Antena Focusear GMV
GMV desarrolla un sistema para detectar interferencias en las comunicaciones de los satélites
La compañía española trabaja en una solución que asegure las comunicaciones ante la proliferación de satélites en órbita.
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La gestión del espectro radioeléctrico se ha convertido en uno de los desafíos más críticos para la industria espacial. Ante este reto, GMV está desarrollando un innovador sistema de monitorización capaz de detectar interferencias y rastrear su procedencia exacta en las bandas magnéticas que utilizan los satélites de comunicación actuales.
La urgencia de un sistema con estas características responde a una transformación radical en el panorama orbital global. El entorno espacial experimenta una masificación sin precedentes históricos, impulsada principalmente por la proliferación de megaconstelaciones con fines comerciales.
Mientras que a finales de la década pasada el número de satélites operativos rondaba apenas los 2.000, los registros actuales demuestran que la población satelital ya supera ampliamente los catorce mil activos, con proyecciones estadísticas que anticipan una curva de crecimiento todavía más pronunciada para los próximos años.
Esta aglomeración de infraestructuras en el espacio ejerce una presión extrema sobre el espectro radioeléctrico, un recurso natural limitado y crucial para el funcionamiento de los servicios de conectividad terrestres y espaciales. Disponer de mecanismos capaces de neutralizar anomalías y optimizar las frecuencias asignadas resulta indispensable para la supervivencia operativa de los servicios globales.
Al respecto, María Antonia Ramos, directiva especializada en políticas de gestión del tráfico espacial en GMV, ha advertido que la creciente ocupación de las órbitas eleva exponencialmente el peligro de que las interferencias afecten de manera directa a redes de comunicación que resultan críticas para la sociedad.
"Estamos asistiendo a un crecimiento sin precedentes del número de satélites en órbita, y eso está incrementando la complejidad del entorno espacial. A medida que aumenta la ocupación orbital también lo hacen las interferencias radioeléctricas y el riesgo de que estas afecten a servicios críticos de comunicaciones", ha afirmado Ramos.
Para mitigar estos riesgos, la plataforma diseñada por GMV propone una arquitectura flexible y plenamente compatible con sensores terrestres y terminales embarcados en los propios satélites.
La efectividad del sistema radica en su capacidad para unificar y procesar de forma cruzada múltiples flujos de información complementaria, combinando datos meteorológicos, inventarios de objetos orbitales y las bases de datos de licencias de frecuencias vigentes para identificar con exactitud cualquier desviación en las señales.
El proyecto contempla la validación de un escenario práctico centrado en la localización de señales disruptivas tanto en la órbita baja como en la geoestacionaria, utilizando algoritmos avanzados que operan con datos reales y simulaciones de radiofrecuencia.
Esta tecnología permitirá discernir con absoluta precisión entre las transmisiones legítimas y aquellas emisiones que amenacen la integridad de las transmisiones espaciales, ofreciendo además herramientas analíticas para facilitar las decisiones de los operadores comerciales y las autoridades gubernamentales.
El éxito de este desarrollo descansa sobre la experiencia acumulada por GMV en la monitorización del cosmos, aprovechando los logros de su red de antenas pasivas Focusear y el potencial de su plataforma de software Ecosstm.
En este esfuerzo de innovación, la compañía trabaja en alianza con la Universidad Politécnica de Madrid, encargada del desarrollo de la algoritmia de vanguardia, y con el operador satelital Hisdesat, que aporta su visión de mercado como usuario final.
El objetivo último de GMV es fusionar la vigilancia física del tráfico espacial con el control del espectro electromagnético para proporcionar un entorno operativo seguro y sostenible a largo plazo.