Los ultranacionalistas israelíes cocinan a escasos metros de la prisión.

Los ultranacionalistas israelíes cocinan a escasos metros de la prisión. Partido de Unión Nacional FB

Oriente Próximo

Brochetas de pollo para quebrar a los presos palestinos en huelga de hambre

Ultranacionalistas israelíes organizan una barbacoa frente a la prisión de Ofer para desafiar a cientos de huelguistas.   

Ana Garralda/ Jerusalén

Unos 40 miembros de las juventudes del derechista Partido de Unidad Nacional celebraron este jueves una parrillada frente al principal centro penitenciario israelí en Cisjordania con el objetivo de quebrantar la determinación de los presos palestinos que se encuentran en huelga de hambre indefinida desde el pasado día 17 para exigir mejores condiciones.

Para ello, de forma simbólica, colocaron sus parrillas a unos 50 metros de los muros de la cárcel y se pusieron a asar brochetas de pollo y los tradicionales kebab (albóndigas de carne especiada). Para ser más eficaces, incluso colocaron varios ventiladores detrás de las parrillas para así dirigir mejor la trayectoria del humo y asegurarse de que el aroma del asado llegaba hasta la pituitaria de los presos.

“Ha llegado la hora de que dejemos de escuchar a los huelguistas y de que les mostremos que no vamos a rendirnos ante sus demandas”, señaló su secretario general, Ofir Sofer, antes de comenzar el acto.

Además, Sofer sugirió al Gobierno que “lo que tiene que hacer es empeorar más todavía las condiciones penitenciarias de los terroristas palestinos” y también “trabajar con ahínco para liberar a los soldados Goldin y Shaul (caídos durante la Operación “Margen Protector” contra la Franja de Gaza en verano de 2014 y cuyos cadáveres obran en manos de Hamás), que lucharon por todos nosotros”.

Cuando faltan pocos meses para que se cumplan tres años de la tercera guerra de Gaza, la presión por parte de las familias de los dos soldados caídos en acto de servicio va en aumento.

La jornada anterior la madre de Hadar Goldin mantuvo una enconada discusión con el primer ministro, Benjamín Netanyahu, en el marco de una comisión parlamentaria a la que fue invitada y le acusó de no estar haciendo lo suficiente para lograr la repatriación del cadáver de su hijo. Obviamente para conseguirlo Netanyahu tendría que hacer algún gesto hacia los presos palestinos, lo que luego le pasaría la correspondiente factura política.

“Decidimos hacer algo para mostrarle a la sociedad israelí que aunque hayan comenzado una huelga de hambre para solicitar una mejora de sus condiciones penitenciarias, éstas ya son bastante buenas”, comenta Ofer Inbar, portavoz del Partido de Unidad Nacional.

“Les tratan bien, les alimentan mejor e incluso pueden estudiar…desafortunadamente no se vive nada mal en las cárceles israelíes”, añade con cierto sarcasmo.

De acuerdo con Inbar, “la parrillada tenía como objetivo llamar la atención y pedirle al primer ministro que no ceda ante el chantaje de los terroristas”, en relación a las demandas del millar de presos palestinos que recientemente se declararon en huelga de hambre.

Según Inbar, experto en relaciones públicas que trabaja para una empresa de comunicación que presta sus servicios no sólo al Partido de Unidad Nacional sino también a otras entidades políticas como el Ayuntamiento de Jerusalén, el objetivo ulterior de sus actividades consiste en quebrantar la voluntad de los presos.

Entre ellos, singulariza al ex secretario general de Al Fatah (partido que vertebra la OLP y la Autoridad Palestina) Maruán Barguti, que lidera la iniciativa de la huelga de hambre.

Demandas de los presos palestinos

Como es lógico, la celebración de la barbacoa no ha sentado nada bien a los palestinos. Para el portavoz de la OLP Xavier Abu Eid, esta acción es muestra “de la bancarrota moral de aquellos que apoyan la negación sistemática de los derechos de nuestro pueblo”.

Según Abu Eid se trata de “actos y comentarios propios de gente racista que cree en el apartheid y practica la violación sistemática de los derechos humanos y del derecho internacional”.

En opinión de este palestino de origen chileno que trabaja en la Unidad de Apoyo a las Negociaciones de la OLP en Ramala, la sociedad israelí carece de sensibilidad por los problemas de los presos palestinos. “Hasta el momento nadie en Israel ha tenido la voluntad de cumplir lo que el derecho internacional establece frente a presos políticos palestinos, pues si no fuese así, ya habría habido una investigación preliminar por parte de la Corte Penal Internacional”, asegura.

En estos momentos hay unos 6.000 presos palestinos detenidos en cárceles israelíes, entre ellos 57 mujeres, 300 menores de 18 años y 13 diputados del Consejo Legislativo (Parlamento interino), según datos de la Organización para la Liberación de Palestina.

Desde el punto de vista de sus afiliaciones políticas casi la mitad del colectivo está ligada a Al Fatah y, en menor número, también hay un contingente importante de presos vinculados al movimiento islamista Hamás, al que pertenecen la mayoría de los diputados detenidos.

Brochetas y albóndigas especiadas constituyen el menú de la barbacoa.

Brochetas y albóndigas especiadas constituyen el menú de la barbacoa. Partido de Unión Nacional FB

Igualmente algunas decenas de miembros del Frente Popular para la Liberación de Palestina (PFLP), de carácter marxista, entre los que destaca su ex secretario general Ahmed Sa'adat, condenado por diseñar el asesinato del ex ministro de Turismo israelí Rehavam Ze'evi en 2001.

Las exigencias de los huelguistas se basan en la restitución de algunos derechos revocados durante los últimos años. Entre ellos, las visitas por parte de familiares, que han sido desaconsejadas por parte del Shabak (servicio de seguridad interior); el incremento de visitas por parte del Comité Internacional de la Cruz Roja, que solían ser quincenales y ahora son mensuales; el acceso a educación universitaria y a más materiales didácticos; y la comunicación con sus familiares y amigos (dado que sus visitas están restringidas) a través de cabinas de teléfonos públicos a instalar en cada ala de las prisiones o bien de telefonía móvil.

Desde el punto de vista del ministro de Seguridad Pública israelí –al cargo de la Policía Nacional y del Servicio de Instituciones Penitenciarias– Gilad Erdan, se trataría de privilegios que no deberían ser restituidos. Según Erdan la huelga de hambre estaría motivada no tanto por las malas condiciones penitenciarias, sino por cuestiones de política interna palestina. En su opinión se trataría de una maniobra para promocionar al ex secretario general de Al Fatah en Cisjordania, Maruán Barguti.

La figura de Maruán Barguti

La huelga de hambre de más de un millar de presos, a los que se espera se vayan uniendo más a lo largo de los próximos días, está siendo liderada por el controvertido dirigente de Al Fatah Maruán Barguti, al que la mayoría de los israelíes consideran como un terrorista. Para muchos palestinos es, en cambio, el único político vivo capaz de suceder a Yaser Arafat. De hecho, Barguti –que fue condenado a cinco cadenas perpetuas en 2004 por delitos relacionados con terrorismo– quedó en primer lugar en las últimas elecciones al Comité Central de Al Fatah, a pesar de estar en la cárcel.

Fluido en el manejo del hebreo y del inglés, Barguti se impuso ante otros candidatos de gran peso político, como por ejemplo el ex director del Servicio de Seguridad Preventiva en los tiempos de Yasser Arafat y actual responsable de la Federación Palestina de Fútbol y del Comité Olímpico Palestino, Yibril Rayub, cuya lista quedó en segundo lugar.

Según todas las encuestas de opinión, si a día de hoy se celebraran unas elecciones libres en Palestina, el líder encarcelado de Al Fatah sería el más votado para suceder al octogenario Mahmoud Abbas al frente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).