Fragata F-102

Fragata F-102 Navantia

Observatorio de la Defensa

La modernización de las F-100 de la Armada, al detalle: "Siguen siendo unas fragatas punteras y queremos acercarlas a las F-110"

El programa, con un coste estimado de 3.200 millones de euros, integrará sistemas de última generación a las F-100 y las convertirá en fragatas IAMD.

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La actualización de media vida de las fragatas F-100 de la Armada es uno de los programas de modernización más importantes de todo el Ministerio de Defensa.

Con un presupuesto de 3.200 millones de euros, el objetivo es solventar algunas necesidades técnicas identificadas y mejorar sus capacidades para acercarlas más a las próximas F-110 que ya construye Navantia en Ferrol.

"Los de la clase F-100 han sido los buques más punteros de Europa y casi del mundo durante mucho tiempo", han señalado a EL ESPAÑOL fuentes de Defensa que participan en el programa de modernización.

"Pero empieza a haber una serie de obsolescencias" que deben abordarse para continuar al mismo nivel.

Las mismas fuentes señalan que los motores y algunos sistemas auxiliares están "ya dando algunos problemas".

Sin embargo, dado el éxito que ha tenido esta clase de embarcaciones dentro de la Armada, "se decidió, en lugar de ejecutar una actualización más simple, abordar una modernización más completa".

"Este proceso a media vida se hace con todos los buques, pero nunca ha habido tantos recursos como ahora", reconocen las fuentes consultadas.

Fragata F-104 'Méndez Núñez' durante unas maniobras en el Mediterráneo junto con la US Navy en 2019

Fragata F-104 'Méndez Núñez' durante unas maniobras en el Mediterráneo junto con la US Navy en 2019 EMAD

"Hemos aprovechado para hacer una homologación bastante profunda, porque la que estaba prevista en un principio no lo era tanto", añaden.

De hecho, el coste estimado de la MLU en un primer momento apuntaba a los 2.000 millones de euros repartidos entre las cinco fragatas de la clase, pero la última información del Ministerio de Defensa se anota 3.200 millones.

Este incremento, superior al 50%, responde a ese deseo —cumplido— de la Armada de acercar tecnológicamente las F-100 a las F-110 para que se mantengan en activo "mínimo hasta el 2045".

Sobre la mesa, el propósito de la Armada es contar con herramientas para hacer frente a las nuevas amenazas del escenario naval y, por supuesto, "sin olvidarse de las convencionales".

"Por eso vamos a dotar a la F-100 de unas capacidades IAMD", acrónimo de Integrated Air and Missile Defence, como uno de los pilares fundamentales de la MLU.

El cronograma previsto actualmente entre Navantia y la Armada establece comenzar a modernizar la primera fragata en 2028 y terminar con el último barco en 2035.

El núcleo del buque

"La mejora del radar SPY-1D es la parte más importante de la modernización", aseguran las fuentes consultadas. Es el núcleo del sistema de combate AEGIS, diseñado y fabricado por la estadounidense Lockheed Martin.

Hoy por hoy, "el sistema de combate es totalmente americano y, con la MLU, vamos a pasar a un esquema híbrido entre el propio AEGIS y el SCOMBA".

El SCOMBA (Sistema COMbate de los Buques de la Armada) es un desarrollo nacional fruto de una transferencia tecnológica de Lockheed Martin que se ha ido ampliando en capacidades e incorporando a las embarcaciones de la flota naval de guerra española.

Lo que se persigue con este movimiento es dar un peso cada vez más importante a la industria nacional con el objetivo de ir ganando independencia tecnológica en un sistema tan crítico para los buques.

Adiestramiento con el sistema SCOMBA

Adiestramiento con el sistema SCOMBA Navantia

Actualmente, el SCOMBA se encuentra desplegado en varias plataformas como los BAM, el portaeronaves Juan Carlos I, otros buques anfibios, cazaminas o en los submarinos clase S-80.

Este sistema de combate consigue unificar toda la información de los sensores integrados en cada una de las plataformas y compartirla con el resto de efectivos con la finalidad de adquirir una conciencia situacional completa.

De regreso con el radar, la Armada ha encargado a Lockheed Martin "la actualización del procesador de señales de la SPY-1" que será la parte del AEGIS que se mantendrá instalada.

"Mejorará nuestra capacidad de detección tanto de amenazas aéreas convencionales como de blancos balísticos", aseguran. Mientras tanto, el SCOMBA como núcleo de gestión de combate irá tomando más protagonismo.

Otro sistema de detección impulsado por la modernización es el IRST (Infrared Search and Track). La intención de la Armada es incorporar el mismo sistema que llevarán las F-110 con el que detectar la firma infrarroja y seguir a las amenazas asimétricas.

Por último, según han explicado a este periódico, "el radar de superficie todavía no se ha decidido". Uno de los candidatos es el Prisma-25X de Indra, pero la Armada debe tomar una decisión. "Todavía hay tiempo hasta que comiencen los trabajos en 2028".

Armamento

Como plataforma de referencia contra misiles balísticos y convencionales, las F-100 también experimentarán una importante modernización de sus sistemas de armas.

El eje de las fragatas son los Mk 41 VLS (Vertical Launching System) desde donde pueden desplegarse una variada panoplia de misiles interceptores.

Lanzadores Verticales Mk 41 a bordo de un buque estadounidense

Lanzadores Verticales Mk 41 a bordo de un buque estadounidense Michael W. Pendergrass / US Navy

"El VLS tiene que ir modernizándose hacia las nuevas amenazas", aseguran. "Vamos a tener nuevos misiles".

Entre ellos estará el SM-2 Block III/C, el RIM-162 Evolved SeaSparrow y "es probable que también llegue el SM-6".

Según explican, los dos primeros serán los encargados de interceptar amenazas aéreas con especial enfoque en aeronaves y misiles, tanto convencionales como de crucero.

Por su parte, el SM-6 "es el que proporciona capacidad antimisiles balísticos en un terreno endoatmosférico, que es lo que la Armada pretende incorporar".

El que finalmente no entra en la panoplia es el SM-3. Este modelo había estado en las quinielas como interceptor de misiles balísticos, "pero es exoatmosférico y no tenemos previsto adquirir esta capacidad".

"Podremos detectar los misiles balísticos fuera de la atmósfera y enviar la información del seguimiento a otros buques", pero la Armada no contará con un efector para ese escenario.

Lanzamiento de un misil SM-6 desde un buque estadounidense

Lanzamiento de un misil SM-6 desde un buque estadounidense US Navy

Otro aspecto fundamental es la incorporación del misil antiobuque NSM de la compañía noruega Kongsberg en relevo de los Harpoon.

"El Harpoon es un misil muy antiguo y el NSM es de nueva generación", explican. Gracias a esto, las F-100 actualizadas tendrán capacidad de enfrentamientos a larga distancia tanto a otras embarcaciones como sobre tierra. "Algo que no tenemos actualmente".

Además de los misiles balísticos, la Armada ha identificado a los drones como una de las amenazas más importantes con la que tendrán que lidiar las F-100.

Fuentes de Defensa han apuntado que está prevista la integración de un sistema antidrones, "pero no se ha elegido todavía". "Estamos trabajando con la industria nacional" con el fin de evaluar las diferentes opciones. Incluso, sobre la mesa, está la posibilidad de integrar armas de energía dirigida —láser— para neutralizar este tipo de amenazas.

Guerra electrónica y antisubmarina

La puesta en marcha del programa Santiago II por parte del Ministerio de Defensa y las lecciones aprendidas en Ucrania han colocado a la guerra electrónica como un pilar fundamental en la doctrina naval española.

Si bien está prevista una mejora importante, desde la Armada todavía no han definido el sistema. "Es una de las cosas que hemos dejado para más adelante", explican las mismas fuentes.

"Se va a intentar seguir con la comunalidad con las F-110, pero todavía no estamos seguros de qué sistemas vamos a incorporar":

Lo que sí está más cerrado son las capacidades de guerra antisubmarina, otra de las prioridades identificadas por la Armada que supondrá "un gran salto cualitativo".

"Vamos a integrar un sistema muy parecido al que tendrán las F-110", apuntan las fuentes. La versión actual de las F-100 "no tienen una capacidad de detección y seguimiento a larga distancia, a pesar de equipar un sonar de Raytheon muy bueno".

La intención para la MLU es "incorporar un nuevo sonar de casco BlueWatcher y otro sonar de profundidad variable Captas-2", ambos de la francesa Thales.

Todo este despliegue de guerra antisubmarina estará ligado con los próximos helicópteros MH-60R, especializados en esta rama naval y que trabajarán junto a las fragatas y los submarinos S-80.