Los conservadores podrían ampliar su mayoría en varias decenas.

Los conservadores podrían ampliar su mayoría en varias decenas. Pablo Mayo Cerqueiro

Europa 'DÍA D'

Estos son los escaños que decidirán las elecciones del Reino Unido

La batalla se ha concentrado en aquellos escaños que pueden cambiar de color y marcar el futuro del país.

Poco después de convocar las elecciones anticipadas, la primera ministra británica, Theresa May, hizo parada en Leeds (norte de Inglaterra), bajo control laborista. La maniobra era obvia: con las encuestas pronosticando una victoria aplastante del Partido Conservador, la premier confiaba en persuadir a los votantes de su principal adversario para que cambiaran de bando.

"Sé que esta ciudad es uno de esos lugares que la gente llama 'tradicionalmente laboristas'. Pero aquí -y en todas las circunscripciones del país- puede que la papeleta diga 'Partido Laborista', pero el que se lleva el voto es Jeremy Corbyn", afirmó intentando apelar a los desencantados con el líder de la formación de izquierda, a quien los tories se han desvivido por retratar como incompetente.

La visita no fue un hecho aislado. Los tories han orquestado una campaña de incursiones en territorio enemigo con la esperanza de ampliar su mayoría parlamentaria. Sin embargo, los sondeos sugieren un hipotético resurgir del Partido Laborista, que de hacerse realidad, podría aguar las ambiciones de May.

Con un mapa electoral de 650 escaños, la verdadera guerra se libra en aquellos que pueden cambiar de color, ya que en el sistema británico un voto puede marcar la diferencia entre ganarse un asiento en el Parlamento y quedarse fuera. Estos "campos de batalla" determinan el rumbo de los comicios y acaparan toda la atención de los partidos.

"Ellos son las elecciones", dice Robin Pettitt, experto en política británica de Kingston University London. "No se puede exagerar su importancia. Es donde todo ocurre", subraya el analista, que asegura que apenas recibe propaganda electoral porque vive en un bastión conservador.

Tradicionalmente los escaños más disputados son los denominados "escaños marginales". Se trata de aquellas circunscripciones donde en los últimos comicios la distancia entre el candidato ganador y el segundo fue escasa. Pero los partidos también recurren a información que han recogido sobre los votantes y encuestas internas para decidir dónde merece la pena atacar y qué es necesario defender, explica Tim Bale, profesor de Ciencias Políticas en Queen Mary University.

"Las elecciones británicas se suelen decidir en las Midlands [interior de Inglaterra]", afirma. "Hay que ver Gran Bretaña básicamente como norte laborista y sur conservador". Pero resalta que los campos de batalla pueden cambiar de unos comicios a otros, lo que no depende únicamente de los resultados de la anterior contienda: "Sólo porque un escaño no pareciera 'marginal' la última vez no quiere decir que ahora no lo sea".

Bale recomienda estar pendiente este jueves de lo que suceda en las Midlands Occidentales, en circunscripciones en torno a la ciudad de Birmingham como Edgbaston o Dudley. También cree posible que los conservadores se lleven algún escaño laborista en zonas rurales del noroeste de Inglaterra, aunque estima que el europeísta Partido Liberal Demócrata podría infligir daños a los tories en lugares como Eastbourne, en la costa sur del país.

Cabe mencionar que en Escocia la independencia es la cuestión que divide el voto y allí el Partido Nacional Escocés de Nicola Sturgeon va encaminado a llevarse de nuevo la mayoría de los escaños, aunque podría perder algún asiento en el Parlamento de Westminster. Por otro lado, Irlanda del Norte es un animal político distinto al resto de Reino Unido, muchos encuestadores no lo incluyen siquiera en sus estudios para ceñirse sólo a Gran Bretaña.

En estos comicios anticipados, señala Bale, un factor clave será lo que ocurra con los votantes del Partido de la Independencia de Reino Unido (UKIP), que ha perdido su razón de existir tras el triunfo del brexit en el referéndum del año pasado.

"Lo relevante en estas elecciones, al menos para los conservadores, es el derrumbe del voto a UKIP, del voto al partido populista de derecha radical. Podrían asumir que irá para ellos, por eso algunos escaños que no pintaban muy 'marginales' podrían estar en juego en esta ocasión", afirma el experto, que prevé una victoria holgada de May.

Chris Hanretty, profesor en la Universidad de East Anglia, dirige la web de análisis electoral Election Forecast. Su modelo, que combina desde datos históricos hasta las últimas encuestas, pronostica que, pese a los baches de la campaña, los conservadores lograrán su objetivo de multiplicar su mayoría.

El martes, la web otorgaba a los tories unos 40 escaños sumados a los 330 que poseen actualmente en el Parlamento de Westminster. En la víspera de los comicios la distancia era aún mayor, dando a los laboristas una treintena de escaños menos que en 2015.

Según sus estimaciones, los conservadores tienen posibilidades de arrebatar escaños a los laboristas en las Midlands Occidentales en incluso en el Norte inglés, en lugares como Southport o Ciudad de Chester.

“En estas elecciones parece que los conservadores han estado más a la ofensiva”, dice Hanretty, que explica que el Partido Laborista se ha dedicado más a defender su terreno. Para él, el brexit ha simplificado las elecciones al eliminar a UKIP de la ecuación y opina que el laborismo perderá escaños porque es “impopular”. Él resume el factor decisivo en las elecciones de la siguiente manera: “Si todo el mundo votase, al laborismo le iría muy bien, pero si es sólo la gente que votó en 2015, le irá muy mal”.

El discurso Corbyn, que ha logrado que buena parte de las elecciones haya girado en torno a cuestiones sociales en lugar del brexit, ha atraído a votantes jóvenes y nuevos votantes, que podrían estrenar su derecho al sufragio este jueves. Pero es probable que estos grupos no acudan a votar en la medida en que el Partido Laborista lo necesita o que lo hagan en lugares donde el laborismo ya tiene la victoria asegurada.

“El tema de los jóvenes es clave, pero no está tan claro que vayan a votar en grandes proporciones y la peor noticia para el Partido Laborista es que los que sí van a hacerlo viven en lugares como el mismo Manchester, que ya es laborista”, afirma Marta Cantijoch, experta en análisis electoral de la Universidad Manchester, en el noroeste de Inglaterra. “Si estos jóvenes van a votar en lugares donde el laborismo ya gana, añadir estos votos no tiene un gran impacto”.