Diseño de una de las cápsulas de la planta desaladora submarina.

Diseño de una de las cápsulas de la planta desaladora submarina. Flocean Omicrono

Tecnología

Agua potable para 37.500 personas al día: así es la primera planta desaladora submarina que acabará con la sequía

Noruega va a poner en marcha la primera planta desaladora submarina que utiliza la presión del océano para reducir a la mitad el consumo energético.

Más información: El invento con sello español que acabará con la sequía: convierte el agua de mar en potable con un gasto mínimo de energía

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Las lluvias propias del invierno ayudan a que los embalses de España recuperen poco a poco su capacidad tras meses de sequía. Sin embargo, garantizar este recurso vital se ha convertido en un desafío global. Frente a este panorama, la tecnología ofrece prometedoras soluciones, como inventos que extraen agua del aire en minutos o desaladoras capaces de producir miles de litros.

En Noruega han dado un paso más en esta innovación: va a poner en marcha en Mongstad, un polígono industrial en el condado de Vestland, la primera planta desaladora submarina que podría acabar con la sequía al producir agua dulce para 37.500 personas al día reduciendo a la mitad el consumo energético.

Una planta desaladora submarina que es obra de la startup noruega Flocean, que tiene previsto poner en marcha esta instalación durante la primera mitad de este año, y que aprovecha la presión natural del océano y disminuye las emisiones de gases de efecto invernadero en un 50 % en comparación con los modelos terrestres.

"En lugar de plantas costeras ruidosas, contaminantes y que consumen mucha energía, la desalinización se convierte en cápsulas silenciosas que descansan en el lecho marino", ha explicado en un comunicado Alexander Fuglesang, director ejecutivo de Flocean.

Agua para 37.500 personas

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la mitad de la población mundial se enfrenta a una grave escasez de agua dulce y la previsión es que la demanda aumente en un 40 % en cuatro años. La desalinización —proceso por el cual se eliminan las sales minerales disueltas en el agua del océano— ha emergido en los últimos años como una solución.

Se trata de una tecnología que se emplea para transformar el agua del océano en dulce, siendo apta tanto para el consumo como para la agricultura y la industria. Flocean pretende revolucionar el sector con una planta situada a cientos de metros bajo la superficie del mar.

El proyecto de la compañía noruega consiste en un sistema de ósmosis inversa —proceso mediante el cual se purifica una muestra de agua eliminando las partículas en suspensión— submarino que se beneficia de las condiciones del mar profundo por debajo de los 200 metros.

A esa distancia, la casi ausencia de luz solar detiene la fotosíntesis, ofreciendo un agua más limpia con una cantidad menor de bacterias y contaminantes, lo que ayuda a simplificar el proceso de filtración. De hecho, la tecnología de Flocean opera a profundidades de entre 300 y 600 metros para potabilizar el agua del mar.

Por otro lado, la presión hidrostática a estas profundidades proporciona de forma natural la fuerza necesaria para empujar el agua a través de las membranas de desalinización.

Diseño de la planta desaladora submarina.

Diseño de la planta desaladora submarina. Flocean Omicrono

La compañía asegura que su tecnología producirá 1.000 metros cúbicos de agua dulce al día y que, gracias a su arquitectura modular que permite una rápida ampliación, podría llegar a ofrecer hasta 50.000 m3 diarios que permitirían abastecer ciudades, fábricas y granjas. Incluso señalan que su tecnología puede abastecer a 37.500 personas al día.

Otras ventajas

Esta planta desaladora submarina, al aprovechar la presión natural del océano, ofrece otra serie de ventajas, como una reducción de los costes y del tiempo de implementación. La firma indica que cada cápsula tiene un coste entre 7 y 8 veces inferior en comparación con las desaladoras de ósmosis inversa convencionales.

Una de las cápsulas de la planta desaladora submarina.

Una de las cápsulas de la planta desaladora submarina. Flocean

También reduce un 50 % el consumo de energía y un 60 % la infraestructura de pretratamiento, acelerando la implementación. También implica un 95 % menos de uso de tierras costeras, lo que "disminuye la adquisición de tierras y los retrasos en la obtención de permisos", y

Otra de las claves de esta tecnología es que no requiere pretratamiento químico y no se producen liberaciones de salmuera tóxica, ya que la descarga sin productos químicos se produce a gran profundidad por debajo de hábitats sensibles.

"Las industrias que consumen grandes cantidades de agua, desde semiconductores hasta centros de datos y minería, se ven cada vez más limitadas por la escasez de agua. Necesitan soluciones que se implementen con mayor rapidez, cuesten menos y operen de forma más sostenible", ha afirmado Fuglesang.

Y justo "eso es precisamente lo que ofrece la desalinización submarina", ha añadido. En la actualidad, el municipio noruego está analizando cómo incorporar el agua producida por esta tecnología a su red actual de abastecimiento.

La empresa también tiene destacado en su hoja de ruta "impulsar proyectos comerciales a gran escala en Europa, Oriente Medio, América y las naciones insulares" y ya están llevando a cabo acuerdos iniciales del proyecto en las regiones del Mediterráneo, el Mar Rojo y el Océano Índico.

Flocean indica que su filosofía es simple: aprovechar las condiciones naturales del océano como una ventaja, no como un obstáculo. Y como resultado obtienen una vía escalable y respetuosa con el medio ambiente para obtener agua dulce a nivel mundial.