Sebastian Kurz celebra la victoria de su formación, el Partido Popular de Austria.

Sebastian Kurz celebra la victoria de su formación, el Partido Popular de Austria. REUTERS

Europa Nuevos líderes

Kurz, el "niño prodigio" que liderará Austria con 31 años

Tras una precoz y exitosa carrera el conservador deberá formar una coalición para poder gobernar el país.

Leyre Herranz

El jovencísmo líder conservador, Sebastián Kurz, se perfila como próximo canciller de Austria tras la victoria de su partido -Partido Popular de Austria (ÖVP)- en la elecciones del pasado domingo en las que conseguía un 31,7% de los votos, frente a socialdemócratas (26,9%) y ultraderechistas (26%). Con tan solo 31 años se encuentra a un paso de ser el mandatario más joven de la Unión Europea y el presidente más joven a nivel mundial a partir de noviembre, momento en el que Vanessa D'Ambrosio- de 28 años- deje su puesto como capitán regente de la República de San Marino.

Niño prodigio

Como Mozart en la música o Steven Spielberg en cine, Kurz es considerado un niño prodigio en el ámbito de la política. "Wunderwuzzi" - chico maravilla en alemán- es uno de los apodos que sus conciudadanos le han acuñado. No es de extrañar, ya que su carrera comenzó con tan solo 23 años, al hacerse cargo de las juventudes del ÖVP. Dos años después fue nombrado secretario de Estado de Integración y con 27 ya era ministro de Exteriores. A pesar de su rauda y exitosa carrera, Kurz no llegó a finalizar sus estudios de Derecho.

Sebastian Kurz en la celebración de su victoria.

Sebastian Kurz en la celebración de su victoria. REUTERS

Recaerá sobre él la responsabilidad de formar un nuevo Gobierno en Austria formando Coalición con el líder ultraderechista Norbert Hofer. Ambos coinciden en la política contra la inmigración que se ha endurecido en los últimos tiempos por la crisis de refugiados en Europa.

Nuevo fenómeno Macron

Hasta ahora el presidente de Francia, Emmanuel Macron, era la estrella mediática europea pero parece que el carísma del joven líder austriaco, nueve años más joven, le puede arrebatar ese puesto. Con su característico cabello repeinado hacia atrás, sus camisas de cuello abierto, sus trajes ajustados y una personalidad que fascina, Kurz se ha convertido en un nuevo fenómeno Macron.

La estrategia de campaña del candidato austriaco estuvo marcada por un fuerte cuidado de la imagen y un considerable uso del marketing, algo que muchos criticaron. No obstante, ha sabido crear toda una tendencia alrededor de su figura desatando así una auténtica "kurzmania".

Cartel de la campaña de Kurz frente al parlamento.

Cartel de la campaña de Kurz frente al parlamento. REUTERS

En su propaganda electoral Kurz invitaba a sumarse a un "movimiento", en un aparente guiño al "En Marche!" del presidente Macron. Tal fue el personalismo de la campaña que en su candidatura puso su nombre delante "Lista Sebastian Kurz", dejando de lado el de un partido con siete décadas de historia.

Renovación del partido

El Partido Popular de Austria pasaba por sus horas más bajas, andaba en mínimos históricos en cuanto a intención de voto y era parte de una coalición con los socialdemócratas asediada por los conflictos internos y el auge del grupo ultraderechista. Hasta que el pasado julio Kurz se hizo cargo del partido, convirtiéndose en la nueva esperanza para este.

Los tres candidatos que se presentaban a las elecciones de este domingo.

Los tres candidatos que se presentaban a las elecciones de este domingo. REUTERS

El conservador se esforzó por dar un lavado de cara a la formación. Comenzó cambiando el tradicional color negro que identificaba al grupo por el turquesa. Con Kurz la agrupación dio un giro más a la derecha. Defiende una restrictiva política de inmigración y asilo, en la que ha planteado que la Unión Europea copie la estrategia de Australia de internar directamente en islas a los refugiados interceptados tratando de llegar a sus costas.

En lo económico, apoya la bajada de impuestos para la clase media y empresas, además de prometer una reducción de la deuda a largo plazo, en parte reduciendo subvenciones y el gasto social que, asegura, provoca la llegada de inmigrantes y refugiados.