May ha viajado de improviso a Estrasburgo para sellar el pacto con Juncker

May ha viajado de improviso a Estrasburgo para sellar el pacto con Juncker Vincent Kessler/Reuters

Europa

Juncker y May escenifican un pacto de mínimos para salvar el voto del 'brexit'

El presidente de la Comisión avisa de que no habrá una "tercera oportunidad" si el Parlamento británico rechaza este martes el acuerdo.

Bruselas

En el tiempo de descuento, llegó por fin la fumata blanca. La primera ministra británica, Theresa May, y el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, han escenificado un acuerdo de mínimos sobre el brexit en un último intento desesperado de salvar la segunda votación que tendrá lugar este martes en el Parlamento británico. Una representación que ha incluido un viaje improvisado de May a Estrasburgo y un maratón final de negociaciones hasta medianoche.

A Bruselas le interesa ayudar a May a que se apruebe su acuerdo del brexit porque las alternativas son mucho peores: o un brexit caótico el 29 de marzo cuyo impacto económico negativo dañaría también a la UE o una prolongación de la agonía de las negociaciones que agrava la incertidumbre. Por eso Juncker y el negociador comunitario, Michel Barnier, no han ahorrado esfuerzos ni reuniones con May y su equipo en los últimos días para negociar garantías adicionales e intentar convencer así al Parlamento británico.

Sin embargo, el resultado no cambia ni una coma del Acuerdo de Retirada que el Gobierno británico y la UE firmaron a finales de noviembre. Tampoco altera la salvaguarda para evitar una frontera física entre Irlanda e Irlanda del Norte en cualquier escenario. Esta salvaguarda es la principal preocupación de los conservadores euroescépticos más radicales, que temen que atrape a Reino Unido en una unión aduanera permanente con la UE que impida a Londres desarrollar una política comercial independiente. Por eso pedían un límite temporal o una cláusula unilateral de salida.

Pero en sus negociaciones con la UE, May no ha logrado ni una cosa ni la otra. Y ha acabado conformándose con una simple declaración interpretativa, eso sí, jurídicamente vinculante. En ella, las dos partes reafirman que la salvaguarda irlandesa es una póliza de seguros, que su intención es que nunca se use y que si finalmente se activa "nunca será una trampa" para Reino Unido. Si Londres demuestra que Bruselas está actuando de mala fe en las negociaciones de un acuerdo comercial para sustituir a la salvaguarda, podrá recurrir a un mecanismo de arbitraje para salirse. 

No habrá una tercera oportunidad

La principal novedad del acuerdo de mínimos es que incluye además una declaración unilateral de Reino Unido en la que éste se arroga la potestad de abandonar la salvaguarda irlandesa si se rompen las negociaciones comerciales con Bruselas. La UE no comparte esta interpretación, pero tampoco ha presentado objeciones. Finalmente, las dos partes se comprometen a hacer todo lo posible para encontrar alternativas a la salvaguarda irlandesa, por ejemplo soluciones tecnológicas para evitar la frontera física, de aquí a 2020.

"Este acuerdo complementa el Acuerdo de Retirada sin reabrirlo", ha dicho Juncker en rueda de prensa desde Estrasburgo. A su lado, la primera ministra británica insistía en que el pacto incluye "cambios jurídicamente vinculantes como ha pedido el Parlamento".

¿Será suficiente para convencer a los euroescépticos más recalcitrantes? En la primera votación celebrada en enero, el Acuerdo de Retirada fue tumbado en Westminster por una diferencia récord de 230 votos. "Ahora es el momento de unirnos para aprobar este acuerdo mejorado del brexit y cumplir las instrucciones de los ciudadanos británicos", ha pedido May.

Por su parte, el presidente de la Comisión ha querido dejar claro que la UE no hará ninguna concesión más si el Parlamento británico vuelve a rechazar el acuerdo. "No habrá una tercera oportunidad. No habrá más interpretaciones de las interpretaciones ni más garantías sobre las garantías si la votación de mañana fracasa", sostiene Juncker. "No habrá nuevas negociaciones. Esto es lo que hay", ha zanjado cuando se le ha vuelto a preguntar.

"Seamos totalmente claros sobre las alternativas: es este acuerdo o puede que el brexit no se produzca nunca", avisa el presidente de la Comisión en un mensaje dirigido a los euroescépticos. "Frente a esta dura realidad, los miembros de la Cámara de los Comunes tienen una profunda responsabilidad y una decisión fundamental que adoptar".

Sin embargo, el apaño cocinado entre May y Juncker ni siquiera ha convencido al fiscal general británico, Geoffrey Cox, que durante las últimas semanas participó directamente en las negociaciones con Bruselas. Los riesgos de que Reino Unido quede atrapado indefinidamente en una unión aduanera con la UE "permanecen sin cambios", ha escrito en una nueva opinión legal. Un misil a la línea de flotación del acuerdo del brexit que aumenta las posibilidades de que vuelva a ser rechazado por el Parlamento británico.

La salida debe completarse antes del 23 de mayo

De momento, Juncker ha escrito una carta al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, en la que le pide que estas garantías adicionales sean ratificadas en la cumbre de líderes europeos que tendrá lugar el 21 y 22 de marzo, siempre que el Parlamento británico ratifique el acuerdo del brexit. El principal afectado, el primer ministro irlandés Leo Varadkar, ya ha dado su visto bueno.

En la misiva, el presidente de la Comisión avisa también de que la salida de Londres debe completarse antes de las elecciones europeas que se celebran entre el 23 y el 26 de mayo. Es decir, que si Reino Unido quiere pedir una prórroga más allá del 29 de marzo para completar sus procedimientos internos, Bruselas sólo aceptará un aplazamiento mínimo. "Si Reino Unido no ha dejado la UE para entonces, estará obligado a celebrar esas elecciones", señala Juncker.