en tareas como la concepción de la navegación, al estar íntimamente relacionada con la memoria y la percepción. Así que tras diferentes pruebas, se encontró que la parte de hipocampo relacionada con la representación espacial era menor en los conductores de autobús, posiblemente debido a la repetición del trayecto y no de las rutas que puedan sugerir a un taxista.

Puede que no sea tan mala idea no abusar de las nuevas tecnologías, despejar y mantener nuestro cerebro a prueba día a día.