El caza autónomo Fury de Anduril se observa en un hangar del aeropuerto internacional Rickenbacker, al sur de Columbus.
EEUU firma con Anduril un macrocontrato de hasta 20.000 millones para acelerar la guerra basada en software
El contrato subraya el avance de las startups tecnológicas de Silicon Valley en un sector aún dominado por los grandes contratistas.
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El Ejército de Estados Unidos ha adjudicado a Anduril Industries un contrato marco de hasta 20.000 millones de dólares para integrar inteligencia artificial, software y sistemas autónomos en sus operaciones militares.
El acuerdo, anunciado el viernes por el Pentágono, tendrá una duración de diez años —cinco iniciales y otros cinco opcionales— y sustituirá más de 120 procesos de adquisición previos con la compañía.
El objetivo del programa es acelerar la incorporación de tecnología digital y sistemas autónomos en el campo de batalla, una prioridad estratégica para Washington en un contexto marcado por la proliferación de drones, guerra electrónica y plataformas no tripuladas.
“El campo de batalla moderno está cada vez más definido por el software. Para mantener nuestra ventaja debemos ser capaces de adquirir y desplegar capacidades digitales con rapidez y eficiencia”, señaló Gabe Chiulli, director tecnológico de la Oficina del CIO del Departamento de Defensa.
El núcleo del contrato será la integración de la suite Lattice, la plataforma de inteligencia artificial desarrollada por Anduril que fusiona datos procedentes de sensores, drones, radares y otros sistemas militares para ofrecer a los mandos una imagen operativa unificada del campo de batalla.
Esta arquitectura abierta combina visión por computador, aprendizaje automático y redes malladas para analizar información en tiempo real y coordinar respuestas automáticas, especialmente en misiones de defensa contra drones y vigilancia avanzada.
Además del software, el acuerdo incluye hardware, infraestructuras de datos, sistemas de sensores, redes de mando y control, así como servicios técnicos para desplegar estas capacidades en unidades del Ejército estadounidense.
Según el Pentágono, el modelo de contrato empresarial permitirá acelerar los plazos de entrega, reducir intermediarios y simplificar la compra de tecnología en un momento en que las fuerzas armadas buscan adaptarse al ritmo de innovación del sector privado.
Silicon Valley entra en la defensa
La adjudicación refleja el creciente peso de las startups tecnológicas en el ecosistema militar estadounidense, tradicionalmente dominado por gigantes industriales como Lockheed Martin o Northrop Grumman.
Anduril fue fundada en 2017 por el empresario tecnológico Palmer Luckey, conocido por crear la empresa de realidad virtual Oculus, posteriormente vendida a Meta Platforms.
La compañía se ha posicionado como una alternativa ágil a los contratistas tradicionales, desarrollando drones autónomos, interceptores contra drones, redes de sensores y sistemas de mando basados en inteligencia artificial.
Su crecimiento ha sido meteórico. Según estimaciones recientes, Anduril facturó cerca de 2.000 millones de dólares el año pasado y negocia actualmente una nueva ronda de financiación que podría situar su valoración en torno a los 60.000 millones.
IA y ecosistema tecnológico
El contrato llega en un momento de fuerte debate en Estados Unidos sobre el papel de la inteligencia artificial en aplicaciones militares.
El Departamento de Defensa ha firmado recientemente acuerdos con empresas como OpenAI y mantiene colaboraciones tecnológicas con firmas de análisis de datos como Palantir Technologies, que acaba de firmar con la US Army la gestión digital de su flota submarina por 412 millones de euros.
Al mismo tiempo, la empresa de IA Anthropic mantiene un contencioso con el Pentágono tras ser catalogada como riesgo para la cadena de suministro durante una negociación contractual fallida.
En este contexto, Luckey ha criticado públicamente las propuestas de algunas compañías tecnológicas de limitar el uso de IA en armas autónomas o sistemas de vigilancia masiva, argumentando que Estados Unidos no puede permitirse renunciar a esas capacidades frente a potencias rivales.
Tensión internacional
El anuncio coincide con un momento de alta tensión internacional y con el creciente protagonismo de los sistemas autónomos en conflictos recientes como el de Ucrania e Irán, donde drones y plataformas controladas por software se han convertido en herramientas clave.
Para el Ejército estadounidense, el contrato con Anduril representa un paso decisivo hacia un modelo de guerra digitalizada en el que el software, la inteligencia artificial y la integración de sensores se convierten en el núcleo de la superioridad militar.
En otras palabras: menos plataformas aisladas y más sistemas interconectados capaces de tomar decisiones en segundos. Un cambio doctrinal que ya está redefiniendo la forma en que se concibe el combate del siglo XXI.