El presidente ruso, Vladímir Putin, y el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, en una de sus últimas reuniones.

El presidente ruso, Vladímir Putin, y el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, en una de sus últimas reuniones. Bernadett Szabo Reuters

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El doble juego de Hungría: Orbán se defiende ante la UE ejerciendo de 'caballo de Troya' para Putin

El referéndum para romper la política de sanciones a Moscú amenaza la unidad europea y le sirve de carta negociadora frente a Bruselas.

3 octubre, 2022 02:40
Bruselas

El primer ministro de Hungría, el ultranacionalista Viktor Orbán, cree haber encontrado una jugada maestra ante la Unión Europea. Si en 2021 ya trató de evitar que los fondos de recuperación estuviesen condicionados al cumplimiento de las normas del Estado de derecho, ahora trata de minar la unidad de los Veintisiete contra la guerra de invasión rusa en Ucrania.

La semana pasada, el "autócrata" húngaro anunció la convocatoria de un referéndum en su país para que los ciudadanos decidan si están de acuerdo con la política de sanciones de la UE al régimen de Vladímir Putin. "Nadie convoca una consulta popular si no cuenta con ganarla", apunta Josep Piqué en conversación con este periódico, "y más en este caso".

¿A qué se refiere el exministro español de Exteriores? Señala Piqué el doble juego que se esconde detrás de este movimiento del líder populista húngaro.

Las sanciones a Rusia -esta semana, la Comisión propuso el séptimo paquete, casi prácticamente uno por mes desde el inicio de la invasión, el 24 de febrero- forman parte del enorme conjunto de decisiones que deben pasar por el Consejo. Es decir, por los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión. Y ahí Orbán puede, por tanto, ejercer una especia de "derecho de veto".

Por otro lado, el Gobierno que lidera está inmerso en su propio procedimiento de sanción, impulsado por el Parlamento y la Comisión Europea, a causa de la deriva autocrática del régimen.

Sanciones a Budapest

"Desde hace años, Orbán ha ido minando la separación de poderes, la libertad de prensa. Ha perseguido a opositores, ha atacado a las ONG y ha impulsado leyes que reducen los derechos fundamentales de manera sistemática", explica Juan Fernando López Aguilar, presidente de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior del Parlamento Europeo (LIBE), la más poderosa de la Eurocámara.

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Como consecuencia, la Comisión ha aplicado la condicionalidad de los fondos Next Generation EU y Hungría no recibirá más financiación hasta que se avenga a los requerimientos para que "cumpla con los principios y valores" de la UE.

Hace ya meses que se activó el artículo 7 del Tratado, ése que permite suspender el derecho de voto a un país en el Consejo. Pero, de nuevo, para confirmar ese castigo -el más grave al que se puede someter a un Estado miembro- hace falta unanimidad del resto de líderes. Y Polonia, otro Gobierno "en una seria deriva autocrática", y también sometido a sanciones por ello, recuerda el también exministro de Justicia, se alió con Hungría.

"Los tratados no prevén la expulsión de un Estado miembro", prosigue el ministro popular de Exteriores, "pero antes o después, la Unión debe dar una respuesta firme a Orbán, porque está actuando como un caballo de Troya".

Y es que la relación histórica y étnica de Hungría con Rusia siempre supuso un desafío para la UE. Y precisamente fue ésa una de las razones que animaron a su integración, las mismas que se esgrimen hoy para impulsar las de los países que restan de la antigua Yugoslavia e, incluso, la que reivindica Ucrania: mejor estar del lado de las democracias liberales que bajo el área de influencia de la Rusia de Putin.

José Manuel Albares y el exministro de Exteriores Josep Piqué, debaten con el ucraniano Dmitro Kuleba, en el Foro La Toja.

José Manuel Albares y el exministro de Exteriores Josep Piqué, debaten con el ucraniano Dmitro Kuleba, en el Foro La Toja. E.E.

Dmitro Kuleba, titular de Exteriores de Kiev, lo recordó este mismo jueves en el Foro La Toja, en un debate con José Manuel Albares, dirigido por Piqué… y ante Josep Borrell, el Alto Representante de la UE.

"Democracia iliberal"

La jugada (pretendidamente) maestra de Orbán es, más bien, "una carta negociadora" para defenderse de sus propias sanciones, en opinión de José Ramón Bauzá, miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores en el Parlamento Europeo, y que este fin de semana se encuentra de misión humanitaria en Ucrania para entregar material sanitario y de emergencia.

El líder húngaro quiere el dinero de Bruselas, y no renunciar a su "relación especial" con Putin. Hoy va perdiendo la batalla en lo primero, pero se mantiene firme en lo segundo. Y cree que, en todo caso, saldrá ganando: o se le quitan sus sanciones o se rompe la unidad europea en las que afectan a su "amigo" de Moscú.

Orbán gobierna lo que él mismo ha llegado a definir, sin complejos, como una "democracia iliberal". Hace menos de dos meses, su ministro de Exteriores, Péter Szijjártó, visitó Moscú para negociar un nuevo contrato de suministro de gas.

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"Eso ya es un desafío a la unidad europea, eso es saltarse las reglas de la UE, porque las sanciones y el embargo a las importaciones de combustibles fósiles rusos son de la Unión, de toda la Unión, de los Veintisiete", recuerda Bauzá. Pero el anuncio de este referéndum coloca a Budapest ya en frontal desafío a Bruselas. "Y la unidad es nuestra mejor arma".

En la rueda de prensa en la que Borrell anunció el nuevo paquete de sanciones, respuesta a la "gran escalada" en la guerra que supone la movilización de 300.000 reservistas y -sobre todo- la anexión de las autoproclamadas "repúblicas populares" de Donetsk y Lugansk y de las regiones de Jersón y Zaporiyia, el Alto Representante insistió en que "Rusia no puede ganar esta guerra", y en que la UE continuará "apoyando a Ucrania con unidad y el tiempo que haga falta" hasta que se logre ese objetivo.

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Sin embargo, si Moscú corta el gas selectivamente a los estados miembros, mientras sigue suministrándoselo a buen precio a Hungría; si Budapest no cumple con los principios y valores del Tratado de la UE; y mientras Bruselas le corta la financiación y mantiene su amenaza de retirarle el derecho de voto... y la reacción de Orbán es ponerse del lado de Putin, esa unidad estaría muerta.

A no ser, claro, que las instituciones europeas ablanden su defensa de los derechos, las libertades y la democracia en Hungría. Pero eso, en opinión de los expertos consultados, es renunciar al cimiento principal de la Unión, el Estado de derecho. O sea, tanto como cerrar los ojos mientras el caballo de Troya de las autocracias abre sus compuertas.