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Los fármacos como el Omeprazol podrían aumentar el riesgo de enfermedad renal

28 octubre, 2015 10:39

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La enfermedad renal crónica se está convirtiendo en uno de los grandes quebraderos de cabeza en la medicina actual, pues no son pocos los fármacos (ni las enfermedades crónicas) que propician esta situación, sobre todo en los individuos más ancianos. Sufrir diabetes o hipertensión son factores conocidos de aumento de riesgo de enfermedad renal; y entre los fármacos podríamos destacar los conocidos antiinflamatorios.

Ahora, un reciente estudio ha añadido un fármaco más a la lista de este aumento de riesgo, y es otro viejo conocido del que hemos estado hablando últimamente por aquí: Los inhibidores de la bomba de protones (IBP), donde destaca el Omeprazol como gran conocido, aunque hay otros como el Pantoprazol o Esomeprazol.

Los inhibidores de la bomba de protones y la enfermedad renal crónica

Captura de pantalla 2012-06-12 a la(s) 19.50.31

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Como ya sabéis, los IBP tienen como uso principal hacer frente al reflujo gastroesofágico y otros males gastrointestinales. Sin embargo, en demasiadas ocasiones, parecen haberse recetado en exceso (aunque, recalco, si se ha recetado por una razón coherente no hay nada que temer respecto a los estudios que van saliendo como el que trataremos hoy). Por su parte, la enfermedad renal puede no tener tanta fama como otras, pero podríamos equipararla a otros grandes males de nuestra era como las enfermedades cardíacas: Si los riñones fallan, tenemos un problema muy serio.

Por ello, dos nuevos estudios que se presentarán próximamente en el Centro de Convenciones de San Diego advierten de un nuevo efecto adverso de los IBP: Aumentar el riesgo de enfermedad renal crónica

En el primero de los estudios, Benjamin Lázaro y sus colegas de la Universidad Johns Hopkins siguieron la función renal de 10.482 individuos entre los años 1996 y 2001. Según sus resultados, aquellos que usaron medicamentos del tipo IBP tenían desde un 20% a un 50% más de probabilidad de desarrollar enfermedad renal crónica. En un segundo estudio del mismo grupo, donde se guió a 240.000 pacientes desde 1997 hasta 2014 se encontraron idénticos resultados.

En el segundo de los estudios de hoy, tenemos a Pradeep Arora y sus colegas, los cuales siguieron a otros 71.516 pacientes  entre 2001 y 2008, de los cuales 24.149 desarrollaron enfermedad renal crónica, y 1 de cada 4 de estos había consumido IBP. Curiosamente, entre los usuarios de IBP, se produjo una disminución de riesgo de enfermedad vascular, cáncer, diabetes, hipertensión y enfermedad pulmonar obstructiva crónica; pero no todo podía ser bueno, pues los medicamentos inhibidores de la bomba de protones parecían aumentar hasta un 10% el riesgo de enfermedad renal crónica, y hasta un 76% el riesgo de muerte prematura.

¿Quiere decir esto que cualquier paciente que use Omeprazol o derivados está en riesgo y debe temer por este nuevo hallazgo? No. Lo que quieren advertir estos investigadores es que hay hasta dos terceras partes de individuos que consumen IBP y no los necesitan, y por ello es necesario estar informados sobre todos los efectos adversos. Evidentemente si se necesita tomar Omeprazol u otros fármacos de la misma familia por problemas intestinales, se debe tomar. Los males llegan si se toman en exceso estos medicamentos (u otros) sin las razones adecuadas, pues el remedio podría ser peor que la enfermedad.

Vía | EurekAlert!