Imagen aérea de la destrucción de la mezquita distribuida por el Ejército de Irak

Imagen aérea de la destrucción de la mezquita distribuida por el Ejército de Irak Reuters

Oriente Próximo Guerra contra el terrorismo

El Estado Islámico acorralado en Mosul, su último bastión en Irak

El primer ministro iraquí augura que la liberación total de la ciudad, controlada durante tres años por el grupo terrorista, llegará "en cuestión de días". 

Las fuerzas iraquíes y la coalición internacional liderada por EEUU no podrán hacerse la foto de la reconquista en la Gran Mezquita de Al Nuri en Mosul. El templo, cargado de simbolismo por ser el lugar desde donde el líder del grupo terrorista proclamó el califato en 2014, ha desaparecido del mapa.

“La detonación de Al Nuri es una declaración oficial de su derrota”, ha proclamado el primer ministro iraquí Haudar Al Abadi después de que el Estado Islámico (EI) decidiera hacer saltar por los aires la mezquita y acusar de su destrucción a las fuerzas de la coalición. De hecho, Al Abadi ha ido horas después mucho más lejos en sus pronósticos. “En cuestión de días anunciaremos la liberación total de la ciudad”, ha asegurado a última hora de este jueves.

“El ISIS está llevando a cabo ataque espectaculares contra lugares simbólicos para desviar la atención y en previsión de que termine la operación de reconquista. Las fuerzas de seguridad iraquíes (ISF) han recuperado hasta 12 vecindarios en el noroeste de Mosul, estrechando el cerco ante las posiciones del autodenominado califato en la zona vieja de la ciudad”, explica en un informe el Institute for the Study of War.

Los militantes del Estado Islámico en Mosul, ciudad que controlan desde 2014, están día tras día más acorralados. El avance de las tropas iraquíes, que estaban a tan sólo 50 metros de la mezquita cuando fue destruida, es una de las principales razones de su desaparición. “La han volado porque no querían que el lugar donde Al Baghdadi proclamó el califato se convirtiera en un símbolo de la victoria de los militares de Irak”, analiza el exasesor gubernamental Hisham al-Hashimi para el diario The Guardian.

A pesar de la aparente inminencia de la caída del último bastión del Estado Islámico en Irak, Joseph Martin, comandante general de la coalición internacional que lucha contra el grupo yihadista, ha pedido este jueves prudencia: “La batalla por la liberación de Mosul todavía no ha finalizado, pero seguimos concentrados en ayudar a las fuerzas iraquíes para lograr este objetivo.

“Este brutal crimen contra la población de Mosul justifica que esta brutal organización debe ser aniquilada”, ha defendido Martin a través de un comunicado del Mando Central del Ejército de EEUU (CENTCOM).

No hay cifras oficiales del número de víctimas que podría haber dejado este ‘autoataque’ de los terroristas del Estado Islámico, pero la densidad de población en la zona donde desde el siglo XII se levantaba la histórica mezquita, hacen temer lo peor.

Más de 100.000 atrapados


El Institute for the Study of War (ISW) calcula que más de 100.000 civiles permanecen atrapados en las áreas de Mosul que todavía controla el Estado Islámico. “Se trata de devastar la infraestructura de la ciudad iraquí para socavar la moral de las tropas y restar valor a la futura liberación de este enclave”, explican desde este think tank especializado en asuntos bélicos.

Las tropas iraquíes han creado rutas de evacuación para permitir la huida de la población pero los yihadistas se emplean a fondo para disparar o ejecutar a cualquier civil que intente escapar.

La orografía del laberíntico casco antiguo de Mosul está permitiendo la resistencia de los últimos yihadistas de Mosul, una ciudad destrozada por más de tres años de ocupación.

El icónico minarete y la mezquita se suman a la larga lista de patrimonio en ruinas que deja a su paso el Estado Islámico. Corrieron la misma suerte el castillo medieval Ide Bashtabla, el mausoleo del profeta Jonás e incontables piezas del museo de la ciudad.

Imagen del minarete de la mezquita antes y después del ataque

Imagen del minarete de la mezquita antes y después del ataque Reuters

Las imágenes que llegan desde la ciudad iraquí muestran la caída del templo y su minarete de 45 metros como una suerte de demolición controlada. Para añadir más simbolismo, el ataque se produce durante el período más sagrado del mes del Ramadán, los últimos 10 días. Además, Rusia sigue alimentando los rumores sobre la posible muerte del líder del Estado Islámico tras un bombardeo el pasado mes de mayo en Raqa, Siria. El Ministerio de Exteriores del Kremlin dice ahora que es "muy probable" que Abu Bkr Al Baghdadi esté muerto.