El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en la rueda de prensa junto a António Costa y Ursula von der Leyen durante el Foro de la Industria de Defensa de la OTAN, en Ankara.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en la rueda de prensa junto a António Costa y Ursula von der Leyen durante el Foro de la Industria de Defensa de la OTAN, en Ankara. GEORGI LICOVSKI EFE

Observatorio de la Defensa

Contratos y nuevas alianzas: la OTAN acelera el rearme industrial para reforzar su capacidad de disuasión

El éxito del rearme no se medirá solo en presupuestos.

Mejorar la capacidad de la industria para producir más y más rápido.

Más información: La cumbre de Ankara servirá a los países europeos para tratar de convencer a Trump de que se están rearmando

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Las claves

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La OTAN impulsa nuevos contratos y alianzas industriales para fortalecer su capacidad militar y acelerar la producción de armamento.

España se une al mayor programa espacial de la OTAN para reforzar la vigilancia satelital, mientras la Alianza avanza en adquisiciones conjuntas de drones y aviones.

Estados Unidos y empresas europeas acuerdan coproducción de misiles y municiones en Europa, reforzando la cooperación transatlántica y la autonomía industrial.

La Alianza prioriza cerrar carencias militares, fortalecer la defensa aérea y antimisiles, y coordinar cadenas de suministro resilientes mediante innovación y tecnologías avanzadas.

La OTAN ha lanzado desde Ankara un mensaje inequívoco: la disuasión aliada dependerá de la rapidez con la que convierta el aumento del gasto en defensa en capacidades militares reales, un paso que también reabre el debate sobre si Europa avanza hacia una auténtica autonomía de defensa.

El Foro de la Industria de Defensa de la cumbre de la OTAN ha dejado claro que el éxito del rearme no se medirá solo en presupuestos, sino en la capacidad de la industria para producir más, más rápido y de forma coordinada, antes de que una futura crisis —como la que ya estamos viviendo en Ucrania— ponga a prueba a la Alianza.

Con ese objetivo, los aliados han cerrado nuevos compromisos industriales para impulsar la producción de armamento, reforzar las cadenas de suministro y acelerar el desarrollo de capacidades críticas. La premisa compartida por todos los aliados es muy clara: la preparación militar no puede improvisarse cuando estalla una crisis.

En ese contexto, varios países aliados anunciaron nuevas coaliciones multinacionales de adquisición para comprar conjuntamente capacidades estratégicas como aviones de vigilancia aérea, un proyecto para crear una flota multinacional de aviones A400M, más de 40.000 millones de dólares en capacidades antidron durante los próximos cinco años o la adquisición de cinco drones MQ-4C Triton, del gigante estadounidense Northrop Grumman.

España se ha incorporado al programa Alliance Persistent Surveillance from Space (APSS), la mayor inversión multinacional en capacidades espaciales de la historia de la OTAN. Con esta adhesión, pasa a ser el decimonoveno aliado en una iniciativa destinada a reforzar la vigilancia espacial mediante el uso combinado de imágenes satelitales y sistemas avanzados de análisis de datos.

MQ-4C Triton.

MQ-4C Triton. Northrop Grumman Northrop Grumman

Aunque nuestro país no formará parte de la coalición del GlobalEye, sí participará en el grupo de trabajo del programa para la adquisición conjunta de plataformas tripuladas de alerta temprana y vigilancia —conocido como Crewed Airborne Early Warning—, según ha confirmado el Ministerio de Defensa.

Pero los aliados fueron más allá en sus anuncios. En materia de capacidades de ataque, presentaron nuevos proyectos y contratos multinacionales, entre ellos el desarrollo de una munición estándar de 155 mm para la OTAN, el aumento de la producción de proyectiles de 155 mm y municiones merodeadoras, y el impulso a las capacidades de ataque de largo alcance.

Turquía, por su parte, se comprometió a adquirir una cantidad significativa de misiles de crucero de largo alcance ATMACA basados en tierra.

En el ámbito de la defensa aérea y antimisiles, los aliados también anunciaron nuevas iniciativas para reforzar la protección frente a amenazas de baja cota, como drones y misiles de crucero, además de mejorar la vigilancia aérea pasiva. Junto a ello, la Agencia de Apoyo y Adquisiciones de la OTAN (NSPA) comprará 700 misiles PAC-2 y 200 PAC-3.

El objetivo de estas medidas es concentrar la demanda, coordinar las adquisiciones y reducir los plazos de entrega de equipos esenciales para las Fuerzas Armadas aliadas y para Ucrania.

Misiles desde Europa

La cumbre también dejó un paso relevante en la cooperación industrial transatlántica. Estados Unidos y varias de sus principales empresas de defensa acordaron nuevas iniciativas de coproducción con grandes compañías europeas, lo que permitirá fabricar en Europa capacidades militares estadounidenses y reforzar la base industrial de ambos lados del Atlántico.

Durante la cumbre, Rheinmetall y Lockheed Martin firmaron además un memorando de entendimiento para abordar la producción local de munición en Europa.

Con el respaldo de los gobiernos de Estados Unidos y Alemania, el acuerdo abre la puerta a la creación de una empresa conjunta para establecer el primer centro europeo de fabricación, integración y distribución de ATACMS para la OTAN y sus aliados europeos.

La coproducción de estos misiles en territorio europeo refuerza la base industrial local, incrementa la disuasión aliada y contribuye al desarrollo económico a ambos lados del Atlántico, según explicaron las compañías en una nota conjunta. Se trata de un sistema con décadas de uso en combate y una eficacia operativa probada en conflictos de alta intensidad.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, calificó estos anuncios como “una gran noticia” y como una muestra de unidad transatlántica para dotar a la Alianza de las capacidades necesarias para garantizar su seguridad. “Nuestra Alianza puede hacer más cuando trabajamos juntos”, afirmó.

Rutte anunció también la creación del NATO Front Door for Industry, una nueva plataforma para facilitar a las empresas un acceso único a las oportunidades de contratación de la OTAN, sus eventos de innovación y otros canales de contacto.

Además, presentó el NATO Engine, un marco destinado a ampliar la capacidad de producción industrial de la Alianza mediante la conexión de la capacidad fabril disponible y el impulso de la colaboración entre empresas europeas, canadienses y estadounidenses.

Convertir el gasto en capacidades

Todas estas iniciativas forman parte de la estrategia de la OTAN para trasladar el compromiso de invertir el 5% del PIB en defensa a capacidades militares concretas.

La prioridad pasa por cerrar cuanto antes las principales carencias detectadas en el planeamiento militar de la Alianza mediante el aprovechamiento de la capacidad industrial conjunta.

La OTAN sostiene que la disuasión y la defensa ya no dependen solo del volumen de tropas o del arsenal disponible. También exigen inteligencia, logística, transporte estratégico, cadenas de suministro resilientes, capacidad industrial sostenida y desarrollo tecnológico.

Su postura de disuasión se basa en una combinación de capacidades nucleares, convencionales y antimisiles, reforzadas por medios espaciales y cibernéticos, con la ambición de operar de forma integrada en los dominios terrestre, marítimo, aéreo, espacial y cibernético.

Para ello, el proceso de planeamiento de la OTAN fija las prioridades que deben asumir los aliados y marca objetivos comunes, aunque cada país conserva margen para decidir cómo alcanzarlos. La Alianza, además, define los estándares de interoperabilidad para que sistemas, equipos y procedimientos nacionales puedan actuar como un solo conjunto.

Los objetivos de capacidades aprobados por los ministros de Defensa en junio de 2025 exigen más fuerzas, mejor equipadas y respaldadas por un aumento de la inversión, pero también por una mayor capacidad industrial, cadenas logísticas más robustas y la incorporación acelerada de nuevas tecnologías.

Entre las prioridades figuran el refuerzo de la defensa aérea y antimisiles, las armas de largo alcance, la logística y las grandes formaciones terrestres de maniobra.