HMS Daring, barco del Tipo 45

HMS Daring, barco del Tipo 45 Brian Burnell

Observatorio de la Defensa

Reino Unido cancela el reemplazo de sus destructores e incorporará buques para la operación de drones en su lugar

Londres tenía previsto sustituir unos destructores por otros más modernos.

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Las claves

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El Reino Unido cancela los planes para reemplazar sus destructores Tipo 45 y adquirirá al menos seis Buques de Combate Comunes (CCV) enfocados en la operación de drones.

Estos nuevos buques híbridos serán de construcción británica y permitirán coordinar sistemas no tripulados en el aire, superficie y submarinos.

La entrega de los CCV está prevista para comienzos de la próxima década y operarán junto a fragatas tripuladas y otros buques autónomos.

El cambio responde a las lecciones aprendidas en los conflictos recientes y busca adaptar la Royal Navy a la guerra moderna con drones y nuevas amenazas tecnológicas.

El Ministerio de Defensa de Reino Unido ha anunciado que elimina los planes para reemplazar parte de sus destructores. En cambio, adquirirá al menos seis Buques de Combate Comunes (CCV o Common Combat Vessels) para la misión de control de sistemas no tripulados.

Los seis destructores Tipo 45 de la Royal Navy deben ser retirados del servicio a finales de 2038, y los planes originales de Londres preveían que fueran reemplazados por la clase Tipo 83 de próxima generación, según recoge Reuters.

Unos planes que han cambiado drásticamente en las últimas horas. Tal y como ha informado el propio Ministerio, en el marco del Plan de Inversión en Defensa, los Tipo 45 serán finalmente reemplazados por "buques de combate comunes híbridos", lo que refleja un cambio en la doctrina que apunta directamente hacia la guerra con drones y las capacidades de primera línea.

Estos CCV "proporcionarán a nuestros marineros buques híbridos diseñados y construidos para hacer frente a las crecientes amenazas a las que nos enfrentamos", según ha declarado el secretario de Defensa británico, Dan Jarvis.

Jarvis también explicó que "los nuevos buques serán de construcción británica, lo que contribuirá a la creación de empleo en todo el país y proporcionará a la Royal Navy una capacidad diseñada para la guerra moderna".

El ministerio también ha indicado que el personal a bordo de los próximos buques se encargará de coordinar los sistemas no tripulados en el aire, en la superficie marítima y los submarinos.

Una doctrina que poco a poco va extendiéndose en el mundo militar gracias a las lecciones aprendidas en Ucrania e Irán, y que se acompaña con la importante mejora tecnológica de los drones.

La entrega de las CCV tiene previsto comenzar a principios de la próxima década y, una vez en servicio, trabajarán junto con fragatas tripuladas y otros buques autónomos planificados.

El movimiento llega en un momento delicado para Reino Unido. A principios de este mes, el exministro de Defensa, John Healey, dimitió tras mostrar desacuerdos con el mencionado Plan de Inversión en Defensa, que detallará la financiación de equipos y servicios militares.

Healey afirmó que el Gobierno no había destinado los recursos necesarios para garantizar la seguridad del país.

Por otro lado, desde que Jarvis asumió el cargo, ha intentado reorientar el plan hacia prioridades a corto plazo, como nuevas lanchas rápidas para operaciones especiales y drones de ataque avanzados.