Ilustración del satélite español SEOSAT-Ingenio

Ilustración del satélite español SEOSAT-Ingenio ESA

Observatorio de la Defensa

Defensa prevé desarrollar un satélite óptico junto a un país de la UE y contar también con otros 10 sistemas más pequeños

Desde el Ejército del Aire han afirmado que el malogrado Seosat-Ingenio, cuyo lanzamiento fracasó en 2020, será "el punto de partida" para el nuevo satélite.

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La industria espacial española podrá quitarse la espina que tiene clavada desde 2020. En noviembre de aquel año, el Seosat-Ingenio -el satélite más avanzado diseñado hasta entonces en España- no pudo completar con éxito su puesta en órbita debido a fallos técnicos del cohete, que posteriormente fueron achacados a una sucesión de errores humanos.

Poco más de cinco años más tarde, desde el Ejército del Aire y del Espacio han confirmado que entre sus planes figura el desarrollo de un nuevo satélite óptico con el que captar imágenes, de alta resolución y en diferentes bandas, de la superficie de la Tierra.

Así lo ha adelantado este jueves el jefe del Mando del Espacio (MESPA), general de división Isaac Crespo, durante un encuentro con la prensa en la Base Aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid), del que ha participado EL ESPAÑOL.

Crespo ha afirmado que el futuro sistema está en una etapa embrionaria y que el programa se encuentra todavía "en definición". Sin embargo, ha subrayado que el proyecto tendrá dos patas: por un lado, al menos un satélite de grandes dimensiones y mayores prestaciones tecnológicas y, por otro, una constelación de -por lo menos- diez sistemas más pequeños.

Según ha detallado el general, el plan que barajan en el Ministerio de Defensa es que el desarrollo del sistema más complejo -con capacidades tanto en el espectro visible como infrarrojo- se lleve a cabo "en cooperación" con otro país europeo, aunque no ha apuntado a ninguno en particular.

En cambio, el jefe del MESPA ha apuntado que la constelación que complementará al sistema principal será "una solución más nacional", cuyos satélites serán un desarrollo 100% español.

En este sentido, ha explicado que disponer de una red de aparatos de menores dimensiones permitirá reducir el tiempo de revisita, o dicho en otras palabras, incrementar el número de veces en las que, en 24 horas, se sobrevuela un mismo punto del planeta.

El satélite Ingenio en las instalaciones de Arianespace

El satélite Ingenio en las instalaciones de Arianespace Arianespace Omicrono

Asimismo, Crespo ha subrayado que se busca que los miembros de la constelación tengan también un menor coste de producción, lo que permita su reemplazo rápido cuando los avances tecnológicos superen las capacidades de las cámaras y sensores con los que estén equipados.

Al ser preguntado sobre el diseño del proyecto, Crespo ha afirmado que "el punto de partida" es el malogrado Seosat-Ingenio y ha recordado que toda la tecnología desarrollada para aquel satélite no se ha perdido sino que "reside en las empresas nacionales" vinculadas a su construcción.

En los futuros sistemas "estará toda la tecnología, evidentemente, que procede del Ingenio y alguna más también, porque desde entonces a ahora se ha avanzado bastante", ha asegurado.

"Podemos estar orgullosos de que hay un tejido industrial nacional fuerte, que compite muy bien fuera (de España). No sólo grandes compañías, sino también empresas pequeñas que están vendiendo con bastante éxito y eso es porque su tecnología es valorada", ha destacado el militar.

Dependencia de Francia

En la actualidad, la capacidad de obtención de imágenes ópticas por parte de las Fuerzas Armadas se basa en un Acuerdo Técnico con el Ministerio de Defensa de Francia. Gracias a ello, España recibe "una cuota diaria de imágenes del sistema CSO", una constelación de tres satélites operada por las Fuerzas Armadas francesas.

El primero de los aparatos galos se lanzó en 2018, el segundo en 2020 y el último en marzo de 2025. España tiene acceso a imágenes de esta constelación desde finales de 2022, pero hubo una ventana temporal -entre la retirada de los satélites anteriores y el comienzo de CSO- en la que tuvo que recurrir a servicios externos.

A esta carencia, suplida por el famoso proveedor estadounidense Maxar, se une que las imágenes satelitales que Francia proporciona a España poseen un grado de clasificación de la información de "Difusión Limitada".

Esto restringe su uso exclusivamente al ámbito interno del Ministerio de Defensa español e impide la colaboración plena con otros países de la UE y la OTAN en materia de inteligencia.

Satélites Paz II

De prosperar esta nueva iniciativa de satélites ópticos, estos complementarán a los sistemas del programa Paz II, en cuyo desarrollo se encuentra trabajando actualmente el departamento de Margarita Robles junto a Hisdesat. Se trata de un programa clave que colocará en órbita dos satélites con radar.

Con esta última capacidad, España contaría con imágenes en el espectro del radar, uno de los más útiles para la recolección de información, ya que no depende de la meteorología. Según los últimos datos, la resolución de los satélites se situaría en torno a los 25 centímetros.

El primero de los Paz II no se pondrá en órbita hasta, por lo menos, 2031. Mientras que la segunda unidad haría lo propio un año después. Sin embargo, para completar la capacidad que requieren las Fuerzas Armadas, todavía faltaría un sistema capaz de proporcionar imágenes en las zonas del espectro del infrarrojo y del visible.