Un parche del 1.º Cuerpo Germano-Neerlandés durante una visita de Steinmeier y Guillermo Alejandro (no en la imagen) en Münster, el 25 de septiembre de 2025.

Un parche del 1.º Cuerpo Germano-Neerlandés durante una visita de Steinmeier y Guillermo Alejandro (no en la imagen) en Münster, el 25 de septiembre de 2025. Teresa Kroeger Reuters

Observatorio de la Defensa

La OTAN blinda el Báltico con un nuevo cuartel general y lanza un doble mensaje a Rusia... y a Donald Trump

Alemania y Países Bajos asumen el mando de las fuerzas terrestres aliadas.

La ceremonia también sirvió como despedida del general Christopher Donahue.

Más información: Hegseth carga contra los aliados que no ayudaron en la guerra de Irán y anuncia una revisión de las bases de EEUU en Europa

Publicada
Las claves

Las claves

La OTAN ha creado un segundo cuartel general en el Báltico, con Alemania y Países Bajos asumiendo el mando de las fuerzas aliadas en Estonia y Letonia.

La nueva estructura refuerza la capacidad de reacción de la Alianza en el flanco oriental ante una posible escalada con Rusia y permite un despliegue más ágil de refuerzos.

El movimiento envía un doble mensaje: advierte a Moscú sobre el fortalecimiento defensivo y demuestra a EE.UU. que Europa incrementa su responsabilidad en la defensa colectiva.

La reorganización se produce en un contexto de mayor protagonismo europeo y de revisión de la postura militar de la OTAN frente a Rusia tras la invasión de Ucrania.

La OTAN sigue reforzando su escudo en el flanco oriental. En plena carrera por adaptar la Alianza a un escenario de confrontación prolongada con Rusia y mientras Europa acelera su rearme para asumir un mayor peso en su propia seguridad, Alemania y Países Bajos han asumido este martes el mando de las fuerzas terrestres aliadas desplegadas en Estonia y Letonia.

El movimiento supone la creación de un segundo cuartel general para la defensa de los países bálticos, una de las decisiones estratégicas adoptadas en la cumbre de la OTAN celebrada el pasado año en La Haya.

La activación de este segundo cuartel general lanza un mensaje inequívoco en dos direcciones. Por un lado, advierte a Moscú de que la Alianza refuerza su capacidad de disuasión en el flanco oriental; por otro, responde a la Administración Trump con hechos, evidenciando que Europa asume cada vez un mayor peso en la responsabilidad de la defensa colectiva

Este relevo de responsabilidades, escenificado en la ciudad estonia de Valga, junto a la frontera con Letonia, aumentará la capacidad de reacción de la Alianza en una región considerada crítica ante una eventual escalada con Moscú.

Hasta ahora, todas las fuerzas terrestres desplegadas en Estonia, Letonia, Lituania y el norte de Polonia dependían del Cuerpo Multinacional Nordeste (MNC NE), con sede en Szczecin (Polonia). A partir de ahora, las unidades estacionadas en Estonia y Letonia pasarán a depender del I Cuerpo Germano-Neerlandés (1GNC), con base en Münster (Alemania).

La nueva estructura permitirá repartir las responsabilidades operativas y agilizar el despliegue de refuerzos en caso de crisis. Un cuerpo de ejército puede dirigir entre tres divisiones, es decir, entre 40.000 y 60.000 militares, además de integrar las capacidades de artillería, defensa antiaérea, inteligencia, logística y apoyo sanitario necesarias para sostener operaciones de gran intensidad.

Fuentes militares aliadas consideran que disponer de dos cuerpos de ejército permitirá generar "masa con rapidez" si la situación de seguridad en el Báltico se deteriora.

EEUU y su compromiso con Europa

La ceremonia estuvo presidida por el comandante de las fuerzas terrestres de la OTAN en Europa y jefe del Ejército estadounidense en Europa y África, el general Christopher Donahue, que aprovechó su despedida del cargo para enviar un mensaje de tranquilidad a los aliados europeos.

"Estáis dispuestos a hacer más y a respaldar las palabras con hechos, y Estados Unidos estará a vuestro lado", aseguró.

Donahue, que abandonará oficialmente el mando esta semana, insistió en que la credibilidad de la disuasión aliada no depende únicamente de las declaraciones políticas. "Así es como se construye la disuasión: no con palabras desde un podio, sino con botas en el barro", afirmó.

Sus palabras llegan en un momento especialmente delicado para las relaciones transatlánticas. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha redoblado la presión sobre los socios europeos para que incrementen su gasto militar y asuman una mayor parte de la carga defensiva de la Alianza.

Europa toma más protagonismo

Precisamente, el nuevo reparto de responsabilidades responde también a esa exigencia estadounidense. El ministro alemán de Defensa, Boris Pistorius, subrayó que el traspaso constituye "un hito" para la OTAN y para la seguridad europea.

"Es una demostración visible y contundente de la unidad de la OTAN, de su preparación y de nuestra determinación colectiva de defender cada centímetro del territorio aliado", afirmó.

Pero Pistorius fue más allá al reconocer el componente político de la decisión. Según explicó, el nuevo esquema de mando envía un doble mensaje: por un lado, a Moscú, al demostrar que la Alianza refuerza su capacidad de disuasión en el este; y, por otro, a Washington, evidenciando que Europa está respondiendo con hechos a las demandas estadounidenses para asumir una mayor responsabilidad en la defensa colectiva.

En la misma línea se expresó la ministra neerlandesa de Defensa, Dilan Yeşilgöz, quien defendió que "la paz, la libertad y las fronteras abiertas no son accidentes de la historia, sino logros que solo perduran si estamos dispuestos a defenderlos".

A su juicio, la nueva misión del I Cuerpo Germano-Neerlandés demuestra que "la Alianza se está adaptando, fortaleciéndose y preparándose para el futuro", al tiempo que refleja "una Europa que está dando un paso al frente y asumiendo una mayor responsabilidad por su propia seguridad".

El Báltico, prioridad de la OTAN

La reorganización de la estructura de mando se produce mientras la OTAN revisa toda su postura militar frente a Rusia. Desde la invasión de Ucrania en 2022, la Alianza ha multiplicado su presencia en el este de Europa y ha transformado los antiguos batallones multinacionales en brigadas con mayor capacidad de combate.

Los servicios de inteligencia aliados consideran que, si Rusia mantiene el ritmo actual de rearme una vez finalice la guerra en Ucrania, podría recuperar la capacidad de amenazar militarmente a un país de la OTAN antes de que termine la década, una evaluación que Moscú rechaza de forma tajante.

En ese contexto, el refuerzo del dispositivo de mando en el Báltico constituye un nuevo paso dentro de la estrategia de disuasión avanzada de la Alianza y refleja una tendencia cada vez más evidente: el progresivo desplazamiento del centro de gravedad militar europeo hacia el flanco oriental.

La despedida de Donahue

La ceremonia de Valga también sirvió como despedida del general Christopher Donahue, cuyo retiro anticipado ha llamado la atención en Washington.

El Ejército estadounidense confirmó recientemente su salida como comandante de las fuerzas estadounidenses en Europa y África, convirtiéndose en uno de los generales de mayor rango que abandonan el servicio durante la profunda renovación de la cúpula militar impulsada por el secretario de Defensa, Pete Hegseth.

Se le consideraba, sobre todo, uno de los principales candidatos al cargo de presidente del Comité de Jefes de Estado Mayor Conjunto o al de jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra.

A lo largo de su dilatada carrera militar, Donahue ocupó algunos de los puestos más relevantes del Ejército de Estados Unidos. Dirigió la Delta Force entre 2013 y 2015, desempeñó un papel clave en la lucha contra Estado Islámico y, entre 2020 y 2022, estuvo al frente de la 82.ª División Aerotransportada.

El mayor general Donahue, último soldado en abandonar Afganistán.

El mayor general Donahue, último soldado en abandonar Afganistán. Reuters

En agosto de 2021 fue el último militar estadounidense en abandonar el aeropuerto de Kabul durante la retirada de Afganistán, una operación duramente criticada por Donald Trump y el actual secretario de Defensa, Pete Hegseth, como uno de los mayores fracasos de la Administración Biden.

Su marcha pone fin a una etapa marcada por el refuerzo del despliegue estadounidense en Europa tras la invasión rusa de Ucrania y coincide con una nueva fase en la que los aliados europeos están llamados a asumir un protagonismo creciente en la defensa del continente.