Submarino A26 de la sueca Saab

Submarino A26 de la sueca Saab Saab

Observatorio de la Defensa

Polonia suma y sigue para convertirse en una potencia europea de defensa: compra 3 submarinos A26 a la sueca Saab

Varsovia prevé elevar hasta el 4,8% de su PIB a Defensa en 2026.

Quiere ser el socio europeo de referencia para EEUU en la contención de Rusia.

Más información: Polonia acelera su rearme y aspira a tener el mayor Ejército de Europa en 2030 con unos 500.000 efectivos

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Las claves

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Polonia invertirá 4.500 millones de euros en la compra de tres submarinos suecos A26, reforzando su capacidad naval en el mar Báltico.

Varsovia eleva su gasto militar al 4,8% del PIB en 2026 y recibirá 43.700 millones de euros en préstamos de la UE para modernizar sus fuerzas armadas.

El acuerdo con Suecia incluye cooperación industrial, la creación de más de 7.000 empleos en Polonia y la adquisición por Suecia del buque de rescate polaco Ratownik.

La estrategia polaca busca liderar la defensa europea y convertirse en el principal socio de Estados Unidos en la contención de Rusia en el flanco oriental de la OTAN.

Varsovia invertirá cerca de 4.500 millones de euros en tres submarinos suecos A26 mientras impulsa el mayor presupuesto de defensa de su historia, con el objetivo de convertirse en el principal bastión militar del flanco oriental aliado y en el socio europeo de referencia para Estados Unidos en la contención de Rusia.

Nadie duda que la guerra de Ucrania ha cambiado el mapa estratégico europeo, pero pocos países han reaccionado con tanta rapidez y contundencia como Polonia. Convencida de que la amenaza rusa constituye un riesgo directo para su seguridad nacional, Varsovia ha convertido el rearme en una política de Estado y aspira a liderar la arquitectura militar europea durante la próxima década.

El último paso en esa estrategia es precisamente la adquisición de tres submarinos A26 al fabricante sueco Saab Kockums, una operación que reforzará de forma sustancial las capacidades de la Armada polaca en el mar Báltico y que se enmarca en el programa Orka de modernización naval.

La compra llega en un momento en el que Polonia ya encabeza el esfuerzo de defensa de la OTAN en términos relativos. Tras dedicar alrededor del 4,7% de su PIB al gasto militar en 2025, Varsovia prevé elevar esa cifra hasta el 4,8% en 2026, con un presupuesto cercano a los 50.000 millones de euros, un 40% superior al del ejercicio anterior.

Además, Polonia también ha dado un paso decisivo en la nueva arquitectura de defensa europea al convertirse en el principal beneficiario del programa comunitario Acción de Seguridad para Europa (Security Action for Europe o SAFE).

El país recibirá 43.700 millones de euros en forma de préstamos de la Unión Europea destinados a la adquisición conjunta de material militar y a la modernización de sus fuerzas armadas, en lo que ya se considera la mayor asignación individual dentro de este instrumento financiero.

Vigilancia y disuasión en el Báltico

El ministro de Defensa polaco, Władysław Kosiniak-Kamysz, presentó la adquisición de los citados submarinos como una inversión clave para incrementar la capacidad de disuasión del país.

Según escribió en la red social X, "permitirán detectar las amenazas con antelación, antes de que el enemigo haga su siguiente movimiento" y proporcionarán unas capacidades "que Rusia teme por encima de todo", además de resultar especialmente útiles frente a la guerra híbrida.

El responsable de Defensa explicó que el programa Orka permitirá reforzar "la capacidad para llevar a cabo operaciones de reconocimiento encubierto, vigilar las acciones del adversario y proteger las infraestructuras críticas en el Báltico", una región convertida desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania en uno de los escenarios estratégicos más sensibles de Europa.

La protección de cables submarinos, gasoductos y otras infraestructuras críticas ha adquirido un protagonismo creciente tras los incidentes registrados en los últimos años en el mar Báltico, donde la OTAN ha incrementado su vigilancia ante posibles acciones de sabotaje y operaciones híbridas.

Los "F-35 bajo el agua"

Saab define el A26 como el primer submarino de quinta generación del mundo, diseñado para operar con un elevado nivel de furtividad y con amplias capacidades de vigilancia, inteligencia y reconocimiento.

Y el ministro de Defensa polaco fue más allá, llegó incluso a compararlos con los cazas F-35. "Bajo el agua, son precisamente eso: aparatos con capacidades extraordinarias e invisibles para el adversario".

Mientras se construyen las nuevas plataformas, Polonia alquilará el submarino sueco HMS Södermanland hasta 2032, una solución que permitirá mantener y reforzar de forma inmediata la capacidad submarina de la Armada polaca durante el periodo de transición.

Mucho más que una compra militar

El acuerdo tiene también una importante dimensión industrial. El ministro de Defensa sueco, Pål Jonson, aseguró que Estocolmo "no buscaba un cliente, sino un socio", subrayando el carácter estratégico de la cooperación entre ambos países.

Como parte del contrato, Suecia adquirirá el buque de rescate polaco Ratownik, mientras cientos de empresas polacas pasarán a integrarse como subcontratistas de Saab.

El fabricante sueco prevé invertir hasta 100 millones de euros en Polonia y estima que el programa generará más de 7.000 empleos en el país, además de crear un número significativo de puestos de trabajo en los astilleros suecos de Landskrona y Karlskrona, donde se construirán los submarinos.

El mayor programa de modernización

La compra de los A26 es solo una pieza del ambicioso plan de rearme impulsado por el Gobierno de Donald Tusk, quien el pasado mes de mayo anunció su intención de ampliar las Fuerzas Armadas hasta los 500.000 efectivos y reforzar aún más la presencia militar estadounidense en territorio polaco.

El incremento presupuestario está financiando uno de los programas de modernización más ambiciosos de Europa, con adquisiciones masivas de material estadounidense y surcoreano, entre ellas carros de combate Abrams y K2, lanzacohetes HIMARS, sistemas Patriot y cazas F-35.

Airbus A330 MRTT

Airbus A330 MRTT Airbus Defence and Space

A ello se suma la reciente adquisición de aviones cisterna y de transporte estratégico A330 MRTT, cuya conversión se realiza en las instalaciones de Airbus en Getafe (Madrid).

El anuncio fue realizado durante la reciente visita a España del ministro polaco, en una comparecencia conjunta con la ministra de Defensa, Margarita Robles. Según fuentes conocedoras de la operación consultadas por EL ESPAÑOL, el pedido inicial contempla dos aeronaves, con opción de ampliarlo a cuatro.

Precisamente sobre los Patriot, Varsovia también ha solicitado trasladar a Europa parte de la producción de los lanzadores estadounidenses, una iniciativa que considera prioritaria para fortalecer la base industrial de defensa europea sin renunciar al estrecho vínculo con Washington.

El laboratorio de la "OTAN 3.0"

La estrategia polaca trasciende el ámbito nacional. Kosiniak-Kamysz se ha convertido en uno de los principales defensores del concepto de "OTAN 3.0", una propuesta que plantea redefinir el reparto de responsabilidades dentro de la Alianza Atlántica.

La iniciativa apuesta por regresar a una lógica similar a la de la Guerra Fría, sustituyendo el tradicional burden sharing por un burden shifting, en el que los aliados europeos asumirían el peso principal de la defensa convencional frente a Rusia mientras Estados Unidos concentra recursos en otros escenarios estratégicos, especialmente el Indo-Pacífico.

La propuesta ha generado reservas entre algunos analistas, que alertan del riesgo de consolidar una OTAN a distintas velocidades, con diferencias crecientes en capacidades militares, acceso a inteligencia o desarrollo tecnológico. Sin embargo, para Varsovia el nuevo escenario representa una oportunidad estratégica.

El acelerado aumento del gasto militar, el impulso a su industria de defensa y la acumulación de capacidades terrestres, aéreas y navales responden a un objetivo claro: consolidar a Polonia como el principal bastión del flanco oriental de la OTAN y como el socio europeo clave de Estados Unidos en la contención de Rusia.