Sánchez conversa con Tusk en presencia de Merkel durante un Consejo Europeo

Sánchez conversa con Tusk en presencia de Merkel durante un Consejo Europeo UE

Europa Cumbre de Sibiu

La victoria de Sánchez el 28-A redobla su influencia en el reparto de altos cargos de la UE

En Bruselas creen que Borrell es un hombre del pasado y que España tendría más opciones de conseguir un puesto importante si presenta a una mujer.

Sibiu (enviado especial)

"Pedro Sánchez es ahora el socialista más importante en Europa, el hombre fuerte al que los demás van a escuchar", sostiene un diplomático europeo. Su "victoria clara" en las elecciones del 28 de abril ha convertido al presidente del Gobierno en el referente de los socialdemócratas europeos y redobla su influencia en el reparto de altos cargos de la UE para la próxima legislatura, que empieza a discutirse en la cumbre extraordinaria que se celebra este jueves en Sibiu. Los líderes europeos se reúnen en esta ciudad rumana coincidiendo con el día de Europa con el objetivo de fijar el rumbo de la Unión tras el brexit.

En círculos comunitarios creen no obstante que el candidato de Sánchez a las elecciones europeas, Josep Borrell, es un hombre del pasado y que el Gobierno español tendría más opciones de lograr un puesto importante en la UE si presenta a una mujer de alto nivel, según las fuentes consultadas. En Bruselas se menciona el nombre de la ministra de Economía, Nadia Calviño, que ya fue directora de Presupuestos de la Comisión. Su principal hándicap es que se la ve más como alta funcionaria que como política. 

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, tiene previsto informar en Sibiu al resto de jefes de Estado y de Gobierno de cómo gestionará los nombramientos de la nueva cúpula de la UE tras las elecciones a la Eurocámara el 26 de mayo. Están en juego cinco cargos, que deben renovarse durante la segunda mitad del año: la presidencia de la Comisión (que ahora ocupa Jean-Claude Juncker), del Consejo Europeo (el propio Tusk), de la Eurocámara (Antonio Tajani) y del Banco Central Europeo (Mario Draghi); así como el puesto de Alto Representante para la Política Exterior (Federica Mogherini).

El ministro español de Asuntos Exteriores en funciones, Josep Borrell, en su visita a Beirut.

El ministro español de Asuntos Exteriores en funciones, Josep Borrell, en su visita a Beirut. Nabil Mounzer EFE

El reparto debe respetar una serie de equilibrios: geográfico (norte/sur, este/oeste), de tamaño (países grandes/pequeños), de género (las mujeres están infrarrepresentadas en las instituciones de la UE) y de familia política (conservadores, socialdemócratas y quizá liberales si la República en Marcha de Emmanuel Macron obtiene un buen resultado).

"Sánchez podría ejercer ahora un papel similar al que tuvo Matteo Renzi en la anterior renovación institucional de 2014", explican las fuentes consultadas. El ex primer ministro italiano acababa de obtener una contundente victoria en las anteriores elecciones a la Eurocámara, imponiéndose a los populistas del Movimiento Cinco Estrellas, y su Partido Demócrata se convirtió en el faro de los socialdemócratas europeos.

Renzi vetó el nombramiento de la entonces primera ministra danesa, la socialista Helle Thorning Schmidt, como presidenta del Consejo Europeo y logró imponer a su ministra de Exteriores, Mogherini, como jefa de la diplomacia europea pese a que acababa de ser nombrada y apenas tenía experiencia. El capital político acumulado en las elecciones europeas le permitió hacer valer su posición aunque Italia ya tenía la presidencia del BCE.

Muestra del interés que ha despertado la victoria de Sánchez el 28-A es la cargada agenda de contactos bilaterales que tiene en Sibiu. El presidente del Gobierno se reunirá con Tusk, con Macron, con la canciller Angela Merkel y con los primeros ministros de Italia, Giuseppe Conte; Holanda, Mark Rutte; y Bélgica, Charles Michel, según fuentes del palacio de la Moncloa.

"Las elecciones importan y las familias políticas importan y por eso la posición de Sánchez se ha reforzado. Es el líder del partido socialista más grande y eso claramente tiene una influencia. Si eso se traduce en poder, todavía está por ver. Es joven y nuevo en el Consejo Europeo y aún no tiene la reputación de otros", explica otro diplomático de un país nórdico.

La ministra de Economía, Nadia Calviño.

La ministra de Economía, Nadia Calviño. Efe

"Lo que está claro es que España ha superado una gran crisis económica, está liderando en inmigración, es un miembro leal de la UE y tiene el mayor partido socialdemócrata. Hay muchos factores que justificarían que España asuma un papel más relevante en la escena europea", sostiene el diplomático.

El brexit es otro de los factores que refuerza la influencia de España en la UE, tras unos "años difíciles" por la crisis económica, que obligó al ex presidente Mariano Rajoy a pedir un rescate para la banca, y por el desafío secesionista en Cataluña. Tras la salida de Reino Unido, España se convertirá de facto en el tercer mayor Estado miembro. Italia y Polonia, que también podrían reclamar esa posición, le han despejado el camino al optar por Gobiernos populistas y euroescépticos que dan la espalda a la UE.

¿Podría la falta de candidatos cualificados acabar frustrando las posibilidades de España de lograr un alto cargo en la UE? En principio, el puesto que mejor encaja con el currículum de Borrell sería el de Alto Representante para la Política Exterior, un cargo con nulo poder y escasa influencia ya que las decisiones en esta materia se adoptan por unanimidad y la voz cantante la llevan París, Berlín y hasta ahora también Londres. Nadie fuera de la burbuja bruselense conoce a Mogherini, de cuyo nombramiento se ha arrepentido incluso Renzi.

Las fuentes consultadas consideran además que Borrell es un hombre del pasado -ya fue presidente de la Eurocámara entre 2004 y 2007- cuyo perfil no se ajusta a los nuevos tiempos. "Tanto Sánchez como Macron han hecho campaña diciendo: no somos los populistas, hacemos lo que hay que hacer y queremos mostrar que esta vez es diferente. Por eso deberían presentar también a un candidato diferente, que no sea un hombre de 70 años de pelo gris procedente de los Pirineos (Borrell) o de los Alpes (el negociador del brexit, Michel Barnier, cuyo nombre suena para la Comisión), sino que por una vez sea una mujer", señala el diplomático nórdico.

"Mi consejo es que si España quiere un cargo importante, debe presentar a una mujer potente. No tendría que ser difícil, porque Sánchez tiene un Gobierno con mayoría de mujeres", asegura la otra fuente consultada. Con Calviño como candidata, España podría lograr la vicepresidencia económica de la Comisión. Pero no hay candidatos españoles claros, ni hombres ni mujeres, para la presidencia del Ejecutivo comunitario o del Consejo Europeo. 

Como muestra de su activismo recuperado en Bruselas, Sánchez ha presentado a la cumbre de Sibiu un documento con las prioridades de España para la agenda estratégica de la UE en la próxima legislatura 2019-2024. El presidente del Gobierno pone el énfasis en reforzar la dimensión social, con iniciativas como un seguro europeo de paro, una estrategia vinculante de igualdad de género o más medidas para combatir el paro juvenil. Sánchez se ha sumado además a una iniciativa promovida por Macron para reducir a cero las emisiones de efecto invernadero de aquí a 2050.

La comisaria de Competencia, Margrethe Vestager

La comisaria de Competencia, Margrethe Vestager Mauro Bottaro/CE

La intención de Tusk es convocar una cena informal de líderes europeos el martes 28 de mayo, dos días después de las elecciones europeas, con el fin de discutir los resultados y lanzar la carrera para la renovación de la cúpula de la UE. Las diferentes familias políticas han designado a sus candidatos para presidir la Comisión si ganan (Spitzenkandidaten): los populares, al alemán Manfred Weber; los socialistas, al holandés Frans Timmermans; y los liberales a un equipo en el que destaca la todopoderosa comisaria de Competencia, la danesa Margrethe Vestager

Pero los líderes europeos han dejado claro que el proceso no será automático. Alegan que les corresponde a ellos designar al sustituto de Juncker teniendo en cuenta el resultado de las elecciones europeas. Dado que no se esperan mayorías claras en la Eurocámara y los nombramientos se harán en paquete, nadie en Bruselas apuesta por Weber o por Timmermans, mientras que las posibilidades de Vestager dependen en gran medida de si Macron la apoya o no. 

El resto de candidatos son una incógnita y no empezarán a declararse hasta después de las europeas. El que está haciendo campaña de manera más activa es Barnier, que como negociador del brexit se ha ganado la confianza tanto de los líderes europeos como de la Eurocámara. También suenan tanto para la Comisión como para el Consejo Merkel o Rutte, aunque los dos se han autodescartado. La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, la francesa Christine Lagarde, es una candidata eterna a todos los cargos. Pero lo más probable es que uno o varios de los elegidos sean una sorpresa.

En 2014, la renovación de la cúpula de la UE costó tres cumbres. Tusk quiere ahora pisar el acelerador y resolverlo en el Consejo Europeo del 20 y 21 de junio. Además, propondrá que la decisión se adopte por mayoría cualificada, de manera que ningún país pueda bloquear. Algo que ya ocurrió la pasada legislatura: Juncker fue elegido con la oposición del ex primer ministro británico, David Cameron, y del húngaro Viktor Orbán. A la renovación de Tusk se opuso el Gobierno euroescéptico polaco de Ley y Justicia. Y en el nombramiento de Mogherini se abstuvo Lituania por considerarla demasiado prorrusa.