Submarino de la clase Ghadir

Submarino de la clase Ghadir

Observatorio de la Defensa

Irán despliega sus submarinos "en alerta máxima" para vigilar el estrecho de Ormuz ante el bloqueo naval de Trump

La Marina controlada desde Teherán cuenta con un número no desvelado de sumergibles en el lecho de Ormuz a la espera de los acontecimientos.

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Las claves

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Irán ha desplegado sus submarinos clase Ghadir en alerta máxima en el estrecho de Ormuz para vigilar la zona ante el bloqueo naval estadounidense.

Estos submarinos ligeros, conocidos como los 'Delfines del Golfo Pérsico', pueden permanecer inmóviles en el lecho marino, dificultando su detección por parte de fuerzas enemigas.

La maniobra forma parte de la estrategia iraní para garantizar la seguridad del estrecho en un momento de alta tensión y presencia militar extranjera.

Los submarinos Ghadir, adaptados para operar en aguas del Golfo Pérsico, destacan por su maniobrabilidad, bajo eco de sónar y capacidad para lanzar ataques con torpedos de corto alcance.

Con el acuerdo de alto el fuego pendiente de un finísimo hilo, los escasos medios navales que le quedan a Irán se hacen a la mar. Este es el caso de los submarinos clase Ghadir, que se encuentran actualmente desplegados en el Estrecho de Ormuz.

El contralmirante Shahram Irani declaró que estos submarinos ligeros y de fabricación nacional están diseñados para hacer frente a las amenazas modernas y a los requisitos operativos.

Irani, que ostenta el cargo de comandante de la Marina del país persa, dijo que los buques se encuentran "actualmente en estado de alerta máxima", según la agencia ISNA.

El militar destacó que una de las principales capacidades de esta clase de submarinos es "permanecer sumergidos en el lecho marino", lo que les permite permanecer inmóviles en el fondo de la masa acuática durante periodos prolongados para vigilar y, en caso necesario, destruir objetivos intrusos.

Para los efectivos de guerra antisubmarina de Estados Unidos desplegados en la zona, el hecho de que permanezcan en inmersión e inmóviles dificulta la detección. Sin embargo, la autonomía de este tipo de buques es muy limitada debido a que necesitan renovar la atmósfera interior con mucha más frecuencia que los buques más avanzados.

"Estos submarinos, ampliamente conocidos por nuestros oficiales navales como los 'Delfines del Golfo Pérsico', son una parte esencial de nuestra autoridad marítima", explicó el contralmirante Irani.

Asimismo, señaló que la flota emergió recientemente en el estrecho de Ormuz durante una operación táctica que lleva el nombre de los marineros fallecidos de la fragata 'Dena', para demostrar el poder defensivo de Irán antes de regresar de nuevo a las profundidades para reanudar su misión.

Si bien no se detalla desde Teherán, es posible que esta "operación táctica" de salida a la superficie sea, precisamente, una maniobra para la antes mencionada renovación de la atmósfera interior de los submarinos.

Tal y como explican, este despliegue forma parte de una estrategia más amplia de Irán para garantizar la seguridad del estrecho de Ormuz en un momento clave de tensión y con la perpetua navegación de buques estadounidenses y civiles.

También apuntan a que este despliegue submarino, del que se desconoce el número de unidades participantes, mantiene un alto nivel de preparación ante cualquier agresión extranjera en las aguas territoriales de Irán.

Submarinos iraníes

Los submarinos de la clase Ghadir están diseñados específicamente para operaciones en aguas del Golfo Pérsico donde se reúnen algunas particularidades como un tráfico marítimo intenso y grandes profundidades, lo que dificulta de forma notable el rendimiento de los sónares.

Dos submarinos de la clase Ghadir

Dos submarinos de la clase Ghadir

Este escenario juega a favor de estos pequeños buques, que esperan en inmersión en el lecho marino antes de ejecutar ataques mediante el lanzamiento de torpedos de corto alcance.

A diferencia de los grandes submarinos, los de la clase Ghadir permiten a sus marineros una maniobrabilidad extraordinaria y un potencial eco de sónar muy reducido.

La primera unidad de esta familia de embarcaciones entró en servicio en 2007 tras completar la construcción y las pruebas de mar por parte de la Organización de Industrias Marinas, compañía estatal de Irán dependiente del Ministerio de Defensa.

Se desconoce de forma oficial el número de submarinos de esta clase que se han construido, así como tampoco ha trascendido cuántas de ellas se encuentran actualmente en servicio o las que participan en el despliegue anunciado.

Según algunas fuentes, Irán habría construido entre 10 y 20 unidades, aunque el número más reciente apunta a 14 según un informe del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.

Desde Estados Unidos apuntan a que el país persa habría perdido alrededor de 11 submarinos de esta clase durante la última guerra.

Cada uno de los buques tiene una eslora de 29 metros y una manga de 2,75 metros, que da cuenta de su escasísimo espacio interior para la habitabilidad de la dotación. En cuanto al desplazamiento, en inmersión alcanza unas 127 toneladas.

La tripulación que puede subir a bordo es de siete personas y, según algunos analistas, tendría una autonomía de inmersión muy pobre que obliga a salir a superficie —o al menos cota periscópica— cada pocas horas.

Sin embargo, se trata de una adaptación de la tecnología disponible a las necesidades más inmediatas de Irán, cuya rama naval se encuentra muy por detrás de su capacidad de drones o misilística.

El escenario de uso que se contempla para los submarinos de la clase Ghadir es opuesto a los buques convencionales, normalmente diseñados para operaciones en aguas azules.

En cambio, el estrecho de Ormuz para el que han sido adaptados requiere de extrema maniobrabilidad y rapidez de despliegue para ejecutar emboscadas en aguas con alta salinidad, muchos sedimentos en suspensión —turbidez— y temperaturas muy altas.