Misil de crucero japonés
Japón trabaja en el desarrollo de un misil de crucero antibuque y modular como alternativa al Tomahawk de Estados Unidos
Tokio firmó la compra de 400 misiles Tomahawk hace dos años y, en pleno proceso de integración, Kawasaki ha anunciado esta nueva munición.
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Mientras la guerra en Ucrania se enquista y la situación en Venezuela continúa su curso tutelada desde Washington, en el teatro del Pacífico se sigue jugando una partida a medio y largo plazo.
Las posiciones del Pentágono son claras respecto a su estrategia con China y Corea del Norte, al mismo tiempo que los países como Japón también identifican a ambos como una amenaza a punto de despertar.
Con sus tradicionales limitaciones tras la Segunda Guerra Mundial, desde Tokio ya se habla del desarrollo nacional de un nuevo misil de crucero capaz de alcanzar objetivos como embarcaciones a más de 1.000 kilómetros.
La compañía encargada de realizar las primeras investigaciones ha sido Kawasaki Heavy Industries, tal y como han publicado en la Agencia de Adquisición y Logística de Japón (ATLA).
La publicación se basa en la información presentada originalmente durante el Simposio de Tecnología de ATLA el pasado noviembre, donde se detalla la visión del Gobierno japonés para ejecutar un programa que proporcione capacidad de ataque a larga distancia y disuasión.
Ahora, la propia ATLA ha publicado un vídeo en el que se puede ver el misil más de cerca en una planta de experimentación y realizando algunas maniobras tipo tonel.
El misil ideado por Kawasaki Heavy Industries no tiene el propósito de una adopción inmediata por las Fuerzas de Autodefensas de Japón, sino como un primer paso para el desarrollo de la tecnología necesaria para llevarlo a cabo.
Misil de crucero japonés
Según recoge la información, el propósito es que la creación del demostrador tecnológico sirva para validar subsistemas críticos y conceptos operativos que posteriormente puedan ser pilares de un misil de crucero.
El planteamiento del proyecto está asociado con los escenarios de defensa del país, reflejando la necesidad de protección de algunos enclaves y territorios en disputa —como las islas Senkaku— al mismo tiempo que se mantiene una disuasión creíble con tecnología soberana.
El misil de Kawasaki
La información publicada por ATLA indica que el esfuerzo de la investigación aborda varias áreas tecnológicas fundamentales para los misiles de crucero de próxima generación, incluidos sistemas de base como la propulsión, el guiado, la capacidad de supervivencia y la integración de carga útil modular.
Por su parte, la aproximación de Kawasaki apunta a una priorización de la flexibilidad de la plataforma en lugar de un único perfil de misión, un punto importante dado que el demostrador tiene la intención de servir como banco de pruebas para diferentes configuraciones.
Según recoge Army Recognition, este enfoque está alineado con las intenciones de ATLA de reducir el riesgo en la etapa de desarrollo y, al mismo tiempo, permitir la adaptación futura a los requisitos operativos en constante evolución.
Si bien la información técnica aportada por Japón es muy escasa, algunos analistas de fuentes abiertas apuntan a que el misil podrá incorporar cabezas de guerra de alto poder explosivo (conocidas como HE) efectivas tanto contra objetivos navales como en tierra firme.
También indican que podrá incorporar otras ojivas destinadas a objetivos altamente protegidos, instalaciones subterráneas o bunkerizadas. Además, podrá integrar cargas útiles no cinéticas, incluyendo sistemas de guerra electrónica o módulos de reconocimiento.
La modularidad del planteamiento refleja la doctrina japonesa de impulsar su capacidad de operaciones multidominio que se verían reforzadas y simplificadas si se emplea una única plataforma común modular.
Modelo por ordenador del misil de crucero
Uno de los pilares del misil de crucero pasa por el propulsor que ha planteado Kawasaki. La compañía ha informado que ha desarrollado motores compactos optimizados para misiles de crucero.
La unidad de demostración está equipada con un propulsor turbofan —tecnología similar a un avión a reacción convencional— específicamente diseñado para este tipo de armamento que prima la autonomía a la velocidad de un sistema propulsado por un cohete.
ATLA no ha publicado información sobre el rendimiento de la nueva plataforma, pero los oficiales de Defensa japoneses han apuntado a que proporcionará un rango operativo sustancialmente mayor al misil Type 12 actualmente en servicio, por lo que la ventana de alcance se situaría entre los 1.500 a los 2.500 kilómetros.
La segunda capacidad clave del misil es la supervivencia frente a los sistemas antiaéreos modernos. La compañía ha demostrado un sistema de maniobrabilidad integrado en la arquitectura de vuelo del misil que permite la ejecución de movimientos complejos en la trayectoria terminal.
El propósito inicial de estas maniobras es evadir los sistemas de armas desplegados en embarcaciones de superficie, que están diseñados para neutralizar estas amenazas a muy corta distancia.
Algunas imágenes publicadas por Kawasaki muestran que el misil de crucero equipa un propulsor —booster, en inglés— lo que indica que puede desplegarse desde lanzadores verticales como los que se integran en sistemas de lanzamiento en tierra, buques de guerra o submarinos.
Desde finales del 2023, el Ministerio de Defensa japonés se encuentra inmerso en el desarrollo de misiles de crucero de fabricación nacional con el objetivo de rebajar la dependencia de armamento extranjero.
En cuanto al cronograma, ATLA no ha publicado información sobre los tiempos que se manejan en Tokio para esta nueva arma. El trabajo de Kawasaki y el Ministerio de Defensa del país asiático pasa ahora por una fase de validación tecnológica que irá cristalizando en una versión de producción del misil.
Se trata de un desarrollo muy complejo, por lo que no se espera que entre en servicio antes del comienzo de la década de los 2030.
Alternativa al Tomahawk
Mientras todo este proceso de desarrollo continúa, Japón envió a finales del pasado septiembre uno de sus buques de guerra a Estados Unidos para equiparlo con misiles Tomahawk.
El buque Cape St. George de Estados Unidos lanzando un misil Tomahawk US Navy
Esta integración forma parte de un proceso más amplio por el que Tokio adquirió 400 unidades de este modelo de munición a principios del año 2024.
Se trató de un movimiento muy controvertido en la región, con China criticando a Japón por romper su "constitución pacifista" rubricada después de la Segunda Guerra Mundial.
Desde el otro lado del mar de la China Oriental, Tokio aludió únicamente a cuestiones defensivas, aunque realmente los Tomahawk son misiles diseñados específicamente para ejecutar ataques y se encuadrarían dentro de un sistema de disuasión.
“Las acciones de Estados Unidos y Japón exacerban el impulso de una carrera armamentista, afectan la paz y la estabilidad en la región, perturban gravemente el equilibrio estratégico y la estabilidad global y socavan el orden internacional”, dijeron entonces en el Ministerio de Exteriores de Pekín.