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El coche volador que se adelantó a todos los CEOs de Silicon Valley

¿Crees que el coche volador es un invento reciente? Este vehículo de alrededor de 70 años se anticipó a todas las grandes mentes de Silicon Valley.

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Aún estamos arañando la superficie del mundo de los coches eléctricos. Esto incita a pensar que la idea de los coches voladores es todavía muy lejana, y no te faltaría razón. Pero esta idea incita a otra: la creencia de que el coche volador se ha estado confeccionando en tiempos recientes. Nada más lejos de la realidad.

Los CEOs de Silicon Valley han tenido en sus grandes mentes la idea de crear un vehículo volador funcional. Quizás uno de los más prominentes fue Larry Page, el ex-CEO de Alphabet (matriz de Google y co-fundador de la empresa junto a Sergey Brin). Su alocada idea, Kitty Hawk en la que incluso estuvo involucrada Boeing a día de hoy está totalmente retrasada.

Pero lo que muchos no saben es que antes de que incluso algunos de estos CEOs hubieran nacido, ya estaba confeccionándose un coche volador que a día de hoy tendrá más ventas que, por ejemplo, los coches voladores que soñaba Brin. Concretamente, el Taylor Autocar, un coche volador de alrededor de 70 años que se podrá comprar en el año 2020.

Taylor Autocar, el coche volador adelantado a su tiempo (o no)

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Siendo justos, el modelo del que vamos a hablar hoy no tiene 70 años, sino 65. Sí, hubo varios modelos del Taylor Autocar, uno de los primeros coches voladores del mercado que, como es lógico pensar, no tuvo un recorrido lo que se diría amplio. El primer modelo, el Taylor Autocar N4994P se diseñó y construyó en el año 1949, hace 70 años.

El modelo que vemos en las fotos es el Taylor Autocar N101D, el cuál salió al mercado unos 5 años después. Pero... si el coche se presentó y se confeccionó, ¿por qué no estamos viendo coches voladores por el cielo como en Blade Runner? Sencillo: porque era una idea tan revolucionaria que se crearon poquísimas unidades. Concretamente 5 y uno de ellos fue un prototipo, al menos en el caso del N101D. Lo mismo ocurre con sus antecesores (y predecesores).

Taylor Aerocar 5

Taylor Aerocar 5 Barrett-Jackson

Como es lógico, estos coches no llegaron muy lejos. Ya de por sí sus especificaciones técnicas son muy humildes, incluso para los estándares de la época. Hablamos de un coche (refiriéndonos al modelo N101D) con un motor plano de 4 cilindros Lycoming refrigerado por aire situado en las ruedas traseras. La transmisión manual era de 3 velocidades y proporcionaba tracción a las ruedas delanteras. Cuando estaba en vuelo, esta transmisión pasaba a neutral.

Aquí no estamos ante un coche a lo James Bond que pueda esconder los elementos más básicos que un "avión" necesita, por lo que el usuario tenía que remolcar su cola, su hélice y sus alas. El coche se impulsaba gracias a una toma de fuerza colocada detrás de la placa de la matrícula.

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El primer inconveniente (bastante obvio, por cierto) era el hecho de que al llevar plegados estos componentes si el usuario quería volar el coche debía instalarlos (trabajo que no era para una sola persona) y, además, remolcarlos. Su velocidad máxima de 96 kilómetros por hora no ayudaba al proceso y mucho menos a su popularidad. Como era de esperar, el mercado para este coche nunca fue fructífero y, además de fabricarse poquísimas unidades, las pocas que quedaron se subastaron o quedaron para exposición (como la unidad que vemos en imágenes).

Algo similar ocurrió con otros modelos; por ejemplo, del N107D (Aerocar II) se fabricó una sola unidad y ha quedado para exposición en Colorado Springs. El modelo N103D tuvo peor suerte, ya que aunque se usó como vehículo de vigilancia de tráfico y voló en numerosas ocasiones, saltó a la fama por ser usado por Raúl Castro, hermano de Fidel Castro y golpear a un caballo en el despegue. A día de hoy, el vehículo está listado por unos 2.2 millones de dólares y fue volado por última vez en el año 77.

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Ahora, esta unidad que vemos en imágenes pasará a la historia por estar a la venta antes que el coche volador que soñaron algunos CEOs de Silicon Valley. El modelo saldrá a la venta en la feria Barret-Jackson en Scottsdale a partir del año que viene. El precio no tiene reserva y Barret-Jackson no ha puesto precio, pero no apunta a ser barato. Hace unos años el New York Daily News reportó cómo un usuario listó el coche en un millón de dólares. Si tienes un millón de dólares y quieres conducir un auténtico coche volador, ya sabes lo que tienes que hacer.

Origen | Jalopnik