El enviado especial de la ONU, De Mistura y el negociador de la oposición Nasr al-Hariri.

El enviado especial de la ONU, De Mistura y el negociador de la oposición Nasr al-Hariri.

Oriente Próximo Conflicto

Proceso de paz en Siria: los actores clave en la mesa de negociaciones

Esta semana, en Ginebra, empieza una nueva ronda de conversaciones para intentar alcanzar una solución al conflicto sirio. 

Una nueva ronda de conversaciones para resolver el conflicto de siete años en Siria comienza esta semana en Ginebra después de una serie de éxitos militares para las fuerzas gubernamentales reforzadas por una intervención rusa.

Las conversaciones de paz previas en Ginebra no han logrado los resultados deseados por la ONU, pero los recientes éxitos de Siria en el campo de batalla podrían desencadenar la mayor barrera hasta el momento: los pedidos de dimisión del presidente Bashar al-Asad por parte de la oposición.

Después de que la oposición anunciara un comité de negociación unificado, y mientras Rusia y Turquía presionan para llegar a un acuerdo, estos son los principales actores en las conversaciones.

El régimen sirio

Desde el inicio de las negociaciones sobre la crisis siria en Ginebra en 2014, el régimen sirio ha estado representado por una delegación de figuras políticas, incluido su principal negociador y representante de la ONU, Bashar al-Jaafari.

En esta nueva ronda de conversaciones, el gobierno se encuentra quizás en su posición más sólida sobre el terreno, por los avances posibles gracias a una intervención militar rusa que comenzó en 2015.

El gobierno ahora posee el 55% del país, el territorio donde vive la mayoría de la población, y ha logrado éxitos tanto contra los rebeldes como contra el Estado Islámico.

La delegación del gobierno siempre ha rechazado las peticiones de la oposición para que Asad se marchara, diciendo que los sirios deberían decidir el futuro del líder en las urnas, y no durante las negociaciones.

En su lugar, proponen discusiones sobre una revisión de la constitución, elecciones parlamentarias, y un gobierno "ampliado" que preserve la infraestructura central del régimen.

Hasta ahora, el régimen se ha negado a sentarse en la misma mesa que la oposición, apellidando a algunos de sus miembros de "terroristas" o diciendo que están demasiado divididos entre sí como para representar una de las partes negociadoras.

La ventaja del gobierno sobre el terreno hace que sea improbable que lleguen a estas últimas conversaciones en un estado de ánimo propicio al acuerdo. Los representantes del régimen no llegaron a tiempo de asistir a la apertura de las conversaciones el martes, pero la ONU informa que asistirán el miércoles.

La oposición

Durante los últimos dos años, la oposición ha estado representada principalmente en Ginebra por el Alto Comité de Negociaciones (HNC), que incluye a la coalición nacional opositora, así como a representantes de grupos armados rebeldes.

Formado en diciembre de 2015 en Riyadh, el HNC siempre ha insistido en que Asad debe renunciar al comienzo de cualquier período de transición, con un órgano ejecutivo formado para supervisar las siguientes etapas.

Respaldada por Arabia Saudita y los Estados Unidos, la HNC se presenta como el único representante político legítimo de la oposición siria.

Sin embargo, otros grupos de oposición han participado en conversaciones por separado, incluidos los llamados Grupos de El Cairo y Moscú, que la HNC acusa de seguir una línea más conciliadora sobre el futuro de Asad.

Este mes, los diferentes sectores de la oposición se reunieron en Arabia Saudita para formar una nueva delegación para asistir a las próximas conversaciones de Ginebra. Por primera vez, acordaron la formación de un comité unificado de 36 miembros de todos los grupos opositores.

Ocho de los miembros son de la Coalición Nacional, cuatro pertenecen al Grupo de El Cairo y al Grupo de Moscú y hay otros siete representantes de los rebeldes. Los independientes y otros grupos de la oposición ocupan trece otros lugares.

Nasr al-Hariri, quien se desempeñó como negociador de la oposición en rondas de conversaciones previas, continuará con ese rol. La declaración fundacional del comité dice que está dispuesta a negociar directamente con el régimen, aunque sigue pidiendo la partida de Asad.

Staffan de Mistura

El enviado especial de la ONU sobre la crisis siria, Staffan de Mistura, es un diplomático experimentado que dice sufrir de "optimismo crónico" pese a la complejidad del conflicto sirio. Ciudadano suizo-italiano, De Mistura está al frente de la denominada "misión imposible", como la pellidó el entonces Secretario General Ban Ki-moon en julio de 2014.

Desde 2016, ha presidido siete rondas de conversaciones en Ginebra, siguiendo los pasos de otros dos diplomáticos veteranos, como el argelino Lakhdar Brahimi y Kofi Annan, quienes renunciaron tras no haber logrado avanzar.

En ocasiones, ha llamado la atención con sus ideas y pronunciamientos poco ortodoxos, que incluyen ofrecer, en 2016, escoltar personalmente a yihadistas de la sitiada Alepo para aliviar la crisis allí.

Actores externos

Pese a que Rusia no tiene asiento en las negociaciones de Ginebra, Moscú está llevando a cabo conversaciones paralelas con Ankara y Teherán para buscar una solución para el conflicto.

Después de reunirse con sus homólogos turcos e iraníes la semana pasada, Putín anunciaba que se había llegado a "una nueva fase que abre la posibilidad de iniciar un verdadero proceso de acuerdo político" y enfatizaba la necesidad de "terminar las negociaciones dentro de las conversaciones de Ginebra".

"Serán los sirios los que decidirán su futuro. Está claro que el proceso no será fácil y que exigirá compromisos y concesiones por todas las partes, incluido el Gobierno Sirio", ha señalado el mandatario ruso.

Rusia necesita el acuerdo con EEUU para lograr un proceso de paz en Siria pero los dos países han mantenido serias diferencias sobre la posguerra y el papel de Irán, una vez que Washington no quiere que Teherán expanda su influencia ni ostente “ningún tipo de liderazgo” en la zona. Además, el Kremlin insiste en incluir a Al-Asad en la resolución del conflicto, complicando así un acuerdo internacional con las potencias occidentales, que rechazan al presidente sirio. Moscú insiste en que el dictador está dispuesto a iniciar un “proceso político, una reforma constitucional y las elecciones presidenciales y parlamentarias”, tal y como comunicó a Trump.