De izquierda a derecha, Félix Arteaga, Charles Powell y Carlota García Encina, del Instituto Elcano

De izquierda a derecha, Félix Arteaga, Charles Powell y Carlota García Encina, del Instituto Elcano Yolanda Rodríguez

Observatorio de la Defensa

Expertos de Elcano aseguran que "Europa tiene que aprender a convivir con superpotencias que intimidan"

Justifican su argumento en que a pesar de las fricciones, Europa sigue dependiendo en gran medida de Estados Unidos en materia de seguridad.

Más información: ¿Puede Europa defenderse sola ante los vaivenes de EEUU?: Las amenazas de Trump reabren la gran duda estratégica

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Las claves

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Expertos del Instituto Elcano advierten que Europa debe adaptarse a convivir con superpotencias que emplean estrategias coercitivas, como Estados Unidos bajo el liderazgo de Trump.

Europa sigue dependiendo de Estados Unidos en materia de defensa, pero crecen las dudas sobre la viabilidad de la OTAN a largo plazo y la cohesión interna de la alianza.

Varios países europeos comienzan a mostrar mayor autonomía y escepticismo frente a decisiones unilaterales de Estados Unidos, lo que podría afectar la unidad de la Alianza Atlántica.

El cambio en la política estadounidense hacia una mayor confrontación con China obliga a Europa a replantear su papel geopolítico y buscar un equilibrio entre dependencia y autonomía estratégica.

La creciente tensión en el tablero internacional y el giro en las dinámicas de poder global están obligando a Europa a replantear su papel en el mundo. Expertos del Real Instituto Elcano advierten de que el continente se enfrenta a un escenario en el que deberá adaptarse a la presión de grandes potencias con estrategias cada vez más coercitivas.

Félix Arteaga, analista principal del instituto, lo resume de forma contundente durante su intervención en la mesa redonda “La Administración Trump y la crisis de Oriente Medio”: Europa tiene que aprender a convivir con superpotencias con comportamientos coercitivos”, en referencia directa a Donald Trump y sus presiones a los países aliados que no han apoyado la guerra con Irán.

Según Arteaga, esta realidad no es coyuntural ni atribuible únicamente a liderazgos concretos como el de Donald Trump. “Los aliados europeos tienen que aprender a reaccionar ante este tipo de comportamiento, que hoy asociamos a Trump, pero que podría repetirse en el futuro porque responde a una lógica más profunda de las grandes potencias”, explica.

A pesar de estas fricciones, Europa sigue dependiendo en gran medida de Estados Unidos en materia de seguridad. “Por ahora, Estados Unidos sigue siendo un líder indispensable por defecto dentro de la OTAN, ya que no existe una alternativa real. Europa intentará mantener el vínculo el mayor tiempo posible”, señala Arteaga.

No obstante, advierte de las consecuencias a largo plazo: “Este comportamiento puede afectar a la percepción interna de la Alianza Atlántica en las opiniones públicas europeas, aumentando la reticencia política y social. A largo plazo, eso podría poner en riesgo la cohesión de la OTAN”.

Félix Arteaga, analista del Instituto Elcano

Félix Arteaga, analista del Instituto Elcano Yolanda Rodríguez

El analista también subraya un cambio relevante en la actitud de los aliados europeos, "tradicionalmente discretos en sus discrepancias con Washington" y que, ahora, comienzan a mostrar mayor autonomía: “A raíz de la crisis en Oriente Medio, estamos viendo cómo varios aliados europeos —no todos— empiezan a modificar esa conducta".

Arteaga advierte de que “algunos aliados están incrementando progresivamente sus dudas sobre decisiones unilaterales de Estados Unidos; otros optan por no participar en determinadas operaciones conjuntas; y unos pocos adoptan posiciones mucho más críticas”.

A su juicio, “este comportamiento puede afectar a la percepción que tienen los líderes políticos nacionales sobre la propia naturaleza de la Alianza Atlántica”, lo que podría traducirse en “un aumento de la reticencia y la resistencia internas que, a largo plazo, pondría en riesgo a la OTAN”.

Además, subraya que “cuando se pierde la cohesión interna y buena parte del respeto mutuo, resulta muy difícil reconstruirlos”.

Dependencia y autonomía

Por su parte, Charles Powell, director del instituto Elcano, describe la posición europea como una situación “entre la espada y la pared”. Según explica, muchos países “no pueden funcionar sin el paraguas estadounidense”, especialmente en regiones como Europa del Este.

Sin embargo, también reconoce un creciente escepticismo: “En muchos países —las fuerzas españolas son un ejemplo destacado— tenemos serias dudas sobre la viabilidad y la sostenibilidad a largo plazo de la OTAN y de la alianza transatlántica tal como existe”.

Charles Powell, director del instituto Elcano,

Charles Powell, director del instituto Elcano, Yolanda Rodríguez

Ante este escenario, Powell apunta a una estrategia dual: mantener la relación con Estados Unidos mientras se refuerza la capacidad europea de defensa.

“Estamos destinando considerablemente más recursos a la defensa. Incluso España ha alcanzado ahora finalmente el umbral del 2% de gasto. Pero todos sabemos que estamos, no sé, entre 5 y 10 años de poder defender la soberanía europea sin la asistencia de Estados Unidos”.

Un cambio estructural

Ambos expertos coinciden en que el desafío no depende únicamente de quién ocupe la Casa Blanca. Para Powell, figuras como Trump son “un síntoma de cambios estructurales profundos” en la sociedad estadounidense.

“Ya no perciben a Europa como el elemento central del papel de Estados Unidos en el mundo. Ese enfoque se ha desplazado hacia la confrontación con China, afirma, en referencia a la creciente rivalidad con el gigante asiático.

Este cambio obliga a Europa a asumir una nueva realidad geopolítica. “Es un cambio estructural que tenemos que entender, independientemente de quién ocupe la Casa Blanca. Y esto va a ser difícil para nosotros”, concluye Powell.

En un contexto internacional marcado por la competencia entre potencias como Estados Unidos, China y Rusia, Europa se enfrenta así al reto de redefinir su posición: mantener alianzas tradicionales sin renunciar a una mayor autonomía estratégica.