Un avión Il-20 de Rusia
Moscú tantea las defensas de Tokio con el despliegue de bombarderos Tu-95, aviones espía y cazas en el mar del Japón
El Gobierno nipón ha denunciado al menos tres incursiones de aeronaves del Kremlin en las proximidades de su territorio en menos de una semana.
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El Ministerio de Defensa japonés ha expresado su preocupación por el incremento de la actividad aérea rusa cerca de su territorio. En las últimas semanas, Moscú ha intensificado los vuelos de reconocimiento y patrullas estratégicas sobre el mar del Japón, empleando una combinación de aviones espía, cazas y bombarderos de largo alcance.
Según las autoridades japonesas, los incidentes más recientes confirman un patrón de provocación y reconocimiento destinado a evaluar las defensas y la capacidad de respuesta de Tokio.
El ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, ha asegurado que la Fuerza Aérea de Autodefensa de Japón (ASDF) desplegó aviones de combate para interceptar un aparato ruso de inteligencia Il-20, que realizó vuelos de vigilancia cerca de las regiones occidentales del país.
La aeronave del Kremlin, especializada en recopilación electrónica, se adentró en el mar del Japón y voló hacia el suroeste antes de cambiar de rumbo frente a la costa de Kioto y regresar al continente. De acuerdo con el comunicado del Estado Mayor Conjunto japonés, este episodio ocurrió la tarde del pasado viernes.
No se trató, sin embargo, de un hecho aislado: este lunes, tres días después del suceso reportado por Koizumi, otro Il-20 fue detectado sobrevolando el mar de Ojotsk y el océano Pacífico, llegando a aproximarse a la costa de Fukushima antes de retomar rumbo norte.
Un IL-20 ruso
En ambos casos, la ASDF empleó unidades de su Fuerza de Defensa Aérea del Norte, que identificaron y escoltaron a la aeronave hasta que abandonó el espacio aéreo internacional próximo a Japón.
El ministro japonés ha asegurado que el objetivo del Il-20 era recopilar emisiones electrónicas de los radares terrestres, aviones y buques japoneses.
Este tipo de información, conocida como inteligencia de señales (SIGINT), permite a las Fuerzas Armadas rusas evaluar el alcance, la capacidad de detección y las frecuencias operativas de los sistemas de defensa aéreos nipones.
El Il-20M, basado en el fuselaje del transporte militar An-12, es uno de los aviones de vigilancia más avanzados del arsenal ruso. Equipado con radares de visión lateral, sensores infrarrojos, antenas pasivas y sistemas de inteligencia de comunicaciones, puede realizar un mapa detallado de las redes de defensa enemigas sin necesidad de violar su espacio aéreo.
Bombarderos Tu-95
Los vuelos de los Il-20M han sido posteriores a una ronda de patrullas estratégicas emprendidas por bombarderos rusos Tu-95MS. Estos aparatos, pertenecientes a la llamada “aviación de largo alcance”, forman parte de la tríada nuclear rusa.
Su misión, según Moscú, es patrullar "las aguas neutrales del Ártico, el Atlántico Norte, el Pacífico y el mar del Japón", en "estricto cumplimiento" de las normas internacionales. El último vuelo de estas aeronaves próximo a territorio japonés duró más de 11 horas y fue descrito por el Kremlin como un ejercicio rutinario.
Bombardero Tu-95 de Rusia
No obstante, desde Tokio se ha interpretado como una maniobra de presión destinada a poner a prueba la reacción de las fuerzas japonesas y a enviar un mensaje político en un momento de alta tensión regional.
De acuerdo con el Estado Mayor japonés, el pasado miércoles 21, se detectó un despliegue simultáneo de bombarderos Tu-95 y cazas rusos Su-35S y Su-30SM que realizaron varias rutas de aproximación, girando frente a las prefecturas de Shimane e Ishikawa antes de regresar al continente.
Aunque el Ministerio de Defensa japonés no ha confirmado qué unidades participaron en las interceptaciones, todo apunta a que fueron los cazas F-15J, la columna vertebral de la defensa aérea japonesa desde la Guerra Fría, los encargados de responder.
Japón cuenta con unos 220 de estos aparatos, muchos de ellos fabricados localmente bajo licencia de EEUU. Sin embargo, la ralentización de sus programas de modernización ha generado inquietud sobre su capacidad para enfrentar a aeronaves rusas y chinas más modernas.
Incursiones rusas y chinas
Rusia lleva años desarrollando en la región del Asia-Pacífico una política de proyección militar que a menudo coordina con China. Ambas potencias han realizado patrullas conjuntas de bombarderos de largo alcance.
Estas maniobras conjuntas, que suelen sobrevolar el mar del Japón, el mar de China Oriental y el océano Pacífico, son interpretadas por Tokio como una demostración de fuerza y una advertencia geopolítica en sus fronteras.
Caza F-15 de Japón
Datos publicados por el Gobierno japonés muestran que, entre abril y diciembre de 2025, aeronaves de la ASDF desplegaron un total de 448 veces en respuesta a incursiones o aproximaciones de aeronaves militares extranjeras.
De esas intercepciones, el 68% involucró aviones chinos y el 29% aeronaves rusas, lo que confirma que Moscú mantiene un papel destacado entre los principales desafíos de defensa aérea de Japón. Aunque la cifra es ligeramente inferior a los 521 incidentes del mismo período en 2024, refleja un ritmo operativo elevado y sostenido.
La región suroeste, que incluye las islas Ryukyu y la prefectura de Okinawa, sigue siendo la más activa, con 287 intercepciones registradas durante el período.
Además, Tokio ha destacado el creciente uso de la aviación embarcada por parte de China: se documentaron alrededor de 260 despegues y aterrizajes de cazas J-15 desde portaaviones chinos sobre el Pacífico.
Este aumento de la actividad china, combinado con los vuelos rusos, plantea un panorama de presión constante sobre las defensas japonesas y obliga a Japón a mantener un nivel elevado de alerta.