El director ejecutivo de la Oficina Europea de Asilo, José Ferreira

El director ejecutivo de la Oficina Europea de Asilo, José Ferreira Lukasz Kobus/CE

Europa Entrevista

"Los países con frontera exterior no pueden hacer el trabajo de la UE"

El director ejecutivo de la Oficina Europea de Asilo, José Carreira, ve necesario un mecanismo permanente de reparto de refugiados en la UE.

Bruselas

De los 160.000 demandantes de asilo que los países de la UE se comprometieron a repartirse en 2015 para hacer frente a la crisis de refugiados, sólo se ha reubicado a 29.630 personas (18%) durante los dos años que ha durado el programa. El sistema de cuotas obligatorias expiró el 26 de septiembre y de momento los Gobiernos europeos no se ponen de acuerdo sobre qué hacer ahora. Además, Bruselas ha tenido que expedientar a Polonia, Hungría y República Checa por negarse a acoger refugiados.

En una entrevista con EL ESPAÑOL, el director ejecutivo de la Oficina Europea de Apoyo al Asilo (EASO), José Carreira (Lisboa, 1957), admite que ha habido "problemas" y "decepciones" en la gestión de las cuotas de refugiados, pero se niega a hablar de fracaso. Y considera que se necesitará un mecanismo permanente de reparto porque no puede exigirse a los países que están en primera línea fronteriza, como Italia, Grecia o España, que hagan el trabajo a cuenta de toda la UE.

Fundada en 2010 y con sede en La Valeta (Malta), EASO es una agencia de la UE que tiene como función asistir a los países de la UE para garantizar que la política comunitaria de asilo se aplique de forma coherente y justa. También proporciona apoyo técnico y operativo a los Estados miembros que reciben muchas demandas de protección internacional, como ha hecho en los centros de registro (hot spots) de Italia y Grecia. Carreira ha respondido por escrito a las preguntas de este periódico.

¿Por qué ha fracasado el programa de reparto de refugiados?

Hay que recordar que los solicitantes deben cumplir determinados criterios para ser elegibles para la reubicación, como el país de donde proceden (fundamentalmente Siria, Eritrea e Irak). Teniendo en cuenta que el acuerdo entre la UE y Turquía ha reducido los flujos irregulares a Grecia en un 97% y que la mayoría de inmigrantes que llegan a Italia no son elegibles, el número de personas que cumplen los criterios ha resultado ser mucho menor que el límite. De hecho, se ha reubicado con éxito a la mayoría de los candidatos registrados. Es cierto que hay todavía varios miles de personas a la espera de ser reubicadas y esperamos que en los próximos meses los Estados miembros continúen acogiendo a aquellos que hayan cumplido los requisitos para registrarse antes de la fecha de corte del 26 de septiembre.

Si observamos las cifras reales y consideramos el significado político y operativo sin precedentes de este programa, creo que es justo decir que ha habido un cierto grado de éxito. Estamos hablando de más de 29.000 personas a las que se les ha dado una vía segura y legal para vivir en la UE. Naturalmente, no estoy diciendo que haya funcionado perfectamente: ha habido problemas y decepciones bien conocidos. Es importante que aprendamos de la experiencia y los problemas que ha planteado este programa, especialmente de cara a la reforma en curso del sistema europeo común de asilo y en particular del reglamento de Dublín.

El programa ha causado una división sin precedentes entre el este y el oeste de Europa y dos años después todavía hay controles fronterizos en el espacio Schengen. ¿Qué errores se cometieron en su diseño? ¿Habría funcionado mejor un sistema voluntario?

Creo que este programa fue un elemento importante de nuestra respuesta a las presiones que tuvieron que afrontar Italia y Grecia. Una vez más, debemos recordar que no existen precedentes sobre un mecanismo jurídicamente vinculante a nivel internacional como este. El hecho de que se llegara a un acuerdo sobre este programa en 2015 fue prueba de hasta dónde se ha llegado en materia de solidaridad en la UE. Todos somos conscientes de que ha habido dificultades políticas y operativas, pero el resultado ha sido positivo dado que, de hecho, la mayoría de los que se registraron han sido reubicados.

España solo ha acogido a 1.279 personas, alrededor del 8% de los más de 16.000 acordados, menos de la media de la UE. ¿Está decepcionado con los resultados españoles?

España ha hecho un esfuerzo significativo para reubicar con éxito a personas desde Italia y Grecia. Naturalmente, espero que todos los Estados miembros hagan más esfuerzos en los próximos meses para reubicar a todos aquellos que sigan siendo elegibles a partir del 26 de septiembre.

¿Qué tipo de problemas ha encontrado EASO en los centros de registro de Grecia e Italia a la hora de identificar y procesar las solicitudes de asilo?

A nivel logístico, el mayor reto inicial fue el hecho de tener que empezar desde cero, estableciendo oficinas móviles y comunicaciones, así como instalando material, a menudo en sitios remotos. También tuvimos que asegurarnos de mantener la seguridad adecuada, lo cual a veces fue un desafío. 

El tratamiento de solicitudes de asilo debe realizarse siempre de acuerdo con los más altos estándares europeos e internacionales, al tiempo que se tienen siempre en cuenta las circunstancias individuales de cada solicitante. El mayor reto en los hot spots ha sido el gran número de solicitantes, así como trabajar para asegurarnos de que estos altos estándares se cumplen en un plazo razonable. A este respecto, era muy importante encontrar un número suficiente de intérpretes y expertos y hemos adoptado varias medidas para mitigar el problema, incluyendo la contratación directa de personal en Italia y Grecia. Estoy enormemente agradecido a las autoridades griegas e italianas por su compromiso constante de cooperar con EASO a la hora de trabajar duramente para superar estos problemas lo mejor posible.

¿Y ahora qué? ¿Se debería extender este programa de reubicación de emergencia?

Esta es una decisión que debe tomarse a nivel político. Lo cierto es que realmente necesitamos un mecanismo, a poder ser de carácter permanente, con el fin de estar preparados para gestionar adecuadamente futuros aumentos de la presión migratoria, que serán inevitables. No veo que haya alternativas a este mecanismo y no podemos esperar que los Estados miembros de primera línea (fronteriza) sigan actuando por cuenta de toda la UE. A este respecto, espero que las negociaciones sobre la reforma de Dublín avancen y que EASO siga contribuyendo en lo que pueda.

Tras las medidas tomadas para controlar las rutas del Mediterráneo central y oriental, en los últimos meses estamos viendo un incremento de la presión migratoria en la ruta de Marruecos a España. ¿Le preocupa esta oleada? ¿Qué puede hacer EASO para ayudar a las autoridades españolas a afrontarla?

La Oficina de Asilo vigila la evolución en el Mediterráneo Occidental, especialmente a través de nuestro Sistema de Alerta Temprana y Preparación, así como en colaboración con nuestras agencias hermanas como Frontex. Por tanto, estamos ciertamente atentos a los recientes incrementos de llegadas a España y seguiremos manteniendo una estrecha relación con nuestros compañeros españoles. EASO tiene numerosas herramientas operativas a su disposición para apoyar a las autoridades españolas en caso de recibir una solicitud. Desde formación hasta el despliegue de expertos que ayuden en el procesamiento de llegadas y en la gestión de determinados procedimientos.

España es uno de los Estados miembros con menor tasa de decisiones positivas de asilo. En 2016 sólo se concedió asilo a 6.875 personas, una tasa de 150 por millón de habitantes. La media de la UE es de 1.390 por millón de habitantes. ¿Diría usted que las autoridades españolas son demasiado restrictivas a la hora de conceder asilo?

No siempre es justo comparar las tasas de decisiones positivas de un Estado miembro con las de otro. Por ejemplo, los perfiles de las personas que llegan a España pueden ser muy diferentes de los que llegan a otro Estado miembro. Una de las principales tareas de EASO es apoyar a los países miembros en la consecución de estándares comunes y procesos de alta calidad, de manera que todos apliquen el sistema europeo común de asilo de un modo similar. Hemos mantenido una excelente cooperación con nuestros compañeros españoles en este sentido.

El Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo acaba de condenar a España por las devoluciones en caliente en Melilla. ¿Qué le parece la sentencia? ¿Qué medidas debería tomar ahora el Gobierno español para garantizar que se respete el derecho a pedir asilo en Ceuta y Melilla?

EASO no debe comentar o cuestionar las sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. De hecho, parte del trabajo de EASO consiste en asistir a los Estados miembros en la aplicación de los requisitos legales europeos e internacionales. Nuestro mandato no nos permite examinar los méritos de los casos individuales.

Las negociaciones entre las capitales para poner en marcha un sistema permanente de reparto de refugiados están completamente bloqueadas. ¿Cree que todavía se puede llegar a un acuerdo? 

Estoy convencido de que el acuerdo es posible. Todo lo que se necesita es voluntad política. Las presidencias eslovaca, maltesa y estonia de la UE han hecho esfuerzos en lo que es un asunto muy delicado. Eso significa que costará algún tiempo llegar a un acuerdo, pero todos los Estados miembros son conscientes de que el sistema actual debe ser revisado y confío en que veamos algún progreso en los próximos meses.

¿Están España y los demás países proporcionando a EASO los expertos necesarios para que pueda hacer su trabajo?

EASO está en proceso de crecimiento, tanto en términos de presupuesto como de recursos humanos. Esperamos tener una capacidad de más del doble en los próximos tres años. Los Estados miembros han cooperado muy bien a la hora de proporcionar a EASO los expertos necesarios en los hot spots. Siempre se necesitan más, pero estoy muy agradecido por el apoyo que ha dado el Gobierno español a este respecto.