Ilustración de un submarino DKG

Ilustración de un submarino DKG DRASS

Observatorio de la Defensa

Así son los submarinos compactos DGK que Indonesia comprará a Italia a cambio del portaaviones Garibaldi

Yakarta adquirirá seis de estos sumergibles que, con 34,5 metros de eslora, sólo precisa de una tripulación de nueve personas para operar.

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Las claves

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Indonesia recibirá el portaaviones Giuseppe Garibaldi de Italia y, a cambio, comprará seis submarinos compactos DGK y otros equipos militares por más de 1.500 millones de euros.

Los submarinos DGK, desarrollados por DRASS, pesan solo 219 toneladas, operan con una tripulación de nueve personas y pueden ejecutar misiones de hasta 25 días.

Estos sumergibles, equipados con torpedos, minas y tecnología avanzada, destacan por su sigilo, capacidad de operar en aguas poco profundas y alta disponibilidad operativa.

El diseño compacto y económico del DGK permite a Indonesia mantener una presencia naval continua, priorizando la supervivencia y eficacia sobre el armamento masivo y la autonomía tradicional.

La llegada del portaaviones Giuseppe Garibaldi a las aguas del Sudeste Asiático, prevista para el próximo diciembre, marcará un punto de inflexión histórico en la estrategia de defensa de Indonesia. Esta transferencia gratuita del emblemático buque de la Marina Militare de Italia, autorizada formalmente por el Parlamento transalpino a finales de abril, se ha convertido en el detonante de un acuerdo comercial e industrial sin precedentes.

A cambio de este gigante de hierro, Yakarta implementará un ambicioso programa de adquisiciones valorado en más de 1.500 millones de euros que afianza a Roma como un socio tecnológico indispensable para la nación asiática.

Además de la incorporación de aviones de patrulla marítima y entrenadores avanzados M-346, el núcleo más revolucionario de esta alianza radica en la compra de seis submarinos compactos de la clase DGK, una transacción estimada en 480 millones de euros que transformará por completo la doctrina de patrullaje y combate de la flota indonesia.

Estos sumergibles son el resultado de la visión innovadora de DRASS, una empresa líder mundial en tecnología subacuática con un siglo de experiencia en la construcción de unidades tácticas de dimensiones reducidas. Con el DGK, la compañía con sede en Livorno introduce un modelo que marca un cambio de perspectiva radical en el campo de la guerra subacuática.

Con un peso de tan solo 219 toneladas, una longitud de 34,5 metros y un diámetro de 3,4 metros, el DGK opera con una tripulación de apenas nueve personas, incluido el comandante, y puede llevar a cabo misiones de hasta 25 días.

A pesar de su tamaño compacto, está equipado con todos los sistemas de detección, comunicación y armas similares a los de mayor envergadura. Puede cargar cuatro torpedos pesados y seis minas, además de estar diseñado para embarcar vehículos adicionales para el transporte de fuerzas especiales, drones, sistemas de operación remota y racks de lanzamiento especializados.

La filosofía de diseño detrás de este ingenio dicta que, en la guerra submarina, cuanto más pequeño es el vehículo, mejor. Un sumergible reducido posee una firma acústica mínima, genera menos ruido, requiere menos energía y es sumamente difícil de detectar.

El portaaviones Giuseppe Garibaldi (C 551) durante las maniobras Majestic Eagle 2004

El portaaviones Giuseppe Garibaldi (C 551) durante las maniobras Majestic Eagle 2004 US Navy

Esto le permite operar en aguas poco profundas, moverse cerca del fondo marino para volverse invisible o confundirse con el oleaje superficial.

Es el medio ideal para operaciones de inteligencia, minado encubierto o incursiones de fuerzas especiales, pero también destaca en el combate tradicional antisuperficie y antisubmarino. Al ser más silencioso, detecta antes a sus rivales y, tras atacar, evade la respuesta enemiga con una facilidad pasmosa aprovechando la geografía del lecho marino.

Buques 'low cost'

A nivel económico, el DGK representa solo un cuarto de la inversión que requiere un submarino convencional moderno. Esto significa que, con el mismo presupuesto, un Estado puede dotarse de cuatro unidades compactas, transformando la flotilla en un multiplicador de fuerzas formidable.

Además, el diseño simplificado del DGK eleva su disponibilidad operativa al 85%, lo que equivale a unos 310 días al año en misiones activas gracias a periodos de mantenimiento más cortos y a la posibilidad de alternar tripulaciones dobles.

En contraste, un submarino convencional ofrece un máximo de 240 días de despliegue efectivo en el mar. De este modo, la inversión equivalente garantiza tener permanentemente al menos tres unidades DGK navegando cada día del año, asegurando una presencia continua y una robusta proyección de fuerza.

Esta propuesta de DRASS rompe con la visión tradicional que prioriza el armamento masivo, las altas velocidades y la gran autonomía, conceptos heredados de la Segunda Guerra Mundial que ya no encajan en los escenarios modernos.

Ilustración de un submarino DKG

Ilustración de un submarino DKG DRASS

En la actualidad, los objetivos son buques y submarinos avanzados con sistemas de guerra antisubmarina capaces de reaccionar de inmediato. Durante un enfrentamiento, un submarino apenas puede guiar dos torpedos a la vez para evitar interferencias.

Una vez realizado el ataque, la prioridad absoluta pasa a ser la evasión, un momento crítico donde portar más de una docena de torpedos no otorga ninguna ventaja táctica, ya que la flota enemiga abandonará rápidamente la zona de peligro.

Por ello, la configuración de cuatro torpedos del DGK es óptima: mantiene la capacidad letal justa mientras preserva el tamaño compacto que garantiza la supervivencia.

Bajo esta misma lógica de supervivencia, el DGK prescinde por completo de la capacidad de lanzar misiles antibuque o de ataque a tierra. El lanzamiento de un misil rompe la superficie y delata instantáneamente la posición del sumergible ante radares y aeronaves, exponiéndolo a contraataques masivos en un entorno donde las defensas de los buques modernos pueden neutralizar fácilmente proyectiles aislados.

El torpedo, por el contrario, es un arma elusiva y devastadora. Viaja de manera sigilosa, no revela la dirección de procedencia del ataque y detona bajo la quilla destruyendo la estructura del navío de forma catastrófica.

De igual manera, el sumergible italiano da un paso al frente al rechazar los costosos, complejos y voluminosos sistemas de Propulsión Independiente del Aire (AIP), apostando en su lugar por tecnologías avanzadas de baterías de iones de litio. Impulsadas por el desarrollo de la industria automotriz, estas baterías prometen superar las capacidades de los sistemas de pila de combustible en el corto plazo.

Actualmente, el DGK registra un coeficiente de indiscreción del 14%, una cifra notablemente mejor que el 20% de los convencionales. Con la llegada inminente de celdas de alta densidad energética, este porcentaje se reducirá aún más, garantizando que permanezcan en la vanguardia del sigilo, la agilidad y la efectividad operativa durante las próximas décadas.