Caza F-15E Strike Eagle de EEUU

Caza F-15E Strike Eagle de EEUU CENTCOM CENTCOM

Observatorio de la Defensa

Irán emula las tácticas de Ucrania: usa los sensores de sus drones en formación "medusa" para derribar un caza de EEUU

Teherán calibró el ataque contra el avión gracias a un enjambre de drones.

El piloto aseguró que las aeronaves dibujaban una "medusa" en el cielo.

Más información: Israel toma nota de las lecciones de la guerra contra Irán para optimizar su 'Cúpula de Hierro' ante ataques de gran volumen

Publicada
Las claves

Las claves

Irán utilizó una red de drones con sensores para derribar un caza F-15E estadounidense sobre su territorio en abril.

La táctica iraní imitó métodos ucranianos: empleó múltiples drones económicos que captaban información crítica sobre el avión enemigo.

La formación de drones, descrita como una 'medusa', permitió triangular la posición del F-15 y guiar un misil portátil que lo destruyó.

El incidente evidencia la vulnerabilidad de aviones avanzados ante redes de sensores baratos y marca un cambio en la doctrina aérea de EEUU.

En los conflictos modernos la asimetría tecnológica y la capacidad de adaptación rápida definen el curso de las operaciones. En este escenario, el Pentágono continúa investigando la pérdida en combate de un caza F-15E Strike Eagle de la Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF) sobre territorio iraní, el pasado abril.

La reconstrucción de los hechos, revelada en un reciente informe militar al que ha tenido acceso The New York Times, sugiere que las fuerzas iraníes aplicaron lecciones tácticas aprendidas directamente del frente ucraniano, utilizando una red de sensores montados en sistemas aéreos no tripulados para suplir la destrucción de sus defensas aéreas convencionales y lograr derribar el sofisticado avión estadounidense.

Tras haber sufrido la neutralización de sus radares principales y centros de mando fijos por los bombardeos de EEUU e Israel, Teherán recurrió a soluciones ad hoc. En lugar de depender de pesados sistemas integrados, los militares iraníes utilizaron pequeñas aeronaves no tripuladas como una red distribuida de vigilancia visual y de radiofrecuencia.

Esta malla de sensores aéreos, económica y fácilmente reemplazable, logró capturar datos críticos sobre la velocidad, rumbo y posición GPS exacta del F-15E, de acuerdo a las últimas investigaciones.

Lo visto por el piloto estadounidense antes de ser derribada su aeronave añade mayor enigma a la maniobra emprendida por Irán.

Instantes antes de ser alcanzado, según su relato a la CNN, el aviador observó en el cielo una extraña formación que describió como "un enjambre con forma de medusa", constituido por una aeronave nodriza superior unida a múltiples drones más pequeños que colgaban como si de extremidades se tratasen.

Aunque existen dudas sobre si esta estructura entrelazada era un sistema en red coordinado de forma autónoma o si el piloto sufrió desorientación por el estrés del momento, lo cierto es que la presencia masiva de estos dispositivos creó un auténtico campo minado sensorial en la atmósfera.

Restos del F-15 derribado en Irán

Restos del F-15 derribado en Irán Reuters Omicrono

Esta información de rastreo continuo, de acuerdo con la nueva hipótesis de Washington, alimentó directamente a los operadores en tierra, quienes aguardaban en emboscada con sistemas de defensa aérea portátiles operados por un solo hombre, conocidos como Manpads.

El misil, presuntamente de fabricación china y con guiado por infrarrojos, no dio margen de reacción al caza estadounidense, dado que el F-15E carece de sistemas de alerta de aproximación de misiles orientados a detectar amenazas térmicas pasivas, por lo que su suite defensiva solo emitió un aviso de medio segundo antes de la detonación, volviendo inútiles sus contramedidas.

El derribo del avión desató de inmediato una operación de búsqueda y rescate dentro de espacio aéreo hostil. Mientras que el piloto fue evacuado rápidamente, la localización del oficial de sistemas de armas requirió el despliegue de cientos de efectivos de operaciones especiales y decenas de unidades aéreas.

Asimismo, durante el operativo se registró la destrucción de otras aeronaves: un avión A-10, dos MC-130J y varios helicópteros de ataque ligero H-6 Little Bird.

Lecciones de Ucrania

El uso de pequeños sensores aéreos para guiar armas de oportunidad refleja de forma directa el aprendizaje extraído de la guerra en Ucrania. El ejército ucraniano ha demostrado reiteradamente cómo dispositivos comerciales o de bajo coste pueden actuar como observadores avanzados, detectando movimiento, identificando emisiones electromagnéticas y corrigiendo el fuego sobre objetivos de alto valor.

Irán, tras haber exportado masivamente sus propios drones suicidas a Rusia, ha absorbido estas dinámicas a la inversa, comprendiendo que la clave del combate contemporáneo radica en combinar señuelos, sensores baratos y comunicación en red para cegar y desgastar a un enemigo tecnológicamente superior.

A pesar del impacto de estas tácticas reveladas por la reciente investigación, persisten dudas sobre la verdadera sofisticación tecnológica desplegada por Teherán, ya que no es necesario contar con algoritmos de enjambre autónomo complejos para lograr un resultado letal.

Por el contrario, una red rudimentaria de drones con cámaras o receptores de frecuencia básica basta para triangular la trayectoria de una patrulla aérea. Sin embargo, la capacidad de procesar esa información a tiempo real y transferirla a un infante equipado con un misil térmico demuestra un nivel de flexibilidad táctica notable.

No obstante, es indudable que el episodio del F-15E derribado esta primavera marca un punto de inflexión en la doctrina de superioridad aérea de EEUU. La vulnerabilidad de los aviones avanzados ante redes de sensores de bajo coste distribuidos en el campo de batalla demuestra que la era del dominio absoluto del cielo ha terminado, ahora hay que lidiar con un entorno saturado donde el cazador puede convertirse en presa en cuestión de segundos.