Kiev golpea una plataforma clave de misiles Kalibr en el mar Caspio.

Kiev golpea una plataforma clave de misiles Kalibr en el mar Caspio. Estado Mayor ucraniano

Observatorio de la Defensa

Un dron kamikaze ucraniano alcanza en el Caspio una corbeta rusa con misiles Kalibr a 1.500 km del frente

La relevancia del ataque trasciende el daño material: el mar Caspio había sido hasta ahora una retaguardia prácticamente inaccesible para Ucrania.

Más información: Drones, misiles y defensas antiaéreas: el material al que Ucrania destinará los 90.000 millones de la UE frente a Rusia

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Las claves

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Un dron kamikaze ucraniano alcanzó una corbeta rusa equipada con misiles Kalibr en la base naval de Kaspiysk, en Daguestán, a más de 1.500 km del frente.

El ataque, ejecutado con un dron FP-1 de largo alcance, es uno de los golpes más lejanos de Ucrania contra infraestructura militar rusa desde el inicio de la guerra.

La corbeta atacada, de la clase Karakurt, es clave en la estrategia rusa por su capacidad de lanzar misiles de largo alcance desde el Caspio, considerado hasta ahora un refugio seguro.

El incidente demuestra la expansión de las capacidades operativas ucranianas y obliga a Rusia a reconsiderar la seguridad de sus instalaciones alejadas del frente.

Las fuerzas armadas de Ucrania aseguran haber alcanzado durante la madrugada del 7 de mayo una corbeta rusa equipada con misiles de crucero Kalibr en la base naval de Kaspiysk, en la república rusa de Daguestán, a más de 1.500 kilómetros del frente de guerra.

De confirmarse, sería uno de los ataques ucranianos más lejanos contra infraestructura militar rusa desde el inicio de la invasión, reflejo del creciente alcance de sus drones y misiles.

Según informó el Estado Mayor ucraniano, el objetivo fue un buque del Proyecto 22800 “Karakurt”, una clase de corbetas multipropósito diseñadas para lanzar misiles Kalibr y operar tanto en aguas litorales como en mar abierto.

“En la zona del punto de base de Kaspiysk ha sido alcanzado un pequeño buque lanzamisiles multipropósito de la clase Karakurt. El alcance exacto de los daños continúa siendo "evaluado”, señaló el mando militar en un comunicado.

El ataque habría sido ejecutado mediante drones FP-1 desarrollados por la compañía ucraniana FirePoint. Las imágenes difundidas por Kiev muestran lo que aparenta ser el impacto directo de uno de estos aparatos contra la embarcación atracada en puerto.

La relevancia del ataque va más allá del daño material. Desde el comienzo de la guerra, el mar Caspio había funcionado como una retaguardia prácticamente inaccesible para Ucrania.

Desde allí, la Armada rusa ha lanzado en numerosas ocasiones misiles Kalibr contra ciudades, infraestructuras energéticas y objetivos militares ucranianos, aprovechando la distancia y la aparente seguridad geográfica de la zona.

Corbetas Karakurt (Proyecto 22800)

Corbetas Karakurt (Proyecto 22800)

En estos ataques, las corbetas Karakurt constituyen una pieza importante dentro de esa estrategia. Aunque de menor tamaño que otras plataformas navales rusas, están diseñadas específicamente para desplegar armamento de largo alcance con gran movilidad operativa.

Las Karakurt tienen un desplazamiento de 800 toneladas y una autonomía de navegación de hasta 15 días, pero su principal ventaja es su sistema de ataque. Cada Karakurt lleva 8 lanzamisiles verticales ZS14 para misiles antibuque P-800 Onix y los universales Kalibr-NK para atacar objetivos terrestres.

Esta capacidad para lanzar misiles Kalibr las convierte en objetivos prioritarios para Kiev, que busca reducir la presión de las campañas de bombardeo rusas.

Hasta ahora, Moscú consideraba el Caspio una zona protegida frente a los ataques ucranianos debido a su aislamiento geográfico y a la enorme distancia respecto al territorio controlado por Kiev. El ataque a Kaspiysk cuestiona esa percepción y evidencia una expansión significativa del alcance operativo de los sistemas ucranianos.

Drones de largo alcance

El FP-1 empleado en la operación es descrito como un dron kamikaze de largo alcance diseñado para ataques de precisión.

Las imágenes publicadas por las autoridades ucranianas muestran una aproximación a baja altitud, típica de este tipo de sistemas, probablemente guiados mediante navegación GPS y apoyo óptico en la fase final.

Aunque Kiev no ha revelado desde dónde fueron lanzados los drones ni la ruta seguida hasta Daguestán, expertos militares señalan que alcanzar objetivos en el Caspio requeriría capacidades avanzadas de navegación, autonomía extendida o incluso plataformas desplegadas de forma encubierta cerca del objetivo.

En cualquier caso, la difusión de imágenes del impacto refuerza la credibilidad de la operación y confirma la creciente sofisticación de las capacidades ucranianas de ataque profundo.

Profundidad estratégica

Durante meses, Rusia ha utilizado el mar Negro, el Caspio y la aviación estratégica para coordinar oleadas de misiles destinadas a saturar las defensas antiaéreas ucranianas.

La posibilidad de que Ucrania pueda ahora amenazar plataformas navales situadas a miles de kilómetros del frente obliga a Moscú a reconsiderar la seguridad de instalaciones que hasta ahora permanecían fuera de riesgo.

Más allá de los daños concretos sufridos por el buque, el ataque representa un mensaje político y militar: ya no existen espacios completamente seguros para la infraestructura militar rusa vinculada a la guerra en Ucrania.