Sede del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en Madrid.

Sede del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en Madrid. Eduardo Parra Europa Press

Observatorio de la Defensa

El CNI registró 108 actuaciones de servicios de inteligencia extranjeros en 2025, según un informe de Seguridad Nacional

El Departamento de Seguridad Nacional señala la “alta intensidad operativa” de los espías rusos en el último año.

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Y.R. - Agencias
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Las claves

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El CNI registró 108 actuaciones de servicios de inteligencia extranjeros en 2025, según el Informe Anual de Seguridad Nacional.

Los servicios de inteligencia rusos, especialmente el GRU y el SVR, intensificaron sus operaciones en Europa mediante sabotajes, ciberataques y campañas de desinformación.

Estas acciones híbridas buscan poner a prueba la capacidad de respuesta de los países afectados y generar desestabilización e inseguridad.

China mantiene su interés en la UE y la OTAN, centrándose en decisiones políticas y en la vigilancia de la diáspora china y colectivos disidentes.

El Departamento de Seguridad Nacional asegura que los Servicios de Inteligencia rusos reforzaron en 2025 sus operaciones en Europa “con un periodo de alta e intensa actividad operativa”, especialmente en actividades de naturaleza híbrida.

Así lo recoge el Informe Anual de Seguridad Nacional 2025, que señala que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) registró 108 actuaciones de servicios de inteligencia extranjeros durante el último año, frente a las 121 detectadas en el ejercicio anterior, según datos recogidos por Servimedia.

A pesar del ligero descenso, el informe lo achaca a que se computan las actividades tradicionales del espionaje extranjero, no así las actividades de estrategias híbridas, realizadas en la denominada “zona gris”, que dificulta su detección y posterior atribución.

El informe sitúa como principal conclusión la intensificación de las actividades de los servicios de inteligencia rusos —especialmente el GRU y el SVR— en Europa durante 2025, un periodo definido como de “alta e intensa actividad operativa”.

Este repunte se ha traducido en un aumento de las acciones de carácter híbrido, incluyendo sabotajes, campañas de desinformación y ciberataques, así como el reclutamiento de agentes a través de redes sociales y otras herramientas tecnológicas.

Según el Departamento de Seguridad Nacional, a lo largo de 2025 se constató además una evolución hacia el uso sistemático de estos métodos híbridos, en ocasiones mediante intermediarios o ‘proxies’, con el objetivo de dificultar la atribución directa de las operaciones.

En este contexto se enmarcan incidentes como el sobrevuelo de drones en instalaciones militares y zonas fronterizas; incendios provocados en almacenes logísticos vinculados al apoyo a Ucrania o en infraestructuras críticas; ataques contra redes de comunicación y energía; y tentativas de injerencia en procesos electorales.

El informe señala que estas acciones persiguen un doble objetivo: por un lado, “probar y medir la capacidad de respuesta” de los países afectados y, por otro, generar “presión, desestabilización, miedo y desconfianza” en sus instituciones.

Asimismo, advierte de la creciente instrumentalización del crimen organizado con fines geopolíticos, una práctica que “dificulta la detección y aumenta el riesgo para la seguridad interior”.

En conjunto, esta combinación de actividades de inteligencia tradicionales y acciones híbridas evidencia, según el Departamento de Seguridad Nacional, que Rusia “no solo busca obtener información, sino también debilitar la capacidad de reacción europea y generar inestabilidad”.

De forma más amplia, el informe subraya que la actividad de inteligencia de numerosos actores extranjeros continúa vinculada principalmente a intereses políticos, económicos e industriales.

En este sentido, destaca que China mantiene su foco informativo tanto en la Unión Europea como en la OTAN, especialmente en aquellas decisiones políticas y comerciales que puedan afectar a sus intereses. Asimismo, el gigante asiático sigue prestando especial atención a la diáspora china y a los colectivos disidentes críticos con las políticas del Partido Comunista Chino (PCC).